El adiós a Maradona: comenzó el cortejo fúnebre hasta Bella Vista

Finalmente el coche fúnebre se llevó el féretro del astro que tuvo su despedida en la Casa Rosada. Miles colmaron la Plaza de Mayo.

Tras varias horas de ceremonia, el coche fúnebre traslada los restos de Diego Armando Maradona desde la Casa Rosada hacia el cementerio privado Jardín de Bella Vista, ubicado en esa localidad del partido bonaerense de San Miguel.





Minutos antes, personal a cargo en la Casa de Gobierno comenzó a remover las coronas que distintas personalidades y allegados le acercaron al exfutbolista argentino al tiempo que efectivos de seguridad se apostaron en uno de los costados del edificio para colaborar con el traslado al vehículo.

Previamente se vivió un momento de tensión cuando un grupo numeroso de personas ingresó al Patio de las Palmeras, en el interior de la Casa Rosada, al tiempo que en las afueras se registraron incidentes.

Luego de que se anunciara por los altoparlantes que los accesos al edificio de Balcarce 50 iban a ser cerrados a las 16, tal cual lo había solicitado la familia del astro del fútbol, empezaron los desmanes en la avenida 9 de Julio y en la Plaza de Mayo.

En tanto que testigos aseguran que varias personas levantaron una de las vallas perimetrales de la Casa de Gobierno para poder ingresar sin respetar la fila.

De acuerdo a fuentes oficiales, una vez finalizado el funeral, el cortejo fúnebre partiría a las 17 para transitar por avenida 9 de Julio, Autopista 25 de Mayo y Acceso Oeste.

Diego Maradona fue velado desde las 6.17 en la Casa Rosada, que abrió sus puertas al público general, luego de una despedida de su círculo más íntimo que se extendió durante toda la madrugada, con la presencia de su exesposa Claudia Villafañe con sus hijas Dalma y Giannina, entre otros, mientras una multitud aguardaba en la Plaza de Mayo.

Minutos antes de las 11 se sumó el presidente Alberto Fernández.

Los restos del astro, que falleció ayer, a menos de un mes de haber cumplido 60 años, llegaron a la 1:08 de esta madrugada a la Casa Rosada, donde aguardaban Claudia Villafañe con Dalma y Giannina para darle la despedida íntima tras la muerte repentina ocurrida el mediodía del miércoles 25 en una casa de la localidad bonaerense de Tigre.

El cuerpo salió 0.46 de la casa velatoria Tres Arroyos, en el barrio porteño de La Paternal, lugar al que había arribado desde la morgue judicial de San Fernando.

El ingreso del público comenzó a realizarse por Avenida de Mayo y 9 de Julio, entrando a la Casa Rosada por Balcarce 50 y en el inicio se produjeron algunos incidentes entre los fanáticos de Maradona y efectivos policiales, que incluyeron corridas y agresiones con piedras.

Maradona, de 60 años cumplidos el 30 de octubre pasado, falleció este miércoles en horas del mediodía por una descompensación cardíaca que sufrió en una casa del barrio San Andrés, de la localidad bonaerense de Tigre.

 

En ese lugar, el astro permanecía con asistencia médica desde el pasado miércoles 11, después de someterse a una operación por un hematoma subdural en su cabeza, el martes 3 del corriente mes, en la Clínica Olivos.

Según informaron fuentes judiciales, la autopsia determinó que la causa de su muerte fue un «edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada».

Miles de personas despedían esta mañana a Diego Armando Maradona en la Casa Rosada mientras otras aguardaban en una fila que se extendía a lo largo de varias cuadras desde la Plaza de Mayo hacia la avenida 9 de Julio poder ingresar a dar el último adiós, de apenas unos segundos, al astro.

La bandera argentina y las míticas camisetas del 10, tanto de Boca como de la Selección Nacional, yacían sobre el féretro que, al paso de los hinchas, fanáticos y simpatizantes, se iba colmando a su alrededor de flores, camisetas, banderas y lágrimas de quienes daban su última despedida terrenal al héroe popular e ídolo de multitudes.

En promedio, los hinchas invertían de cuatro a cinco horas desde su llegada al microcentro porteño para despedir al ídolo, que es velado a cajón cerrado en uno de los salones de la casa del Ejecutivo.

Para llegar hasta el acceso al velatorio, los fanáticos debía sortear dos controles del operativo de seguridad montado sobre Avenida de Mayo desde las calles Bernardo de Irigoyen y Carlos Pellegrini.

En el primer retén, los efectivos policiales de la Ciudad revisaban las pertenencias de los asistentes y en el segundo los sometían a un cacheo para luego habilitarles el paso en pequeños grupos.

De eso modo, los hinchas llegaban hasta la Casa Rosada de manera fluida y sin desbordes por el corredor formado con vallas.

En recinto, un clima denso y de emoción por el eco de las expresiones conmovía a todos los presentes.

Los fanáticos, identificación del seleccionado argentino y de todos los clubes del país, pasaban por delante del cuerpo del Diez durante un puñado de segundos, antes que la seguridad de la Casa Rosada los invitara a circular para darle paso a quienes venían detrás.

En ese instante tan efímero y a la vez eterno, cada fanático le destinaba a Diego una ofrenda, un aplauso, un gesto o un grito desgarrador de agradecimiento.

Camisetas de fútbol, banderas, flores, cartas manuscritas y otros objetos de valor sentimental para los hinchas fueron arrojados al pie del cajón; puños apretados y saludos peronistas, los saludos más elegidos para darle el último adiós a la leyenda del pueblo argentino.

Antes de habilitarse el ingreso de los hinchas, familiares y allegados más cercanos compartieron en la Casa Rosada una ceremonia íntima de despedida.

Allí estuvieron su exesposa Claudia Villafañe, sus hijas Dalma y Gianinna, amigos y ex compañeros especialmente autorizados, entre ellos varios integrantes del plantel campeón del Mundo en México 1986.

También se sumaron a esa despedida durante la madrugada Verónica Ojeda y su hijo -también del astro- Diego Fernando, y Jana, otra de las hijas de Diego.

Entre otras personalidades, asistieron el presidente de AFA, Claudio Tapia, Carlos Tévez y Ramón Ábila, futbolistas de Boca; Rolando Schiavi, ex jugador del «Xeneize», y compañeros del seleccionado campeón mundial ’86 (Oscar Ruggeri, Carlos Tapia, Sergio Batista).

Rocío Oliva, última pareja del astro, no fue pudo ingresar tras quedar excluida de la lista de personas autorizadas por Claudia Villafañe y sus hijas Dalma y Giannina.

Maradona, de 60 años cumplidos el 30 de octubre pasado, falleció este miércoles en horas del mediodía por una descompensación cardíaca que sufrió en una casa del barrio San Andrés, de la localidad bonaerense de Tigre.

En ese lugar, el astro permanecía con asistencia médica desde el pasado miércoles 11, después de someterse a una operación por un hematoma subdural en su cabeza, el martes 3 del corriente mes, en la Clínica Olivos.

La autopsia determinó que la causa de su muerte fue un «edema agudo de pulmón secundario a una insuficiencia cardíaca crónica reagudizada».

En tanto, en un comunicado que difundió esta mañana, Matías Morla, abogado de Maradona, consideró «inexplicable» que Diego «no haya tenido durante 12 horas atención ni control por parte del personal de salud» que lo asistía en la casa de Tigre en la que estaba viviendo al momento de su muerte y calificó de «criminal idiotez» que la ambulancia para brindarle asistencia haya demorado «más de media hora en llegar».

«Este hecho no debe ser pasado por alto y voy a pedir que se investigue hasta el final de las consecuencias. Como decía Diego: ‘vos sos mi soldado, actuá sin piedad`», escribió Morla en el mensaje que difundió esta mañana.

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