Thelma Fardín: “No hay impunidad que se perpetúe eternamente”

Thelma Fardín es fuerte. Durante tres años braceó contra reproches verbales, contra hilos de sospechas que aún le arrojan, contra ironías mediáticas deplorables, palabras inquisidoras, escritos misóginos, cantidad de interrogatorios y pericias que, a su abusador, Juan Darthés, ni siquiera lo rozaron en su holgada profugación brasileña. Pero qué duda cabe, Thelma es valiente, y esa potencia que como una bruja sabia convirtió en lucha colectiva, es la que la hace llegar al juicio oral por abuso sexual que comienza este martes 30 en los tribunales federales de San Pablo.

Un precedente histórico mundial, como declaró en un comunicado el colectivo Actrices Argentinas, “que abre el debate político y social sobre cómo terminar con la impunidad en casos de violencia de género», y donde también se responsabiliza a los medios de comunicación como parte funcional y responsable de la cultura patriarcal, con un llamamiento fuerte “a poner en la agenda mediática la necesidad de una justicia feminista con perspectiva de género y sobre las infancias”.





La voz de Thelma nombra en plural y asiente serena, aun frente a la complejidad jurídica del caso que el juez Ali Mazloum aceptó elevar a juicio la semana próxima, abriendo una puerta a la posibilidad de mecanismos judiciales más eficientes y accesibles a las víctimas, que dejen de estigmatizarlas y revictimizarlas. Una decena de personas brindarán su testimonio ante la Sala VII del Tribunal Federal Criminal, por videoconferencia, desde la sede de la Unidad Especializada en Violencia contra las Mujeres (Ufem), del Ministerio Público Fiscal de la Nación, y ese mismo día podría conocerse el veredicto.

“Ese acto de nombrar en plural es también lo que me da fortaleza: pensar en lo que sentimos de manera colectiva. Y justamente me esforcé y perseveré en este caso en relación con lo que tenía que ver con lo judicial, a pesar de todas las complejidades que se presentaron. Haber tenido que viajar en primera instancia a Nicaragua, tener que buscar la forma para que también se dé lugar a la denuncia en Brasil, y después, que este ser humano se prófugo y se escondió en ese país”, relata. “Entonces sí pienso que es un sentir colectivo, porque este caso fue testigo para muchas situaciones, gracias a lo que hablaron muchas personas, y por eso es fundamental que podamos encontrar algún tipo de reparación en la Justicia, porque si no las cifras son siempre muy desalentadoras y hacen que no confiemos en ella, por eso no se continúa por ese camino.”

Y sin embargo la encrucijada, como solés decir.

-Claro, y sin embargo la encrucijada es que socialmente no podemos no buscar una forma que nos dé contención en el aparato del Estado. Es importante para mí, pero es importante para todas como testimonio no sólo de la víctima, sino de cómo actúa la Justicia para erradicar la violencia y que no se sienta que pueden hacer con cualquier persona lo que quieren, sino que hay una consecuencia y no hay una impunidad que se perpetúa eternamente.

¿Al cabo de estos tres años, pensás que cambió la percepción de la violencia machista y la posibilidad de denunciarla, desde que dieron el primer paso con Actrices Argentinas?

-Creo que evidentemente cambió de alguna forma el paradigma. Muchas veces me dicen “a partir de tu denuncia pude hablar”, o “a partir de tu denuncia mi novia, mi hermana, mi mamá me contó su historia o pudo denunciar”. Quizá no estrictamente ir a la Justicia, porque muchas veces no contempla los tiempos de las víctimas y las causas prescriben, pero hubo un cambio de paradigma en poder enunciarlo, sacarlo de debajo de la alfombra, detectarlo, dejar de naturalizar ciertas prácticas que antes eran cotidianas y ahora hay alguien en cada mesa familiar señalando y diciendo “esto que teníamos naturalizado, no está bien”. Y eso es en beneficio no solo de quienes sufrieron o sufren violencia de género, sino de toda la sociedad.

¿Sentís que este juicio es reparador para vos y para el camino que estás construyendo?

-En los términos estrictamente de este juicio, en relación a lo que el proceso significa, es muy difícil hasta acá considerarlo reparador, porque lamentablemente se sigue dando lugar a que la estrategia de los acusados sea siempre poner en tela de juicio la palabra de la víctima, generando la idea de que la persona estaba loca o está fabulando. Es el único tipo de delito en el que se aplican ese tipo de pericias. Si unx denuncia cualquier otra cosa, no te hacen tantas pericias psicológicas. No te hacen ninguna, de hecho. Y acá incluso se le dio lugar a una psicóloga para que elabore un informe, cuando ya pasamos el proceso de instrucción, y es de parte, no es alguien neutral que pone la Justicia, sino que es alguien que pone mi abusador junto con su abogado, como estrategia para seguir colocándome a mí en el lugar de la mentirosa, justamente porque no tienen cómo defenderse, porque la prueba es muy contundente, porque tres países que produjeron pruebas juntos consideraron que había suficiente para llegar a esta instancia de juicio oral, que muy pocos casos lo logran.

Esto también habla de todo lo que falta por construir, si queremos una Justicia feminista que ponga en contexto las asimetrías de poder y aplique la perspectiva de géneros.

-Todo este proceso me hace ver el gran cambio estructural que tenemos que hacer en la Justicia en la Argentina, y en toda América Latina y en el mundo, pero sí tiene de reparador lo que nos va pasando como proceso social, y poder mostrarles a otras personas que se animaron a denunciar, que es posible ir a la Justicia. Esperemos que la Justicia dé una respuesta a la altura y que cambie la sensación de impunidad, para que las víctimas del pasado y del presente se animen a denunciar, para erradicar las víctimas del futuro.

Ayer fue el Día Internacional de la Eliminación de la Violencia Contra las mujeres, lesbianas, trans y travestis, y es imposible soslayar cuánto de tu lucha atraviesa el corazón de esta fecha.

-Es muy significativo que el juicio sea a cinco días de este 25N, con todo lo que representa para todas nosotras. Creo que estamos en un momento delicado, de reacción muy fuerte de los espacios más conservadores, y que puede sentirse como un retroceso, pero sin dudas esa reacción tiene que ver con el enorme avance que hemos hecho en estos años. Por eso es tan fundamental lo que suceda en este caso, que es testigo de tantos otros casos a nivel judicial, porque la masa crítica y la conciencia social ya existe. Ahora necesitamos que se haga eco el aparato judicial.

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