Julio Aro disertó en Castex: Reflexiones del hombre que ayudó a identificar 120 soldados argentinos muertos en Malvinas

El marplatense Julio Aro superó grandes paradojas en su vida, porque tras finalizar el servicio militar obligatorio se prometió ya no regresar a un Regimiento, pero terminó en combate en Puerto Argentino durante la guerra de Malvinas; y el futuro lo sorprendería con una hija traductora de inglés que actualmente reside en Londres.

«Me cruzaba una remera inglesa y me enloquecía, porque no la quería ver. Después me di cuenta que esas cosas no tienen nada que ver, porque por más pasaporte que me pidan, las Malvinas son y serán siempre argentinas. Hasta los ingleses las llaman Malvinas, no dicen Falkland», destacó Aro en su reciente visita a Eduardo Castex.





El excombatiente argentino junto al oficial inglés Geoffrey Cardozo, y otros colaboradores, pusieron en marcha el plan Proyecto Humanitario «Malvinas» para identificar a los soldados caídos en el conflicto bélico y enterrados en el cementerio de Darwin. Reemplazar esas frías placas de mármol con la leyenda «Soldado argentino solamente conocido por Dios» por la identidad de más de 120 camaradas, les valió nominaciones para el premio Nobel de la Paz, pero hasta ahora fueron relegados por la Academia de Estocolmo.

El entrevistado admitió que la etapa post Malvinas requirió «un proceso de sanación» donde no quería regresar a las islas porque «tenía que sacar un pasaporte».

«Pudo más mi corazón que un papel y me sirvió para sanar», destacó. «Cuando regresé le pregunté a mi madre qué hubiera hecho, y me dijo que no hubiera demorado un segundo en buscarme. Y eso hice yo. Este trabajo me ayudó a sanar. Y ya perdí a mi mamá de sangre, pero tengo 120 madres más del corazón que te llaman todos los días y te retan, pero son las queridas madres de Malvinas», relató.

Fuerte compromiso.

El reconocido ex combatiente Julio Aro estuvo hace unos días en esta localidad, donde brindó una charla durante el desarrollo de la Expo Castex, por gestiones realizadas por la docente jubilada local Adriana Ovín. Trajo una placa de granito que le entregaron en Malvinas, y también la rosa que recibió en Londres junto a Roger Water, el soldado Geoffrey Cardozo y la directora de Infobae, Gabriela Cociffi, que realizó el orfebre Juan Carlos Pallarols con vainas de balas argentinas e inglesas. «Esto demuestra como algo tan horrible que mata o te puede herir, se puede convertir en algo tan hermoso como una rosa», resaltó Aro.

«Nuestros compañeros estaban en un cementerio debajo de una fea placa que indicaba que solamente era conocido por Dios, pero después del maravilloso trabajo del Equipo de Antropología Forense, de la Cruz Roja Internacional ya tienen nombre y rostro, y no son solamente conocidos por Dios, sino que son conocidos por la mamá, el papá, los amigos, la novia y quienes visitan el cementerio en las Islas Malvinas», resaltó.

Historia personal.

Aro nació en 1961, pero hizo el servicio militar obligatorio un año más tarde porque pidió prórroga para ayudar a sus padres en un humilde hogar marplatense. «Cuando salí de baja, prometí no volver nunca más a un cuartel, y no lo pude cumplir porque el 3 de abril me convocaron nuevamente y jamás creí que iba a ser parte de Malvinas», admitió.

«Estuve en Puerto Argentino con el Regimiento de Infantería Mecanizado 6 donde viví diversas experiencias: buenas, malas, horribles. Y enterramos compañeros de la forma que no los tendríamos que haber enterrado», narró.

«Actualmente podemos demostrar que quienes vivimos el horror una guerra podemos tener una resiliencia para no tener odio, ni rencor. Y solamente tenemos respeto por nuestros compañeros que dejaron la vida ahí para poder recuperar eso que nunca debemos perder que es la querida democracia», resaltó.

«La guerra es el fracaso de las relaciones diplomáticas. En la guerra pasan cosas horribles. Nosotros no somos un club de fútbol que mañana puede agregar 10 nuevos socios, nuestro pequeño club tiende a desaparecer porque (los ex combatientes) nos estamos muriendo por la naturaleza de la vida. Nuestra misión es poder contar lo vivido para que nunca más ni un hijo, ni un nieto, tengan que vivir una guerra, para que utilicen una herramienta fundamental que es el diálogo, nunca vamos a bajar los brazos para decir que las Islas Malvinas fueron, son y serán argentinas», enfatizó.

Cardozo «es familia».

Aro aseguró que el coronel inglés Jeffrey Cardozo es parte de su familia. «Es un coronel inglés que tuvo una misión increíble de recolectar a cada uno de mis compañeros. Cuando encontraba a un valiente soldado argentino muerte y los quería proteger de una manera única, entonces anotó el lugar donde los encontró, puso las pertenencias, les puso una bolsa blanca, una bolsa negra y otra bolsa blanca y les escribió arriba de la bolsa, los puso en un cajón y los enterró en breves ceremonias que están registradas en un breve videito original del 19 de febrero de 1983», expresó -con emoción y orgullo- el entrevistado.

«El Equipo de Antropología Forense gracias a ese trabajo puso identificar el 100 por ciento de los cuerpos, y no se puede creer con la prolijidad y amor que se hizo el trabajo», resaltó.

Aclaró que Cardozo no combatió en Malvinas, sino que llegó «después del conflicto y nos ayudó a recuperar a nuestros compañeros».

También reflexionó que «no hay guerras buenas, ni santas, ni justas», porque «las guerras las provocan los estados y las pelean los pueblos. Las guerras son hechos lamentables que enlutan los pueblos», agregó.

-¿Tiene vínculo fluido con Cardozo?

-Viene muy seguido acá y yo voy para allá. Tengo a mi hija trabajando en Londres. Es más, hace poco le entregaron una medalla en una escuela donde hizo la primaria y la secundaria e invitó a mi hija para que lo acompañe, y ella habló de lo que significa Malvinas para nosotros, habló desde el corazón y transmitió lo que dice siempre su padre y la respetan mucho. Es una persona que forma parte de mi familia.

-Vaya paradoja de la vida: se prometió no volver a un cuartel y terminó en Malvinas y tiene una hija traductora de inglés que reside en Londres.

-Sí, mi hija es traductora de inglés. Y viajó para cuidar bebés y vivir experiencias y en dos años se quiere ir a Francia y está en la edad de poder hacerlo.

«No se jode».

El ex combatiente Julio Aro pretende que no se politice la causa Malvinas. «Nunca hablo de política, ni mi hija sabe a quién voto», aseguró.

Igualmente fue abordado por las declaraciones de la ex ministra de Seguridad y presidenta del PRO, Patricia Bullrich, que consideró que el Gobierno nacional «podría haberle dado» las Islas Malvinas al laboratorio estadounidense Pfizer para acordar la provisión de vacunas contra el coronavirus.

«Son cosas que no se pueden comparar. Eso no se puede ni siquiera repetir. Da vergüenza que haya personalidades que digan estas cosas. Parafraseando a (Diego) Maradona, ‘con las Malvinas no se jode, las Malvinas no se manchan'», respondió.

-Aro, habla con mucha espiritualidad después de la guerra. ¿Cómo los argentinos no podemos superar la denominada grieta, que muchos fogonean para sacar ventajas, que nos separa?

-Genera mucha pena, porque nadie se da cuenta del poder que tendríamos si estuviéramos juntos. No me puedo quedar quieto, esto me apasiona. Vivo las 24 horas pensando en Malvinas, y podré pensar distinto, pero nunca voy a criticar a mis compañeros. Cada uno de nosotros salió de la manera que pudo, no la manera que quiso. Hubo muchos problemas, suicidios, de alcohol, de drogas, de juego o el que yo tengo de esta locura con Malvinas.

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