Detuvieron a la esposa por el asesinato del administrador de un coto de caza en La Pampa

Las sospechas de los investigadores terminaron por confirmarse cuando la prueba de dermotest arrojó resultado positivo. La esposa del empresario Rolando Josué Nusbaum, asesinado el lunes último de un tiro en la cara cuando dormía en su casa de un club de campo de la localidad bonaerense de Open Door, quedó detenida y acusada de ser la autora del crimen y haber inventado que la familia había sido asaltada por ladrones, uno de los cuales lo ejecutó de un disparo en el rostro.

Gabriela Moreyra (de 39 años) quedó aprehendida, luego de que una prueba de «dermotest» determinara que en las muestras que se le habían tomado el día del hecho tenía rastros de pólvora en sus manos. Con el resultado de esa pericia, el fiscal Pablo Vieiro ordenó su detención, en momentos en que la mujer se encontraba efectuando trámites en la sede de la Unidad Funcional de Instrucción Nº 10 Descentralizada de Luján.

Desde la Fiscalía General de Mercedes emitieron un comunicado, en el cual se explicó: «En un primer momento la investigación sobre el crimen de Nusbaum rondaba sobre la presunta comisión de un robo calificado en la vivienda», durante el cual la víctima fue asesinada y que todo el relato se sustentaba «en base de lo testificado por la única testigo del hecho, su esposa».

«Sin descartar ninguna hipótesis, el fiscal Vieiro ordenó una serie de medidas periciales con la finalidad de recabar la mayor cantidad de elementos posibles para arribar al esclarecimiento del crimen», agregaron. Asimismo, mencionaron -de acuerdo a la autopsia- que la muerte de Nusbaum, quien era administrador de un coto de caza en la provincia de La Pampa, fue producto de un único disparo de arma de fuego efectuado «a corta distancia» sobre su pómulo derecho, cuando estaba acostado y tapado en su cama, por lo que se cree que le dispararon mientras dormía.

Este miércoles se conoció el resultado de una de las pericias clave: la del dermotest. Esto motivó la detención de la esposa del empresario y que la causa sea recaratulada como «homicidio calificado por el vínculo y la alevosía». Además, será indagada este jueves.

Las sospechas en torno a Gabriela Moreyra surgieron desde el inicio entre los investigadores, ya que el relato que hizo de los hechos no coincidía con lo que se vio en la escena del crimen. Según lo declarado por la mujer, con quien Nusbaum atravesaba un proceso de divorcio, cuatro sujetos habían ingresado a las 2 de la madrugada del último lunes en su casa del club de campo «La Ranita» de Open Door, los despertaron, los sacaron de la cama y los obligaron a recorrer distintos ambientes en busca de dinero y elementos de valor.

Entonces, contó que los ladrones se llevaron 30.000 dólares, dos teléfonos celulares, elementos de valor como cuchillería y varias armas de fuego, algunas de éstas largas, por la actividad de caza de su marido. También dijo que todo ocurrió mientras ella estaba en la planta baja recorriendo los ambientes con uno de los asaltantes y allí fue que escuchó el estruendo del disparo mortal. Además de acotar que los hijos del matrimonio, un adolescente de 16 años y una niña de 9, dormían en la planta alta y no llegaron a escuchar nada: ni la llegada de los asaltantes, ni el tiro.

Finalmente, relató que luego de escucharse el disparo, dos de los ladrones cargaron los elementos robados en su Ford Focus y la obligaron a sacarlos del barrio cerrados encerrados en el baúl, para que no los viera la guardia de seguridad, mientras que los otros dos cómplices se quedaron en la casa con el marido y los hijos.

Siempre según esta versión que para la Fiscalía es falsa, la esposa del empresario asesinado dijo que dejó a los ladrones en la ruta 6, volvió a la casa pasadas las 4, y encontró a Nusbaum muerto de un disparo en la cara. Al inspeccionar la casa, los peritos no encontraron entradas forzadas, que la vaina servida 9 milímetros hallada en la escena coincide con la marca de una caja de munición de la víctima y que el arma empleada podría ser la pistola de ese calibre que Nusbaum guardaba en un cajón. Además, el auto de la imputada fue revisado y en el baúl no se halló ningún rastro de los dos presuntos sujetos que tuvo que sacar ocultos del barrio.

 

 

 

Comentarios

Comentarios