Una castense entre las docentes que sostienen la escuela rural de la Colonia El Balde

Un diario porteño destacó la historia de las docentes que sostienen a pulmón la escuela rural de un paraje perdido, y tiene solo 17 alumnos. Son un jardín y una primaria ubicadas al oeste de Buenos Aires, cerca de La Pampa. Una maestra viaja 120 kilómetros y vive allí de lunes a viernes. La docente castense, actualmente radicada en General Pico, Daniela Lovera realiza 160 kilómetros cada viernes, y no falta nunca, para dar dos horas de clases: ¡Y gana solamente 3.200 pesos! 

La escuela rural de la Colonia El Balde, está ubicada en una comunidad ubicada en el oeste de provincia de Buenos Aires, cerca del Meridiano V, el límite geográfico con La Pampa. En el mismo lugar funcionan el jardín de infantes y la primaria Nº 13 “Remedios Escalada de San Martín”, que fue inaugurada en 1936. Hoy tiene 17 alumnos que llegan diariamente a caballo, en tractor y hasta haciendo dedo. 





De lunes a viernes, el lugar tiene una sola «habitante»: es la maestra jardinera Mónica Tortone (47), quien viaja desde General Pico. Todas semanas recorre 120 kilómetros para darle clase a sus siete alumnos: la última se sumó esta semana.

Mónica es maestra rural desde hace 24 años. Aunque se recibió en La Pampa, trabaja en esta escuela porque no pudo tomar cargo acá. Desde hace 13 años es la maestra titular del jardín de Colonia El Balde y vive de lunes a viernes en una pequeña casa construida junto a la escuela.

La escuela tiene Internet, gas y energía eléctrica. Pero estuvo a punto de cerrar en 2017 porque el Jardín tenía dos alumnos y la escuela se quedó sin alumnos. Ahí la directora se jubiló. Y en marzo de 2018, Lorena Argüello (44) tomó el cargo de directora y maestra multigrado, y recorre diariamente los 20 kilómetros que separan Roosevelt y la escuela rural. “Salimos por los campos a buscar los alumnos. Nos brindó todo el apoyo de la inspectora escolar, Carola Vázquez. Pero tuvimos que buscar la matrícula. Apostó a esperar a la maestra, que apareciera. Si firmaban el cierre esa vez, no la abrían más”, recordó. 

MÁS DOCENTES

Los últimos años fueron de un esfuerzo conjunto para que la escuela siguiera abierta. “El profesor de educación física, Francisco Echeverría, recorre 40 kilómetros todos los días. Daniela Lovera, la maestra de artística vive en General Pico: hace 160 kilómetros cada viernes, y no falta nunca, para dar dos horas de clases. ¡Y gana 3.200 pesos! Lorena Martínez, la maestra de inglés, vive en América y hace 50 kilómetros ida y vuelta para dar su clase semanal los miércoles”, detalla la directora. Todos ponen su propio auto para llegar.

La directora Lorena Argüello conoce a cada una de las familias de los 10 alumnos de la primaria. Y eso que no es la única escuela en la que trabaja: también es directora y única docente de la rural de Mira Pampa, en el Meridiano V.

 “Iván (8) y Jeremías (10) van a caballo o en moto. Los lleva una hermana más grande”, cuenta. “Después de los puestos vienen Guadalupe, Valentina, Morena y Angeles, en camioneta. Y me faltan Xiomara (12) y Yael (11) que hacen dedo. Vienen de un campo que está a 15 kilómetros”, precisa la directora. La actividad agrícola y ganadera de Colonia El Balde es intensa, por lo que el movimiento de camionetas y vehículos les permite llegar cada día a clases.

El día a día de la escuela rural plantea desafíos constantes. “Cuando hay lluvia, los caminos vecinales se ponen imposibles. En marzo me quedé encajada. Tuve que dejar el auto en la escuela varios días”, cuenta Argüello. Pero hay un plan B para cuando los alumnos no llegan a la escuela: a principio de año les reparten un cuadernillo. 

TECNOLOGÍA

También es clave la tecnología. A través del programa RED (Rivadavia Educación Digital) se entregaron 5.400 tablets, 200 pizarras digitales y 2 impresoras 3D. Fue implementado por Celeste Vitale, que es funcionara de Rivadavia, «hija de una exdirectora de la escuela El Balde y exalumna”, afirma Argüello.

Los chicos de la primaria de Colonia El Balde tienen sus tablets. En el jardín está una de esas pizarras digitales. “Ya no hay tizas. Esa es la idea. Para las escuelas rurales, la tecnología es clave» dice el intendente de Rivadavia, Javier Reynoso. (Fuente: diario Clarín)

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