El recuerdo de Santiago Chalar, uruguayo y cantor

21 de Noviembre de 1994 – Fallece Santiago Chalar, en la Ciudad de Montevideo, Republica Oriental del Uruguay. su nombre autentico fue: Carlos Alfredo Paravís Salaverry. Médico traumatólogo, poeta, compositor, músico, y cantante.

El seudónimo Santiago lo eligió en homenaje a un amigo fallecido en un accidente de aviación y Chalar por el apellido de sus antepasados.

Al tiempo que estudiaba guitarra, estudió medicina y se especializó en traumatología y ortopedia, en parte para satisfacer a sus padres, que no veían con agrado que solo se dedicara a la música. Se radicó en Minas desde 1974 y trabajó varios años en el Hospital Vidal y Fuentes. En ocasiones, cuando trataba con enfermos deprimidos o que convalecían, tomaba su guitarra y les cantaba canciones para animarlos. En 1985 creó junto a Santos Inzaurralde el festival folclórico Minas en Abril, con el objetivo de recaudar fondos para el hospital. Su vida cristiana le llevó a trabajar casi gratuitamente varios años para el Hospital de Minas y cuando el Ministerio de Salud Pública le otorgó un sueldo, auxilió con ese dinero a un desocupado y su familia con hijos pequeños sin que nadie se enterara del hecho, mientras que él sobrevivía con sus ingresos de cantante.

Santiago Chalar se casó con Adela Martínez Graña; de su matrimonio tuvieron 4 hijos: Adela, Carlos, Santiago e Isabel. Al igual que Chalar, sus dos hijos varones son folcloristas pero llegaron a graduarse uno como médico y otro abogado.

Chalar era cantante de música folklórica del Uruguay con especialidad en milonga, serranera, media Serranera y valsesito criollo.

Si bien políticamente participó dentro del Partido Colorado, no incursionó en la protesta política y dedicaba sus letras al hombre de campo y a las cosas cotidianas, siendo particularmente sensible a los problemas de su pueblo. Durante la dictadura no tuvo inconvenientes en seguir su labor y sumarse a proyectos oficialistas. Sin embargo, se distinguía del nativismo que promovía Bordaberry, y su arte no se reducía al patriotismo.

Recibió la influencia y el consejo de Osiris Rodríguez Castillos al comienzo de su carrera. Su primer LP, Como yo lo siento, y el segundo, Yo no canto por la fama, hacen referencia directa a canciones de Osiris. En algunas ocasiones Osiris le cedió canciones suyas para que fuera el primero en interpretarlas. Sin embargo, se diferenció de él en el lirismo, distanciándose del canto desolado de Osiris. En la técnica con la guitarra también se distinguió, tocando de una manera más similar a Atahualpa Yupanqui, otra de sus principales influencias. Utilizó una técnica alejada de la limpieza aséptica del sonido, sin utilizar casi la uña. Además, a veces optaba por afinar la guitarra en tonos más bajos de lo habitual, lo que resultaba en un sonido más «pastoso». Al igual que Osiris, también le dio importancia a las introducciones.

Desde el año 1978 basó sus interpretaciones en textos de Santos Inzaurralde y Wenceslao Varela, con los cuales también actuaba en vivo. También interpretó a Lucio Muniz, Rubén Lena, Eustaquio Sosa, Serafín J. García y Romildo Risso.

Chalar luchó contra un cáncer que finalmente acabó con su vida el 21 de noviembre de 1994. En setiembre de 1999 retornaron sus restos a Minas, la ciudad que lo vio crecer en éxitos.

Obras: Costumbres (con Santos Inzaurralde) – Coplitas del cencerro (con Hector Umpierrez) – El pedido (De Wenceslao Varela) – Flor del monte (con Ruben Lena) – Me quedo con un criollito (de Wenceslao Varela) – Moros de la historia (con Hector Umpierrez) – Mujer uruguaya (de Wenceslao Varela) – Pa que los quiero (de Romildo Risso) – Rancho (de “El Viejo Pancho”) – Relincho (de Wenceslao Varela) – Y uno se rie (de Romildo Risso), entre muchas otras.

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