El fútbol chino apunta a ser una potencia mundial en 2030

El Gobierno elaboró un plan para construir más de 15 estadios en cuatro años, que podrían demandar una inversión de más de 100 millones de dólares. Pese a las grandes aspiraciones y el fanatismo del presidente chino, muchos clubes no pueden afrontar sus deudas y la selección china no da garantías de ser un equipo competitivo. Radiografía de un plan que no da resultados. 

Pese a las enormes dificultades económicas y los sucesivos escándalos que envuelven al fútbol chino, el presidente de China, Xi Jinping, prevé la la construcción de entre 16 y 18 «ciudades del fútbol» antes de 2025, que serán destinadas a difundir a lo largo y ancho de todo el país la pasión por el deporte más popular del planeta.





El mandamás chino, fanático del fútbol, quiere mejorar los estándares de juego y convertirse en una de las principales potencias mundiales del deporte. De hecho, ya  se comprometió a convertir a China en una «potencia futbolística» y quiere que el país primero sea anfitrión y luego gane una Copa del Mundo antes de 2050.

Un documento publicado hoy por la Administración general del Deporte china y reproducido por la agencia ANSA, apunta que la idea es que cada una de esas ciudades albergue a por lo menos dos clubes profesionales y cuente con un centro de entrenamiento para jóvenes a nivel nacional y otro de preparación a nivel local.

La mitad de los estudiantes de cada ciudad deberá practicar fútbol y está previsto también la construcción de estadios con capacidad para hasta 10.000 espectadores. 

La administración dijo que ofrecerá apoyo político para llevar a sus ligas a los estándares asiáticos de «primera clase» para 2030. También prometió promover el fútbol profesional femenino y alentar un «modelo de inversión diversificado» que involucre a empresas estatales y privadas, organizaciones sociales e individuos.

Inversiones sustanciosas para un fútbol grande

La inversión del Gobierno chino se prevé entre cinco y diez millones de yuanes anuales por ciudad, es decir, entre 780.000 y 1,56 millones de dólares. De esta manera, si se da la mayor inversión para la mayor cantidad de localidades, la administración china desembolsaría unos 720 millones de yuanes (26,7 millones de dólares) en los próximos cuatro años- 

Por si fuera poco, los gobiernos de cada ciudad que pretenda formar parte del programa tendrán que invertir al menos 30 millones de yuanes (unos 4,7 millones de dólares) en el proyecto. Es decir que entre el gobierno nacional y los gobiernos locales se invertirían unos 112 millones de dólares. 

El plan busca potenciar las asociaciones locales y optimizar las estructuras y el patrimonio de los clubes profesionales para mejorar el nivel de los torneos y desarrollar las categorías de base.

«Gran parte del programa de reforma futbolística en curso de China es bien intencionado e incluso perfectamente sensato, en el papel, desde una perspectiva futbolística», dijo a Reuters Cameron Wilson, editor fundador del sitio web Wild East Football, que sigue al fútbol chino.

«Pero estas reformas no tienen muchas posibilidades de lograr una mejora significativa en la suerte del fútbol de China porque no abordan los problemas profundos y sistemáticos en China que impiden que el fútbol se desarrolle de una manera orgánica y desde cero, como lo hace en países futbolísticos de éxito «, añadió.

Un deporte al que le piden todo, pero no tiene nada

El objetivo presidencial es un tanto ambicioso, sobre todo considerando que en los últimos años más de diez equipos de la Primera y Segunda División china fueron expulsados de las competiciones por no poder afrontar sus deudas o pagarle a sus empleados.

Por si fuera poco, la selección china fue un completo fracaso en los últimos años, y está muy lejos de poder siquiera competirle a los mundialistas más fuertes como Francia, Bélgica o Argentina. A lo largo de su historia se clasificó solo una vez para la final de la Copa del Mundo en 2002 y ahora está muy bajo en el ránikg FIFA: aparece en el triste puesto 77, detrás de naciones mucho más pequeñas y humildes como Cabo Verde.

Con la cuenta regresiva para el Mundial de 2022 en Qatar, la selección china tiene todas sus energías puestas en clasificar. En la previa de una serie de partidos cruciales de clasificación para el Mundial, los jugadores recibieron una “enseñanza patriótica” sobre la historia del Partido Comunista para convencerlos sobre su «misión» en el seleccionado.

”Decimos a menudo que debemos mostrar a la gente que el fútbol chino progresa (…) Pero si somos eliminados ahora, el resto pensará que nos hemos salido de las buenas vías en lugar de mejorar”, declaró Chen Xuyuan en una entrevista a la agencia Nueva China, presidente de la Asociación del Fútbol chino.

El fracaso del grupo Suning y las deudas del Inter

El fútbol chino tiene fracasos y polémicas de sobra. En el último tiempo se difundió un video sobre un club de segunda división que puso en cancha al hijo del dueño, que pesaba 126 kilos y apenas atinó unos cuantos pases, pero casi ni se movió. Y no, no era arquero, sino mediocampista, uno de los puestos que más ida y vuelta requieren. Los pobres hinchas del He-Shihua, que marcha último, no solo tuvieron que sufrir al hijo del dueño del club, sino también al dueño, que se dio el lujo de ingresar con la número 10 al campo de juego. El poder es poder, pero absurdos como este muestran lo lejos que está el fútbol chino de ser una potencia seria.

Más escandaloso que esto es el caso del Jiangsu Suning, que salió campeón en el último torneo de la Primera División china y ahora ni siquiera participa de la competencia. ¿Qué pasó? Deudas y más deudas. De hecho, una de sus estrellas, el exdelantero del Inter de Milán Eder, los criticó en redes por deberle 8 meses de sueldo. «Espero que al Inter no le pase como a nosotros», disparó el ahora jugador del San Pablo. 

¿Por qué mencionó al último campeón de la liga italiana? Porque pertenece al grupo Suning, dueño del moribundo club chino al que pertenecía Eder. Y aunque rompió con la hegemonía de 11 años de la Juventus, el Inter ya sabe que no contará con su director técnico, Antonio Conte, ni con fichajes estrella. Es más, su idea es vender sin comprar, para equilibrar las cuentas. 

En el último tiempo, el Inter recibiió una inyección de 275 millones de dólares por parte del fondo de inversión estadounidense Oaktee Capital. ¿Para fichar? No, para saldar deudas. Y ni siquiera todas, sino los sueldos del plantel profesional, que se negó a dejar de cobrar por dos meses pese al pedido de sus autoridades. Esta inyección significa que ahora el fondo de inversión tendrá el 31% de la participación en el Inter. 

El silencio atronador de la FIFA y la Federación China

La caída en desgracia de los clubes llevó a que miles de jugadores se queden sin sus sueldos ni la expectativa de cobrarlos. El Liaoning Hongyun debió subastar su micro para pagarle a los jugadores, pero ni con ese dinero llegará a pagarle los 850.000 dólares que le deben a su estrella zambiana Jacob Mulenga.

El centrocampista croata Marko Basic se encuentra en la misma situación, al igual que otros futbolistas extranjeros y chinos. No está claro cuántos, reportó Yahoo. Después de que una serie de inversiones frenéticas fracasara, nadie hizo nada.

«La federación china (asociación de fútbol) seguirá registrando jugadores extranjeros como si nada», dijo Mulenga. La FIFA tampoco realizó declaraciones al respecto, ante una situación cada vez más complicada. 

«Todo lo que se puede decir es: el club está muerto, así que no podemos hacer nada», declaró el delantero, que asegura que no le pagaron durante su segunda temporada con Liaoning. Ahora juega en la selección holandesa, pero todavía reclama su dinero, por lo que quiere que el escándalo sea «lo más público posible». 

Las autoridades de gestión de la liga china culpan a «un pequeño número» de clubes y dicen que es un asunto de los tribunales y departamentos de arbitraje laboral. Teóricamente, es posible demandar a los propietarios de clubes en quiebra y liquidados cuando la inversión de los propietarios es fraudulenta, sin embargo, las posibilidades de éxito de los jugadores en un tribunal chino, si llegaran tan lejos, son muy delgadas.

Según criticaron muchos jugadores, los clubes falsicaban firmas para declarar que le habían pagado a todos sus jugadores. Muchos no se atrevieron a hablar hasta que salieron del país. «Fingieron tal vez 15 firmas para decir que obtuvimos todos los salarios», dijo Basic desde Suiza.

Mulenga y Basic enfatizaron que hay buena gente involucrada en el fútbol chino y clubes bien administrados, pero los jugadores que estén pensando en mudarse al país deben tener cuidado. «Nadie tiene la garantía de recibir su dinero», dijo Basic, destacando la desaparición de los campeones Jiangsu. «Si les puede pasar a ellos, les puede pasar a todos los clubes de China», concluyó.

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