Comerciante santarroseño condenado a prisión efectiva por intentos de robos

El juez de audiencia de Santa Rosa, Gastón Boulenaz, condenó hoy a Lucas Andrés Sidam a un mes de prisión de cumplimiento efectivo, por ser autor material y penalmente responsable del delito de hurto simple en grado de tentativa, y le unificó la pena con otra previa en una pena única de siete meses de prisión efectiva.

La causa se tramitó por el procedimiento de juicio directo, al tratarse de un delito en flagrancia –es decir, sorprendido al momento de cometer el ilícito–, y concluyó con un acuerdo de juicio abreviado rubricado entre la fiscala Cecilia Molinari, la defensora oficial Paula Arrigone y el imputado, un comerciante de 26 años que permanece detenido en la alcaidía local ya que le fue confirmada la prisión preventiva hasta la finalización del proceso. La víctima, al ser informada del acuerdo, también dio su consentimiento.

El hecho probado ocurrió hace trece días, el 24 de agosto a la madrugada. Sidam ingresó al patio de una vivienda de la calle Wilde e “intentó abrir el pasador de la puerta, tras deslizar una hoja de la ventana e ingresar su mano por allí; siendo sorprendido por el hijo de la propietaria, quien lo persiguió y logra su aprehensión en Wilde y Lordi”.

“El hecho y autoría en manos del imputado quedó acreditado, no solamente por la propia confesión –materializada en el presente acuerdo–, sino que además existen suficientes prueban que demuestran la materialidad a cargo de Sidam”, dijo Boulenaz en el fallo.

Fines

Acotó que “del testimonio de la dueña de la vivienda se desprende claramente que su hijo, quien se encontraba allí, fue quien persiguió y dio aprehensión al imputado a escasos metros del lugar, donde fue detenido por la policía”.

El acusado había sido condenado, el 9 de mayo pasado, en otro abreviado, a seis meses de prisión efectiva por violación de domicilio. Doce días antes, el 28 de abril a la madrugada, había entrado a una vivienda de la calle Bartolomé Mitre, saltando unos tapiales de entre dos y cinco metros de altura, siendo atrapado –a raíz de un llamado a la policía– en el techo de la casa contigua.

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