Santarroseño condenado a prisión efectiva por violencia de género contra la pareja y la ex pareja

La jueza de audiencia santarroseña, Alejandra Flavia Ongaro, condenó hoy a Josué Ezequiel Sánchez Maidana a seis meses de prisión de cumplimiento efectivo, por ser autor de los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo previo de pareja y amenazas simples, en concurso real; y  amenazas simples, en concurso real, en dos expedientes diferentes. Los hechos fueron valorados en el marco de la ley  26.485 de Protección Integral contra las Mujeres. Las víctimas fueron dos.

El fallo fue dictado a partir de un acuerdo de juicio abreviado rubricado por el fiscal Cristian Alejandro Ramón Casais, el defensor oficial Juan José Hermúa y el imputado, un plomero y albañil de 29 años con antecedentes registrables (una declaración de autor y responsabilidad por robo simple cuando era menor y una condena a tres años en suspenso por tentativa de robo y robo agravado por ser en poblado y en banda). Las damnificadas, al ser informadas de ello, también dieron sus consentimientos.





El primer episodio violento probado ocurrió el 27 de septiembre del año pasado, a la noche, la pareja de Sánchez Maidana regresó a su domicilio y éste se ofuscó con ella por no haberla encontrado en la vivienda que compartían, “tornándose cada vez más agresivo”. En un momento, el acusado pateó una mesa y lesionó a la mujer en una de sus piernas. Luego “le aplicó golpes de puño en la espalda y en el brazo izquierdo, provocándole otras lesiones”. A su vez le manifestó: “Si vos me denuncias, yo quedo preso; pero salgo y te mato”.

El otro hecho se produjo a fines de enero pasado y tuvo como víctima a una expareja. Ongaro dio por acreditado que ejerció “todo tipo de violencia (psicológica, verbal y física)” durante la convivencia y, no obstante estar separados, “no dejó de hostigarla”. Así, mientras la damnificada caminaba junto a su hermano, recibió en su celular un mensaje de Sánchez Maidana diciendo “vos rescatate, porque yo los mato, a cualquiera”.

Inmediatamente el agresor se llegó hasta el lugar, “y al advertir que el hombre que la acompañaba era su hermano, se retiró sin decir palabra alguna. Desde ese momento no dejó de llamarla telefónicamente, utilizando distintos números, enviándole mensajes intimidatorios, y en todos los caos advirtiéndole que ‘si la ve con alguien la mata, mata al sujeto con quien esté y se mata él’”.

Ongaro tuvo en cuenta, como elementos probatorios, entre otros, informes de Sanidad Policial y del médico forense, fotos de mensajes, las dos denuncias, declaraciones testimoniales y un informe técnico realizado por el equipo de profesionales de la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia de la Policía provincial. (Fotografía: ilustrativa)

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