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| Eduardo Castex, La Pampa.

Condenas por agresiones a mujeres en la Colonia Menonita y en 25 de Mayo

El juez de control de General Acha, Héctor Alberto Freigedo, condenó a Cornelio Banman a seis meses de prisión de ejecución condicional por ser autor del delito de lesiones leves agravadas por el vínculo, y le impuso el cumplimiento de reglas de conducta por dos años (fijar residencia, someterse al control del Ente de Políticas Socializadoras, abstenerse de usar estupefacientes y abusar de bebidas alcohólicas y realizar un tratamiento médico o psicológico). La víctima fue su concubina, con quien tiene hijos en común.

El fallo de Freigedo fue dictado a consecuencia de un acuerdo de juicio abreviado alcanzado entre el fiscal achense Juan Bautista Méndez, el defensor particular Gabriel Esteban Pérez y el propio imputado, un metalúrgico de 28 años que se domicilia en la Colonia Menonita, que reconoció la autoría del hecho. La damnificada también dio su conformidad al acuerdo, al ser informada por el Ministerio Público Fiscal.

En el legajo quedó probado que el 16 de junio pasado, en un campo de la Colonia Menonita, ubicada en Guatraché, Banman agredió físicamente a su concubina, “dándole patas por todo el cuerpo y la cabeza, por lo que fue trasladada al hospital de Darragueira, donde le constataron hematomas en ambos lados del cuello y raquialgia, lesiones de características leves”.

Entre las pruebas tenidas en cuenta figuran, entre otras, copia de la denuncia de la víctima, certificados médicos y un informe de la Oficina de Atención a la Víctima y a los Testigos.

Méndez, al referirse al caso, dijo que es la primera que se obtiene una condena de estas características contra un integrante de la Colonia ya, en general, ellos se han resuelto internamente y sin acudir a la justicia ordinaria.

CASO II

A su vez, el propio Freigedo, en otro abreviado, condenó a Jorge Luis Regueira a seis meses en suspenso por ser autor de los delitos de amenazas simples y lesiones leves agravadas por el vínculo, en concurso real entre sí, y le fijó las mismas pautas de conducta. La víctima fue su pareja, con quien tiene hijos en común.

Aquí se probó que el 30 de marzo de este año, el imputado le manifestó a su concubina que iba a matarla y, además, la agredió físicamente provocándole lesiones. Ello ocurrió en la vivienda familiar que compartían en 25 de Mayo.

De acuerdo a la denuncia de la mujer, ella le pidió en buenos términos que se retirara de la casa y, ante la negativa del agresor, le dijo que llamaría a la policía; a lo que éste le respondió “si vos llamas a la policía yo no voy a estar preso toda la vida, cuando salga te voy a matar…”

Luego le arrojó “un fierro o elemento de metal” que debió esquivar para que no la lesionara, y después se abalanzó sobre ella “con otro fierro o caño de metal, que me apoyó por sobre el cuello, llegando al límite de dejarme casi sin aire”. A posterior, siempre de acuerdo a esa versión, Regueira intentó asfixiarla nuevamente tomándola con sus manos del cuello.

El abreviado fue convenido entre Méndez, el defensor oficial Marco Mezzasalma y el acusado, un imputado de 30 años. La damnificada, al conocer esta solución alternativa del conflicto, prestó su conformidad y pidió que no se le aplique una prohibición de acercamiento porque actualmente mantienen una buena relación.

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Dos condenas judiciales por abusos sexuales en La Pampa

El juez de audiencia, Carlos Alberto Besi, condenó a un jornalero de 54 años, a la pena de tres años de prisión de ejecución condicional por ser autor del delito de abuso sexual simple agravado por haber sido cometido contra menores de 18 años aprovechando de la situación de convivencia preexistente con ellas, como delito continuado, en dos hechos independientes entre sí concursando en forma real. Las víctimas fueron las nietas de su pareja.

La sentencia de Besi fue dictada en el marco de un juicio abreviado acordado entre el fiscal Walter Antonio Martos, el defensor particular Gastón Gómez y el imputado. La madre de las víctimas también dio su conformidad al ser notificada del acuerdo.
En el legajo quedó acreditado que el acusado efectuó tocamientos a dos nietas de su pareja de 6 y 12 años cuando ellas se encontraban al cuidado de su abuela. Los abusos fueron cometidos cuando la abuela y la madre de las víctimas no se encontraban en la vivienda familiar.
Además en el abreviado se le fijaron al jornalero el cumplimiento de las siguientes pautas de conducta durante tres años: fijar residencia, someterse al cuidado de la Unidad de Abordaje Orientación y Supervisión de personas en conflicto con la ley penal, abstenerse de relacionarse de modo alguno con las menores –más una restricción de acercamiento a menos de 200 metros de ellas y su domicilio–, y someterse a un tratamiento psicológico relacionado con la problemática por el cual será condenado.
Entre las pruebas presentadas a Besi figuran el acta de denuncia del 1 de diciembre de 2015, un diario íntimo, informes de la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia y de la Oficina de Atención a la Víctima y los Testigos y las entrevistas en Cámara Gesell. La psicóloga que interrogó a ellas en ese ámbito le dio credibilidad a ambas declaraciones.

OTRO CASO

Por su parte, el juez de audiencia, Gastón Boulenaz, condenó a un comerciante de 35 años, como autor material y penalmente responsable del delito de abuso sexual simple cometido contra un menor de 13 años, a un año y seis meses de prisión en suspenso y le impuso el cumplimiento de reglas de conducta por dos años (fijar residencia, someterse al cuidado del Ente de Políticas Socializadoras y abstenerse de relacionarse con la víctima por cualquier medio).

Tras el juicio oral, Boulenaz dio por probado que el 17 de marzo de 2015, y mientras se encontraba en su propio local comercial –ubicado en un pueblo del interior provincial–, el acusado efectuó tocamientos a una niña que por entonces tenía seis años y que se hallaba jugando con su hijo.
Durante los alegatos, el fiscal Walter Martos había pedido que se le imponga una sanción de dos años de prisión de ejecución condicional y pautas de conducta durante cuatro años. Dijo que la conducta ilícita quedó demostrada ya que "no existió un tiempo en la niña de poder evaluar o inventar una situación", sino que ella inmediatamente se lo contó a su madre y ésta –cuyo domicilio laboral se encuentra al lado del negocio– fue a pedirle explicaciones al agresor.
El defensor oficial, Pablo De Biasi, en cambio, se pronunció por la absolución al entender que su defendido debía ser beneficiado por el principio de la duda aduciendo que no se probó la culpabilidad. Sostuvo que fue imposible que materialmente el delito pudiera cometerse porque a la hora del hecho había "un flujo importante de gente en el negocio, la puerta y las ventanas estaban abiertas y la empleada estaba ahí".
Para fijar la pena, Boulenaz consideró como atenuantes la falta de antecedentes penales del acusado y que posee un trabajo mediante el cual se procura su sustento y ayuda a su familia; y como agravantes que se trata de una persona instruida –"por lo que es esperable un mayor grado de reflexión e internalización de la conducta desplegada"– y el grado de indefensión y de vulnerabilidad de la menor en atención a la desproporción de edades.

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Dos condenas por agresiones a ex parejas en General Acha

El juez de control de General Acha, Diego Ariel Asín, dictó dos sentencias condenatorias en juicios abreviados por casos de agresiones a ex parejas.  En una condenó a Ceferino Miguel Toro a nueve meses de ejecución condicional por los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo en perjuicio de su ex pareja, lesiones leves en contra de la actual pareja de la mujer y lesiones leves culposas en perjuicio de una hija y desobediencia judicial, todos en concurso real. En la otra condenó a Francisco Peralta a seis meses de prisión en suspenso por lesiones leves agravadas por el vínculo, también contra una ex pareja.

El abreviado de Toro fue convenido entre el fiscal Juan Bautista Méndez, el defensor oficial Marco Daniel Mezzasalma y el propio imputado, un empleado de 37 años. Su ex mujer, una de las víctimas, dio también su consentimiento al acuerdo.

En el legajo se probó que el 25 de agosto pasado, a la tarde, Toro agredió “con una pieza de madera de aproximadamente 1,50 metros de largo y de cuatro por tres centímetros de lado” a su ex pareja y la actual pareja de ella, provocándole lesiones. También que “negligentemente le causó lesiones con un puntapié” a su hija de cuatro años. Todo ello ocurrió en una vivienda a la que el imputado tenía prohibido el ingreso, por una orden de restricción que se le había dictado en su contra el 4 de agosto por un plazo de 90 días.

En el abreviado también se convino que Toro deberá cumplir, durante dos años, con las siguientes pautas de conducta: fijar residencia, someterse al contralor del Ente de Políticas Socializadoras, abstenerse de contacto de modo alguna con su ex pareja ni ir a su domicilio, no usar estupefacientes ni abusar de bebidas alcohólicas, y realizar un tratamiento médico o psicológico.

El otro abreviado también fue acordado entre Méndez, Mezzasalma y Peralta, un empleado de 38 años. La víctima, al ser notificada del acuerdo, no puso objeciones a la solución alternativa del conflicto. En esa causa se acreditó que el 15 de enero pasado, en 25 de Mayo, el acusado “agredió con una piña en la boca y una patada en la rodilla derecha a su ex pareja, provocándole lesiones en el labio inferior y un hematoma en la rodilla”.

Peralta, al recibir una sanción de ejecución condicional, deberá cumplir por el término de dos años, con las siguientes reglas de conducta: establecer domicilio, someterse al control del Ente de Políticas Socializadoras, abstenerse de usar estupefacientes y de abusar de bebidas alcohólicas y efectuar un tratamiento médico o psicológico.

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