Realizaron un juicio “a tres bandas”: Prisión preventiva para empleado municipal por violencia de género

El uso aplicado de las nuevas tecnologías, y una política institucional continúa de ir mejorando las prestaciones informáticas –incluyendo desde el año pasado la digitalización absoluta de todos los fueros–, permitió que hoy pudiera desarrollarse un juicio oral por violencia de género con sus protagonistas ubicados en tres ciudades distintas: Santa Rosa, General Acha y 25 de Mayo.

El juez de audiencia, Gastón Boulenaz, siguió el debate desde el Centro Judicial de Santa Rosa; la fiscala Eugenia Bolzan y el fiscal Raúl Miguez Martín desde el edificio judicial de General Acha; la defensora pública Nydia Beatriz Conde y el imputado desde el Ministerio Público en 25 de Mayo; y los cuatro testigos. Incluyendo a la víctima, desde la Unidad de Género, Niñez y Adolescencia de 25 de Mayo. Todo por vía Zoom, sin tener que moverse desde sus lugares de residencia, con el beneficio de tiempos y costos que ello conlleva y produciendo un acercamiento real de la Justicia a la comunidad pampeana.





De hecho, si el juicio no hubiera podido realizarse a distancia, hubiera implicado, solo para los testigos, un traslado de 800 kilómetros, sin mencionar los inconvenientes que les hubiera implicado para sus tareas cotidianas.

Durante los alegatos, el Ministerio Público Fiscal pidió una pena de tres años y cuatro meses de prisión para el acusado y la unificación con una condena anterior de nueve meses en suspenso –por lesiones a la misma pareja–, en una pena única de cuatro años de prisión de cumplimiento efectivo, por los delitos de lesiones leves agravadas por el vínculo y amenazas simples. La defensa, en cambio, requirió la absolución y, subsidiariamente, la sanción mínima.

El juez Boulenaz dispuso hoy, a raíz de comprobarse que el imputado –un empleado municipal de 29 años– violó una restricción de acercamiento a la víctima, que se le imponga la prisión preventiva hasta la finalización del proceso.

El hecho investigado, enmarcado en violencia de género, ocurrió en enero del año pasado, cuando en medio de una discusión, el acusado le propinó a su pareja golpes de puños en los brazos, causándole lesiones, y la amenazó con “cagarla a palos” (sic).

En ese momento, con la excusa de tender ropa, la mujer salió de la vivienda y el presunto agresor la persiguió en una bicicleta y volvió a decirle que la iba a hacer “recagar” y que le “reventaría la cabeza”. La damnificada consiguió subirse a un Bora blanco que circulaba por la zona y conducía una mujer desconocida, quien terminó trasladándola hasta la Unidad Funcional.​

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