En un juicio abreviado convenido entre el fiscal Juan Cupayolo, la defensora oficial Mariana Zabala y el propio imputado, dijeron que los hechos debían ser valorados en el marco de la ley 26485 de Protección Integral contra las Mujeres. El trabajador rural fue condenado a seis meses de prisión en suspenso, como autor de lesiones leves, agravadas por haber sido cometidas contra la persona con quien ha convivido y ha mantenido una relación de pareja.
Allí se constató que el peón rural discutió con su pareja y la agredió con cachetadas en la cara, provocándole lesiones en el rostro, en un pómulo y ojo el izquierdo.
Por ello, el juez Carlos Roberto Espínola condenó al hombre de 33 años a seis meses de prisión de ejecución condicional por ser autor del delito de lesiones leves agravadas, por haber sido cometidas contra la persona con quien ha convivido y ha mantenido una relación de pareja.
Además le impuso, por dos años, las siguientes reglas de conducta: fijar residencia, debiéndose presentar en el juzgado de paz de la localidad donde se domicilia en forma trimestral; someterse al cuidado de la Unidad de Abordaje, Supervisión y Orientación para personas en conflicto con la ley penal; y cesar con los actos de perturbación o intimidación, que directa o indirectamente afecten a la víctima.