Lideraba una banda narco de la U4 de Santa Rosa y lo condenaron a 8 años de prisión

La Justicia Federal condenó a ocho años de prisión a Edgardo Coria, sindicado como el líder de una banda narco que transportaba y comercializaba cocaína y marihuana en Córdoba y la Pampa, y que controlaba desde la Unidad 4 de Santa Rosa donde estaba detenido. También recibieron penas otras diez personas que integraban la banda.

El Tribunal Oral Criminal Federal N° 1 de Córdoba -integrado por Julián Falcucci, Carolina Prado y Jaime Diaz Gavier- condenó a ocho años de prisión a Coria por liderar una organización dedicada al narcotráfico desde su detención en Corrientes y desde el penal de Santa Rosa, publicó el diario La Arena.





Según informaron desde el Ministerio Público Fiscal, el condenado «organizaba las tareas de transporte y comercialización de cocaína y marihuana en Río Cuarto y La Pampa que realizaban el resto de los integrantes de la organización que se encontraban en libertad».

En la causa intervino la Fiscalía General N°1 ante ese tribunal, a cargo de Maximiliano Hairabedian.

Coria fue condenado junto a otras diez personas acusadas de participar tanto en su organización, como en otra que colaboraba con la suya, y cuyo líder murió antes de llegar a juicio. Camila Juliana López, Marcelo Rojas Zambello, Oscar Kadlec, Cintia Sanabria, Paola Moreno, Franco González, Daniel Amezaga, Claudio Chaves, y Diego y José Gutiérrez recibieron una pena de cuatro años de prisión en carácter de partícipes secundarios del delito de organización para el tráfico de estupefacientes.

Investigación

Desde el MPF detallaron que la investigación duró un año y medio, período en el que se dio seguimiento a dos organizaciones delictivas, una con asiento en Río Cuarto (dirigida por Coria, primero desde su lugar de detención en Corrientes y, luego de su traslado, desde La Pampa), y otra en la ciudad de Córdoba, liderada por el fallecido Benito Jaime.

Ambas organizaciones tenían una estrecha relación: se proveían mutuamente de estupefacientes, e incluso algunos de sus miembros llegaron a desarrollar tareas en los dos grupos.

De acuerdo con la acusación, en una fecha cercana al 22 de febrero de 2017 y hasta el 28 de abril de 2018, Coria se dedicó a organizar la adquisición, el transporte, almacenamiento y posterior distribución de marihuana en Río Cuarto. Ello ocurrió mientras se encontraba detenido en el Escuadrón de Gendarmería de Ituzaingó, Corrientes, hasta julio de 2017, y luego desde la Unidad Penal N° 4 de Santa Rosa, La Pampa.

Finalmente, el 28 de abril de 2018 se realizaron los procedimientos que dieron fin a su organización. Al momento de los allanamientos se incautaron más de cien kilos de marihuana, vehículos y grandes cantidades de dinero en efectivo.

Desde la cárcel

En la sentencia se consideró acreditado que, para dirigir su organización, Coria impartía órdenes mediante llamadas telefónicas utilizando celulares y también mediante las líneas de los pabellones donde estuvo alojado, o bien por medio de reuniones realizadas durante las visitas que recibía en el penal de Santa Rosa. Fuera de la cárcel, el resto de los imputados se encargaban de proveerse de marihuana en la ciudad de Resistencia, como también de cocaína en la ciudad de Córdoba. Luego, transportaban las sustancias hasta Río Cuarto en vehículos acondicionados con doble fondo y la almacenaban tanto en esa ciudad como en la capital provincial, para finalmente distribuirla en Río Cuarto, Córdoba y Santa Rosa.

La encargada de retransmitir las órdenes era Camila López, su pareja. También se dedicaba a administrar el dinero de la organización, tanto a nivel de ganancias, como también de pagos.

Además, López viajaba a la ciudad de Córdoba y a llevar dinero tanto a Jaime como a Moreno, acompañada por José Gutiérrez, Fabián Rojas Zambello y Oscar Kadlec, según la ocasión. Dentro de la misma organización, Gutiérrez y López se encargaban de viajar desde Río Cuarto hacia Córdoba para efectuar pagos y transportar estupefacientes. A fines de 2017, Gutíerrez se desvinculó de la organización de Coria y pasó a trabajar para Jaime, en donde realizaba tareas similares, a veces en conjunto con su hermano Diego.

Por otro lado, el tribunal pudo establecer que bajo las órdenes de Coria, Cintia Sanabria visitaba al líder de la organización en La Pampa y era la encargada de viajar a Resistencia para buscar estupefacientes y luego trasladarlos al resto del país.

Esto lo hizo en colectivos de larga distancia y en vehículos conducidos por Gutiérrez, Kadlec y Rojas Zambello. Al mismo tiempo, los imputados Paola Moreno, Franco González, Claudio Chaves y Daniel Amezaga formaban parte de la organización liderada por Jaime que, si bien operaba en la ciudad de Córdoba, mantenía estrechos vínculos con la banda de Coria.

El líder

Para los jueces, Coria actuó como jefe de una organización dedicada al narcotráfico, para la cual contó con la colaboración del resto de las personas involucradas, que actuaban bajo sus órdenes y cumplían distintos roles: eran encargadas de conseguir estupefaciente para luego distribuirlo y comercializarlo tanto en la ciudad de Rio Cuarto, Córdoba y Santa Rosa.

Era Coria quien emitía las directivas, coordinaba los recursos, disponía los viajes y tenía contacto fluido con quienes serían sus proveedores de marihuana y cocaína.

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