Juan Pablo Mazzieri, desde el aeroclub de Jacinto Arauz a Moscú para trasladar las Sputnik V

El 24 de diciembre, horas antes de Nochebuena, las primeras 300 mil dosis de la vacuna Sputnik V tocaron suelo argentino en el aeropuerto de Ezeiza. El Airbus 330-200, que despegó por primera vez a Rusia, estuvo comandado por el piloto Juan Pablo Mazzieri, oriundo de Bahía Blanca pero con raíces y muchos recuerdos en Jacinto Arauz que lo motivaron a elegir su actual profesión.

Manzzieri es comandante piloto de Aerolíneas Argentinas y secretario de Prensa de la Asociación de Pilotos de Líneas Aéreas (APLA). Sus padres son oriundos de Jacinto Arauz, y desde muy pequeño, por motivos laborales de su familia, alternó su residencia entre Bahía Blanca y la localidad sureña pampeana. «Tengo muchos recuerdos de mi primera niñez en Jacinto Arauz, tengo los mejores recuerdos», expresó en Radio Noticias de Santa Rosa.





El actual piloto de Aerolíneas, recordó que su interés por volar surgió en el Aeroclub de Jacinto Arauz. «Un poco de mi carrera aeronáutica se inicia en el Aeroclub de Jacinto Arauz. Siendo muy chiquito, cuando iba a visitar a mis abuelos, había un piloto histórico de toda la vida de Jacinto Arauz, Bruno García, fue el primero que empezó a llevarme a volar con él y también por eso tiene una marca especial para mí el pueblo».

Vivir en un pueblo de 2.000 habitantes cuando era pequeño le daba «una libertad muy especial», valoró Mazzieri. Con su bicicleta, lo primero que hacía era dirigirse al aeroclub para observar aquellos aviones que tanto le fascinaban. «De muy chico me gustaban los aviones e iba al aeroclub, si estaba cerrado me asomaba desde la ventana del hangar y podía verlos. Ya con eso estaba hecho, agarraba la bicicleta como si fuera un avión y volaba un rato».

Ese sueño de la infancia que tenía a bordo de su bicicleta afortunadamente pudo cumplirse. «Mi primer vuelo fue de muy chiquito, después tuve la posibilidad de volar en aviones de línea, y siempre tuve muy claro desde mi niñez que mi objetivo era ser piloto». En ese sentido, remarcó que «inicialmente lo que a uno le gusta es volar, sentir esa sensación de alejarse de la tierra que tiene tanta connotaciones como personas que lo hagan».

ORGULLO

Con 22 años en la empresa de bandera argentina, con 15 años como comandante, y tres con vuelos internacionales, Mazzieri expresó que «es una alegría tener éste trabajo». Y agregó que el contexto actual le permite «poder brindar, poder aportar, poder dar algo de ese trabajo para que impacte de la mejor manera en la sociedad. Obviamente me llena de orgullo, de responsabilidad y felices de poder estar haciéndolo».

A su vez, señaló que es un gran compromiso para todos los trabajadores aeronáuticos cada misión argentina hacia Moscú. «¿Qué se siente cuando uno está haciendo esto? Un gran compromiso, nosotros desde el primer momento cuando entendimos la situación que se daba, y entendimos que teníamos que hacer el trabajo dijimos ‘sí, adelante’». Al mismo tiempo, afirmó que este contexto obligó a las autoridades aeronáuticas a modificar los vuelos tradicionales.

«La autoridad aeronáutica se encargó de dar una dispensa, porque todo este tiempo de vuelo y servicio exceden lo que marca la normativa. Hubo que hacer un análisis especial, un análisis de riesgo y a partir de eso dar una dispensa para que se permita volar más de lo que estaba estipulado», describió. Y añadió: «bajo ese contexto estamos haciendo ese trabajo, por ahí hablan de heroísmos y quieren hacer comparaciones que no tienen nada que ver. Los trabajadores aeronáuticos, en el caso puntual de nosotros los pilotos. no buscamos heroísmo».

SENSACIONES

Mazzieri relató que en tantas horas de vuelo se viven muchas sensaciones por la responsabilidad que llevan a cabo. «Las sensaciones a bordo es que se te cruza la historia personal de cada uno, la posibilidad de estar aportando a la comunidad con tu propio trabajo». Esto motiva que la ruta tenga que ser planeada en detalle. «La operación netamente de vuelo es estándar, normal a lo que estamos acostumbrados, lo único es que hay que tener algunas precauciones extras porque la carga que se trae es perecedera, que exige mantener la cadena de frío, y en el hipotético caso de tener una complicación técnica de vuelo, y tener que aterrizar en algún aeropuerto, hay que seleccionar bien el aeropuerto para que se tenga toda la infraestructura para mantener toda la cadena de frío».

En cuanto a la última misión en medio de la tormenta de nieve que se desató en la capital de Rusia al momento de la espera del cargamento de vacunas contra la Covid-19, recordó que estuvieron «arriba del avión nueve horas a la espera de la carga en el aeropuerto de Moscú porque entró una tormenta de nieve que hizo que se demore el trayecto logístico del laboratorio hasta el aeropuerto, entonces demoró un poco todo el operativo y gestión. Finalmente fueron casi 46 horas de operación total».

«ES LO QUE ESTÁN ENTREGANDO»

El comandante Juan Pablo Mazzieri consideró que en cada misión argentina la «soberanía no es algo ilusorio, sino que genuino, real, porque un avión de matrícula argentina volando por los cielos del mundo, ese lugar, o cuando aterriza en otro lugar, ese lugar interno del avión continúa siendo parte de Argentina, de nuestro país». Y subrayó que por eso se la defiende a la empresa, «porque como una herramienta estratégica como debe ser, contribuye para la sociedad».

A su vez remarcó «por eso es la defensa de las fuentes laborales dentro de Aerolíneas, que sobre todo tuvimos en estos últimos cuatro años de macrismo que se intentó por todo los medios modificar la matriz de la industria aerocomercial, principalmente tratando de favorecer a grupos espurios, el impacto que tenían era una falta o una pérdida de posiciones laborales para todos los trabajadores aeronáuticos. Hoy estamos celebrando que Aerolíneas sea tomada como una herramienta genuina para poder aportar a la sociedad como lo está haciendo».

Con respecto a los mensajes anti vuelos para traer las vacunas, apuntó: «más allá de los comunicadores y formadores de opinión que hay a nivel nacional, tirándoles piedras o desvirtuando, descontextualizando el trabajo que se hace, nosotros estamos aportando sin estridencias, pero tratando de dar lo que tenemos porque sabemos que es una vacuna que llega, es una posibilidad menos de contagio y de muerte».

Y añadió: «en el contexto actual es habitual escuchar las comparaciones de cuánto vale un kilo de carga». Por eso, remarcó, que «se saca de contexto la realidad en la cual estamos viviendo, la necesidad de traer las vacunas es inmediata y se las va a buscar cuando el laboratorio dice ‘ya están’. No es que te traen 200 mil, 300 mil dosis porque es todo lo que da el avión, es lo que se está entregando, es la misma complejidad que tiene el mundo, no es algo propio de nuestro país. Cuando nos dicen que podríamos traer más vacunas, y sí, claro que podríamos traer más vacunas en un vuelo, pero por ahora es lo que se está entregando». (Fuente: diario La Arena)

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