No son honorables y no deberían otorgar títulos nobiliarios en Castex (*)

El Concejo Deliberante de Eduardo Castex está adoptando una práctica recurrente que se torna inexplicable. Otorgan distinciones cuasi aristocráticas, que ni siquiera está regulada por legislación municipal. La última distinción se otorgó en un “trámite express” a un “destacado deportista” con escasa trayectoria –que obviamente no tiene responsabilidad de la ¿irresponsabilidad?-, ante la mirada atónita de los trabajadores de prensa que estaban como únicos espectadores de la situación.

El vocablo latino illustris llegó al castellano como ilustre. Esta terminología se utilizaba antiguamente para para quienes supuestamente tenían un origen, linaje o estirpe “distinta” al resto de los mortales. Eran los nobles o los patricios de algunas pocas familias que durante los primeros años de la conformación de nuestro país, tenían fundamentalmente un poder adquisitivo y/o propiedades y/o vínculos con el poder político, al cual obviamente no alcanzaban la mayoría de las familias de laburantes, muchas de las cuales incluso eran explotadas por aquellos “ilustres”.





Después, con el transcurrir de los años, el concepto se lo vinculo más con la admiración que genera una persona o equipo o grupo que alcanza logros salientes en algún ámbito o disciplina; o cuando una persona se vuelve admirada por mucha gente.

El tiempo fue disminuyendo la utilización del vocablo “ilustre”, quizás entendiendo que existían malas utilizaciones. Y el transcurrir del tiempo, también fue redimensionando la utilización de algunas palabras.

El diccionario tienen dos interpretaciones para definir a la palabra “ilustre”: “Que tiene un origen familiar noble o distinguido”, o “Que es muy conocido por haber hecho algo importante y sobresalir en alguna actividad”.

¿QUÉ PASA EN CASTEX?

Los concejales de Eduardo Castex, en distintos períodos, han otorgado cuatro distinciones para supuestos “Ilustres” de esta localidad. Al menos, estos surgen de supervisar el incompleto digesto informático que permite acceder a algunas ordenanzas municipales, porque hace tiempo que no lo actualizan, ni digitalizan archivos del pasado.

Los casos de los distinguidos no los vamos a detallar porque no son responsables de las decisiones de los concejales. Aunque el análisis rápido, o quizás más profundo, nos hace pensar que bien serían “Ciudadanos y/o Deportistas Destacados”, o alguna denominación similar que se le puede ocurrir a alguno de los legisladores que proponen alguna descabellada iniciativa, que se potencia en períodos proselitistas.

EL ÚLTIMO CASO

El último caso fue muy extraño. Ingresó el proyecto en el orden del día de la penúltima sesión ordinaria. Todo indicaba que iba a pasar a comisión –mínimamente- para el análisis y tratamiento. La distinción tenía inconsistentes argumentos. Llegando a sorprender a los pocos cronistas que se encontraban en el recinto legislativo. Y encima rápidamente pidieron el tratamiento sobre tablas. Y lo aprobaron por unanimidad. Nadie dudaría que este caso se adaptaría a un reconocimiento para un joven “destacado” de Eduardo Castex. Pero, de ahí a ser calificado “Ilustre”, seguramente restan años de trayectoria y logros para celebrar.

Rápidamente surgieron algunos casos, por citar solo algunos aislados. El atleta Esteban Robles tiene más de 70 años y días atrás salió campeón nacional en San Luis, y quizás ya no le entran más en su casa los centenares de trofeos provinciales, nacionales y sudamericanos; ¿y el escritor y pedagogo Ricardo Nervi fue ciudadano ilustre?. Y acaso aquellos médicos, caso Piombo, no merecían ser “destacados” y/o “ilustres”. Pero, en estos casos, sin el reconocimiento de ocho personas que se reúnen cada 15 días y que pareciera tener la facultad de establecer anticuados parámetros sociales, igualmente fueron castenses destacados, quizás muy destacados. Y existen numerosos casos de “destacados” vecinos que también merecerían un reconocimiento. O el diariero que sale a las 5 horas a trabajar no lo merece, o aquellos bolseros que trabajaban en el campo o en los galpones del ferrocarril no merecerían algún sencillo “mimo”; o esas mujeres que trabajaron “de sol a sol” y “de casa en casa” quizás de “ilustres” vecinos, para pagar los estudios de sus hijos para que tengan un mejor porvenir, no merecerían que estos legisladores poseen sus ojos en sus esfuerzos. Y en el ámbito de las letras, Diana Blanco o Norma Demaría, no son “destacadas” en el ámbito local; si la primera hasta recibió el premio Testimonio que otorga –cada cuatro años- el gobierno de La Pampa para “personalidades destacadas” de distintos ámbitos de las ciencias, deportes, cultura y/ educación. Y la lista podría ser mucho más extensa, y abarcar distintos ámbitos de “destacados” vecinos que marcaron épocas, que fueron pioneros y dejaron una huella marcada en esta localidad.

ELLOS TAMPOCO SON (TAN HONORABLES) HONORABLES

En la temática de abordar el significado de las palabras, y la mala utilización que se le continúa dando socialmente, se debe aclarar que los Concejos Deliberantes ya no son “Honorable Concejo Deliberante”. Lo eran cuando sus integrantes no percibían ninguna remuneración. Desde hace varias décadas esto ya no ocurre. Los actuales ediles cobran dietas, porcentuales al salario del intendente municipal. Y están por encima del salario que percibe un empleado de algunos gremios, como puede ser quien comienza a desempeñarse en un comercio.

Antiguamente los consejos municipales también los integraban algunos que eran considerados “honorables”, vaya a saber porque, en una sociedad donde muchos hasta se autorotulaban.

Ahora, no es así. Lo cual no significa que dejen de ser respetables vecinos, destacados profesionales y responsables (¿?) legisladores. Y también hay de los otros. Hay algunos que están sentados –y fueron reelectos para continuar- en el cruce de Diagonal 9 de Julio y calle 25 de Mayo, que hasta estuvieron suspendidos en sus puestos laborales por supuestas “maniobras non sanctas”.

(*) Por Coclete Rosa

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