En las inmediaciones del acceso Rubén Hugo Marín, aproximadamente a las 14.45 horas, se extravió un niño de 4 años. La familia reside en una vivienda ubicada en cercanías de la ruta nacional 35. El niño fue encontrado en un estado de nerviosismo y llorando, después de más de una hora, en una alcantarilla en un camino vecinal, acompañado por la perra Luna.
La madre arribó hasta el control policial en medio de una crisis de nervios. Relató la situación a los agentes policiales. Explicó que intentaba hacer dormir a un hijo, y el pequeño “inocentemente” atravesó camino para “comenzar a jugar en un camino vecinal” por donde transitó acompañado por la perra Luna.
El menor recorrió más de dos kilómetros en dirección al cardinal este. Lo cual provocó preocupación en el oficial subinsepector Lucas Gómez y el agente Kevin Kronemberger, dado que no podían encontrar al niño.
La policía comenzó a buscar en las alcantarillas, canales, terrenos vecinos, silos y quintas aledañas, pero por ningún sitio aparecía el menor de edad.
Después de las 15.50 horas finalmente fue encontrado en una zanja de muy poca profundidad en un camino vecinal, donde se encontraba acompañado por la perra Luna. Pero, el niño estaba asustado y llorando pidiendo por su madre.
Franco fue restituido a su progenitora, a quien se logró calmar con el transcurrir de los minutos.
La travesura de Franco y la perra Luna, mantuvo en vilo más de una hora a la policía castense y vecinos que se sumaron a la búsqueda desesperada. Y afortunadamente finalizó como una “anécdota y travesura” de un niño, que ya se encuentra con su familia.