El pampeano acribillado en la dictadura junto al dueño del Molino Werner (*)

La historia de José Luis Escudero, un trabajador del Molino Werner en la década de 1970, se conocía entre sus ex compañeras y compañeros de trabajo, pero ahora toma otra dimensión. Es uno de los últimos 15 casos que el gobierno de La Pampa incorporó hace algunos días a la lista de víctimas del terrorismo de Estado durante la dictadura cívico militar.

Escudero no tenía militancia política que lo hiciera foco de la represión ilegal, pero fue acribillado por una patrulla y su caso quedó impune. Había nacido en Realicó el 25 de febrero de 1946 y trabajaba para el Molino Werner. En 1977 tenía 31 años, estaba casado con Norma Mercedes Gómez y tenían dos hijos. El 9 de mayo de 1977 a las 20 horas fue baleado por personal del Ejército y recibió unos diez tiros dentro del auto (un Valiant chapa B-379.539) que conducía y que llevaba al dueño de la empresa, Emilio Werner, en el kilómetro 683 de la ruta nacional 3, en cercanías de Bahía Blanca.





La versión oficial del asesinato

El periodista Diego Martínez, quien indagó sobre los años del Terrorismo de Estado en Bahía Blanca, dio con la documentación sobre su caso.

En el diario La Razón, del 10 de mayo de 1977, se indica la versión oficial que dieron las autoridades: “En circunstancias en que se ejecutaba una operación de control de rutas de acceso a la ciudad de Bahía Blanca, en la zona de la estación de servicio barrio Patagonia, en cuyas cercanías se presumía una reunión de delincuentes subversivos, un vehículo que se desplazaba por la citada ruta continuó la marcha, no obstante las reiteradas indicaciones de detención. Como consecuencia de esta actitud imprudente, los integrantes de las patrullas, a cargo de un oficial, hicieron fuego sobre el mismo. Accidentalmente, otro vehículo que avanzaba delante del anterior fue alcanzado en un neumático, lo cual provocó un desplazamiento sobre la banquina, en donde se encontraba una fracción de seguridad, la que, ante circusntancias imprevista, interpretada como maniobra intencional, accionó sus armas. Inmediatamente el jefe de patrulla pudo comprobar:

“Que en el primero de los vehículos señalados (el que eludiera los controles) viajaban aparentemente tres personas, las que hicieron rápido abandono del lugar, sin lográrselas identificar.

“De averiguaciones posteriores pudo comprobarse que en el Hospital Español se presentó una persona, probablemente uno de los ocupantes del citado rodado, quien dijo llamarse Marino Blandina, con domicilio en la avenida Alem sin número, la que presentaba escoriaciones en el rostro de carácter leve de las que luego de ser tratada en dicho nosocomio se retiró a su domicilio. Se procura determinar su identidad y la del resto de los ocupantes del mismo.

“Que en el segundo de los vehículos nombrados viajaban José Luis Escudero, Emilio R. Werner y Hugo Fernando Colombato. El primero de los nombrados, conductor del vehículo, falleció mientras era atendido en el Hospital Municipal como consecuencia de las heridas de bala recibidas. El señor Werner se encuentra internado en el Hospital Español con diagnóstico reservado, en tanto que el tercero de los nombrados resultó ileso. Ante hechos lamentables como el ocurrido este Comando de Zona recomienda una vez más a la población la necesidad de respetar y obedecer las indicaciones de las fuerzas legales, cuya única intención en estas operaciones de control sólo pretende la preservación del orden y seguridad públicos”.

La causa judicial da algunas pistas

En la causa judicial, consultada por Martínez, se indica que la mañana siguiente al sangriento hecho el comisario Alfredo Abel Fernández, de la Policía Federal, recibió el llamado del teniente coronel Jorge Mansueto Swendsen, que en estos últimos años sería condenado por crímenes de lesa humanidad en esa ciudad.

El oficial del Ejército le informó que en la estación de servicio Patagonia, en circunstancias que fuerzas militares realizaban un control de automotores, a consecuencia de “una desinteligencia por parte del conductor de un rodado” se habían producido disparos con armas de fuego y que como resultado de ello había perdido la vida Escudero.

La autopsia realizada por el médico Julio Silva de Murat detalló en Escudero una «herida por entrada de proyectil en la zona occipital derecha», «ocho heridas por entrada de proyectiles en la zona circundante inferior a la herida anteriormente señalada en zona interescapular” y “herida por entrada de proyectil en hombro derecho», es decir por lo menos diez tiros.

En la Justicia, la causa 218/77 “Escudero, José Luis su fallecimiento”, fue archivada “como de costumbre sin investigar”, indica Martínez al analizar la intervención que tuvieron el teniente coronel y del secretario judicial Hugo Sierra y que fue similar en otros hechos similares. Del otro auto que hablaba la versión oficial, no hay datos. El asesinato de Escudero, quedaría impune.

(*) Por Norberto Asquini (periodista e investigador)

 

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