Femicidio de Valeria Coggiola: La Fiscalía pidió prisión perpetua para Gauna

El fiscal Guillermo Komarofsky, a cargo de los alegatos por parte del Ministerio Público Fiscal, pidió hoy la pena perpetua para Enzo Walter Gauna por el homicidio doblemente agravado de Valeria Coggiola, por haber sido cometido contra la persona con la cual mantuvo una relación de pareja y por haber sido cometido contra una mujer cuando el hecho haya sido perpetrado por un hombre y mediare violencia de género (femicidio). La sentencia se conocerá el 14 de mayo al mediodía, pero no habrá un acto presencial para su lectura debido a la pandemia por el coronavirus.



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Los querellantes particulares, el defensor oficial Alejandro Caram –por Víctor Pérez, padre de los hijos que tuvo con la víctima– y Silvana Abraham, en representación de la Secretaría Provincial de la Mujer, adhirieron a esa solicitud.

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Komarofsky encuadró la conducta de Gauna en los artículos 80, incisos 1° y 11° del Código Penal, que justamente –en caso de culpabilidad– prevé solamente la reclusión o prisión perpetua, sin escala media. El primer inciso habla del que matare «a su ascendiente, descendiente, cónyuge, ex cónyuge, o a la persona con quien mantiene o ha mantenido una relación de pareja, mediare o no convivencia», y el undécimo, cuando matare «a una mujer cuando el hecho sea perpetrado por un hombre y mediare violencia de género».

La fiscalía sostuvo que el crimen de Coggiola se cometió sobre la cama y con el cuchillo secuestrado en la vivienda. «La apuñaló en el cuello. Esas heridas le produjeron la muerte», indicó Komarofsky. Y agregó que escondió un celular –dejándolo fuera del alcance de los hijos de la víctima– para poder darse a la fuga a Catriló.

Komarofsky se preguntó «qué hacía un cuchillo de esas dimensiones en ese momento y en ese lugar. Él lo trasladó hasta la mesita de luz. Quería hablar a la noche para estar tranquilo, para actuar en seguro, porque ya le había dicho (a Valeria) que no le jodiera más la vida. Buscó que existiera la menor acción defensiva posible de parte de la víctima».

Confirmó que existía una relación amorosa entre ambos y que actuó en pleno uso de sus facultades mentales. «No existió violencia física, pero sí psicológica; persiguiéndola por su manejo de celular, por sus relaciones interpersonales… Si la supuesta excusa (para matarla) fue que la víctima esperaba un hijo suyo, Gauna era consciente de que tenía otras herramientas para recriminarle el aborto. Podía haber hecho presentaciones en el hospital o en la justicia, pero eligió una conducta cobarde» para quitarle la vida a Coggiola.

Caram adhirió en un todo a los dichos de Komarofsky y no agregó nada más. Abraham, en cambio –por primera vez la Secretaría de la Mujer actuó como querellante en un juicio oral–, se tomó varios minutos para remarcar la violencia de género que envolvió al caso.

«Gauna cosificó la figura de Valeria. Era celoso, controlador. Creía que ella era de su propiedad, que no podía tener libertad; cuando en realidad eran dos adultos independientes y sin exclusividad en la relación –indicó Abraham–. Entonces, cuando empezó a darse cuenta que el asunto se le iba de las manos, quiso revertir la situación y planificó todo. Porque hubo amenazas previas, ya que dijo que la iba a hacer cagar (sic), después llevó el cuchillo al dormitorio, y al final cerró con llave y dejó a los hijos de Valeria más de tres horas solos con el cuerpo de su madre».

La querellante aseguró que «no se trató de una reacción del momento» y negó que existiera realmente la posibilidad de que entre ambos formaran una «familia hermosa porque eso era un cuento de ángeles».

Atenuantes.

Gómez, tras un largo alegato, y más allá de reconocer la autoría del hecho por parte de Gauna, pidió al tribunal que, como ante un femicidio corresponde la perpetua o la absolución, considere que existieron atenuantes en su conducta (aludió al artículo 81 del Código Penal).

«Tuvo disminuida su capacidad reflexiva y sus frenos inhibitorios. Existió un combo explosivo –detalló–. El embarazo, el aborto, los celos, las mentiras, la desconfianza, la infidelidad… en definitiva, una asimetría entre lo que él quería (con Valeria) y lo que parecía que ella quería con él».

«Deben ver el corazón, los sentimientos, el honor de Enzo en un momento y una situación determinada. Él era una persona normal, común, sin antecedentes de violencia de género, que vio afectado su estado emocional por todo ese combo», agregó.

Gómez negó que Gauna haya actuado premeditamente. «Dicen que ocultó el celular para que los niños no pudieran comunicarse, pero lo hizo para que no pudieran salir a la calle…. Dicen que fue todo planificado, pero sin embargo Gauna se llevó un bolso con la ropa ensangrentada, confesó lo que había hecho, se entregó espontáneamente… Fue algo impensado, inesperado, porque se vio afectado su estado emocional. No hablo de inimputabilidad, pero sí de la disminución de la voluntad y por eso pido que consideren las atenuantes», concluyó.

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