Pagaron $ 4.850.000 por un toro Angus de cabaña Mayaco de Eduardo Castex

En el 14° remate anual de la Cabaña Mayaco se vendió un toro Angus en 4.850.000 pesos y se constituyó en uno de los precios más altos que se pagaron en las subastas de reproductores y vientres en el país. El reproductor puro de pedigree Mayaco 749 M398 M313 tiene 2 años y medio, pesa 1.000 kilos, y fue comprado por el Centro Integral de Inseminación Artificial del Oeste (Ciiado) y la cabaña La Escondida de Gabriel Peluffo. En tanto la empresa castense se reservó 700 dosis de semen.

El remate anual de la cabaña Mayaco se desarrolló el sábado en la estancia La Estelita de Gaspar Brandemann, con la particularidad que esta edición volvió a contar con la presencia de compradores y también se transmitió online por una plataforma que se dedica a la transmitir eventos ganaderos.





El empresario castense presentó el toro que alcanzó el precio más alto de la subasta, destacando que es el producto de las líneas de sangre de «dos toros históricos» que incorporó -hace más de dos décadas- Horacio Hernández en el Ciiado. Los toros Líder y Jockey hicieron un trabajo excelente», dijo Brandemann. Agregó que también tiene sangre de un toro que la empresa castense incorporó en 2011 y adquirió en la cabaña El Hinojo y pagó u$s 24.000.

La subasta comenzó con una base de 1 millón de pesos, y el encargado del remate bajó el martillo en $ 4.850.000, para la oferta de Gabriel Peluffo y el Ciiado.

«Este toro realmente fue un valor muy destacado a nivel nacional. Y mi padre recordó cuando compramos el toro en la cabaña El Hinojo, y dice que yo lo incentivé para que lo compre. Pero, en realidad él tenía ganas de comprarlo y yo solamente lo empujé para que compre ese toro», recordó la joven empresaria Marisa Brandemann.

Destacó que la ganadería «es una constante búsqueda para mejorar la genética. Y si bien el precio asombra, ese todo es el resultado de muchos años de constante trabajo para mejorar la genética», resaltó.

«Es un orgullo y no es un dato menor -continuó- que lo haya comprado un centro de genética y la cabaña La Escondida de Gabriel Peluffo».

«Balance positivo»

Marisa Brandemann analizó que el 14° remate de la cabaña castense tuvo «un balance muy positivo y superó nuestras expectativas» porque «tuvimos muy buenos resultados en los remates de las cabañas» Mayaco y Villa María, dijo.

En el remate hubo presencia de clientes de Río Negro, Mendoza y Buenos Aires, pero por internet fue seguido desde varios puntos del país, y hubo ofertas telefónicas hasta desde Entre Ríos. «La transmisión online también es una manera de mostrar lo que hacemos y es muy valioso porque incluso mi papá seguía el remate desde Estados Unidos. Y la pandemia incorporó algunas metodologías de trabajo que quedarán para el futuro», admitió.

«Estamos muy agradecidos porque hubo muy buena concurrencia, que es inferior a otras ediciones por los protocolos sanitarios. Pero, el año pasado extrañamos mucho no recibir a los clientes en nuestra casa, por eso esta edición nos causó tanta alegría estar con los clientes cara a cara, pudiendo charlar y compartir una jornada de amigos», aseguró.

Este fue el primer remate que estuvo ausente Gaspar Brandemann, y su hija fue «la anfitriona» del reconocido evento ganadero. «El remate tiene una carga emocional muy fuerte y va más allá del remate, es un estilo de vida. No quiero ser reiterativa, pero esto va más allá de la
cuestión comercial. Y fue un lindo desafío y me siento satisfecha porque creo que cumplí con la tarea encomendada, con el acompañamiento de todo el equipo de trabajo», concluyó.

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