Macri profundizó las divisiones dentro del PRO

Comenzó la carrera por las candidaturas 2021. El expresidente avisó que dará batalla. Rodríguez Larreta busca a limitar a Patricia Bullrich.



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Como si todas fichas ocuparan su lugar, en unos pocos días se escenificó la guerra de posiciones que se vive dentro de Juntos por el Cambio (o más específicamente, dentro del PRO). En ese ajedrez, se movió el rey blanco, es decir, el ex presidente Mauricio Macri, quien ofreció una entrevista en la que dijo que está listo para «dar batalla», en una declaración con aroma a candidatura. De otro lado, el jefe de Gobierno, Horacio Rodríguez Larreta, jugó a sus alfiles y creó una mesa ejecutiva para limitar a Patricia Bullrich, la lugarteniente de Macri. No obstante, no hay jaque mate para nadie: mientras desde el ala dialoguista creen que ahora la tendrán más controlada, hay quien advierte que «a la Piba no la para nadie».





Desde la salida de Macri del Gobierno nacional, se delinearon dos grupos: uno que lo rodea al ex presidente y que tiene una posición dura contra Alberto Fernández. Y otro que se distanció de ambas cosas y que, casualidad o no, está integrado en su mayoría por opositores que ocupan cargos en poderes ejecutivos o legislativos.

El retorno de Macri

Quienes acompañan al ex presidente y desean que vuelva a ser candidato en las próximas elecciones se enfervorizaron con la reaparición de Macri en un reportaje en el cual castigó al presidente Alberto Fernández por su manejo de la pandemia, se quejó del estado del sistema de salud y de la economía y eludió cualquier responsabilidad sobre la situación del país.

Además de plantear que apostará a la «unidad del espacio», Macri dio dos mensajes: dijo que apuesta a los «nuevos liderazgos», lo cual lo pondría al costado de la contienda electoral. Pero también se refirió al «debate intenso que tendremos el año que viene» y aseguró: «En esa batalla estoy». 

Todo eso tuvo aroma a postulación electoral. En su entorno, dicen que es muy pronto para hablar de una candidatura y que, en definitiva, «eso lo va a determinar la gente».

¿Su reaparición marca una nueva etapa, con Macri más presente en la arena política? «Va a hablar cuando lo considere conveniente», fue la respuesta, críptica, cerca del ex presidente. Pero que da la idea de que las intervenciones, si bien serán cada vez más, estarán cautelosamente elegidas. Para comentar el día a día, ya está Patricia Bullrich.

Lo cierto es que si Macri eligiera lanzarse no solo causaría rechazo en el otro sector del PRO, sino en sus aliados: ya el titular de la UCR, Alfredo Cornejo, buscó marcarle la cancha y dijo que «no tiene chance» de ser candidato. 

Incluso entre los que les gustaría que Macri volviera al ruedo, hay dudas: «Más allá de las marchas y del apoyo que tuvo hasta la primera vuelta, lo cierto es que perder la reelección fue durísimo. No es tan fácil que vuelva».

Los amigos de Alberto

En el ala dura del PRO produjeron urticaria una serie de imágenes que se sucedieron casi en simultáneo con la reaparición de Macri. La primera fue el encuentro del presidente Alberto Fernández con los intendentes del PRO Jorge Macri (Vicente López) y Néstor Grindetti (Lanús).

No fue casual: los dos intendentes macristas habían hecho llegar al presidente el mensaje de que no concordaban con las acusaciones que lanzó Bullrich en el comunicado por el asesinato de Fabián Gutiérrez y también le avisaron que Larreta estaba dando la pelea interna para que «primara la sensatez».  Lo hicieron a través de un intendente peronista que también estuvo en el encuentro con Fernández, en el que hablaron de la pandemia.

Más allá de las frases de rigor, en el entorno de uno de los intendentes dejaron bastante en claro el mensaje que mandaban con esa foto: «Hay una oposición más moderada y con responsabilidad de gestión en gobiernos provinciales o municipales y hay otra oposición más crítica que vive en Twitter y Zoom porque ya no tienen responsabilidad de gestión. 

«El presidente obviamente se siente más cómodo trabajando con el primer grupo». Esa fue la ácida caracterización que hicieron ante este diario. Con lo de Twitter no solo caracterizan a Bullrich, sino a otros adláteres como el dúo Waldo Wolff-Fernando Iglesias o la ex secretaria de lucha contra la Corrupción Laura Alonso, que se mostró muy activa defendiendo a Bullrich.

A esa foto, se sumó una segunda, el 9 de Julio, de Larreta junto a Alberto Fernández, donde el presidente lo trató de «amigo». Si bien fue solo una expresión coloquial entre dos que están llamados a enfrentarse en futuras elecciones, no dejó de ser observado por los duros que, de tanto en tanto, fogonean hashtags como #LarretaTraidor. Y ése es el más publicable entre los que escriben.

La Piba

La semana pasada se vio el mayor choque dentro del PRO de los últimos tiempos, seguido de una recomposición. El conflicto fue por el comunicado de Gutiérrez. No sólo por lo que decía, que fue criticado hasta por Miguel Angel Pichetto, sino por la forma en la que se gestó: Bullrich se apresuró a publicarlo mientras seguían las discusiones internas, lo que generó una feroz reacción. 

Luego de un encuentro convocado por Larreta, donde estuvieron María Eugenia Vidal y Cristian Ritondo, entre otros, el sector dialoguista impulsó una mesa ejecutiva del PRO, que le ponga coto a Bullrich. Macri hace tiempo que dejó de involucrarse en persona en las decisiones partidarias, desde que fracasaron las reuniones de la mesa chica que él convocó.

Pero que se hayan anotado una victoria no significa que Bullrich se haya dado por vencida. Después de todo, cuenta con el apoyo de Macri. Negoció fuerte con Jorge Macri y con el vicejefe porteño Diego Santilli hasta incluir varios de los duros en la mesa, que finalmente tiene nueve integrantes. Quedaron cuatro a cuatro, con un noveno integrante que pivotea entre los dos sectores. Después de eso, según diversas fuentes partidarias, las cosas se calmaron.

Pero los diagnósticos sobre el futuro son distintos. «Ahora ya no se nos va a volver a escapar Pato», decía uno de los integrantes de esa nueva mesa, que la va a marcar de cerca. Ese es el costo que tuvo el comunicado para ella: ahora no podrá actuar si no consensua antes con el grupo de nueve que integra la mesa. «Para mí nada de esto va a servir. Ella va a seguir haciendo lo que quiera», decía otro del mismo sector, un poco resignado a las salidas de la presidenta del PRO y asidua tiktokera.

«A Pato no la para nadie», retrucaban desde el ala dura. Y recordaban cómo era ella en los tiempos de ministra de Seguridad: el jefe de Gabinete, Marcos Peña, intentaba ponerle coto, y ella lo eludía y hablaba directamente con Macri, que le daba la razón. «Si no la pudo controlar Marquitos, éstos tampoco van a poder.

No es una mujer de dejarse pasar por encima. Además, está mucho más apoyada por nuestro votantes que los Monzó o los Massot», indicaban. También recordaron que Humberto Schiavoni, el anterior presidente del PRO, le intentó dar algunos consejos al comienzo de su mandato y ella lo cortó: «Si presido yo, presido yo. Si no, no me interesa este lugar».

 

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