Capacitación sobre derecho a la vejez, autonomía e igualdad sin prejuicios en Santa Rosa

Los ministros Fernanda Alonso (Desarrollo Social) y Mario Kohan (Salud) y la senadora nacional Norma Durango encabezaron el acto de apertura de la capacitación sobre derecho a la vejez, autonomía e igualdad sin prejuicios.

“Esto es posible porque nunca dejamos de trabajar con la senadora, Norma Durango, alguien que aporta mucho a la gestión, a los derechos y se planta en un ámbito como es el Senado de la Nación y presenta once proyectos que están relacionados con la vejez”, destacó Alonso. “Pensamos desde hace mucho contar con una especialista de la trayectoria de Isolina (Dabove), que tiene mucho para compartir. No se van a arrepentir de escucharla y conocerla, porque abre el juego”, agregó.
En octubre se conmemora el mes de los derechos de las personas mayores. “No queríamos dejar de llevar adelante distintas acciones que nos hemos propuesto. Venimos sosteniendo en el tiempo la necesidad de capacitar a las personas que tienen a cargo el cuidado de las personas mayores en el ámbito de las residencias de corta y larga estadía, como así lo denomina nuestra nueva ley y la necesidad de que asumamos como sociedad civil un compromiso diferente con esta etapa de la vida”, resaltó.

PREJUICIOS

La jornada estuvo a cargo de María Isolina Dabove, quien manifestó que el objetivo fue poner énfasis en la temática de los prejuicios, porque “están muy arraigados en relación a la vejez y cómo estos afectan los derechos de las personas mayores”. “Hay muchos prejuicios que implican asociar de manera acrítica, vejez con enfermedad, con pasividad, falta de deseo e incluso hasta con falta de erotismo, vejez con inutilidad, costo social, todo y más de lo que solemos vincular con esta etapa de la vida”, planteó.
Detalló que estos prejuicios se podrían contrarrestar “con educación, con el cambio del lenguaje, no hablar de abuelos ya que si no tienen nietos, no lo son”. “Son personas mayores, eso es un primer gran cambio. La otra es educar en una cultura de envejecimiento activo y saludable, a nivel de política pública – social. Y luego, en la incorporación de los derechos que hoy rigen en la Argentina y en América, gracias a la Convención Interamericana de Derechos Humanos de las personas mayores”, enfatizó.

LEGISLACIONES Y EDUCACIÓN

“Hacen falta legislaciones que hagan más visibles y operativos estos derechos adaptados a la cultura del medio y también un Poder Judicial que tenga jueces con una mirada gerontológica. Esto lleva tiempo pero creo que es el camino», analizó.
Existe una forma de desterrar el mito de la vejez, dijo Dabove. “Resignificando la palabra viejo o vieja. Las palabras en sí mismas no son ni buenas ni malas, depende las maneras en que uno las utilice o nuestra forma de enfocar esta etapa de la vida”, consideró.
“Una persona mayor sufre una discriminación múltiple, primero porque es vieja, después si es mujer, aumenta con ello las posibilidades de invisibilización y desprecio. Si le sumamos que esa persona pertenezca a una comunidad indígena, más se agrava. Más si agregamos el dato genérico de la pobreza que contribuye aún más a la discriminación. Es decir que de todos los sectores o grupos de población que sufren discriminación, la vejez es la peor”, concluyó Dabove. 

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