Hoy se cumplen 237 años, del natalicio de Martín Miguel de Güemes

8 de Febrero de 1785 – Nace Martín Miguel Juan de la Mata de Güemes Montero Goyechea y La Corte, en la Ciudad de Salta. Militar argentino. A los 14 años se enrolo en el Regimiento fijo de infantería, cuyo cuartel estaba en Buenos Aires pero tenía un batallón en Salta. En 1805 fue enviado con su regimiento a Buenos Aires, ya que el Virrey Sobremonte temía un ataque ingles que se produjo en 1806 y Güemes participo en la Reconquista de la Ciudad. En 1807 durante la segunda invasión inglesa participó también de la Defensa de la ciudad y protagonizó una curiosa hazaña: al ver que un barco inglés había encallado por una bajante repentina del río, dirigió una carga de caballería y lo abordó. Fue una de las muy pocas veces en la historia que un buque de guerra fue capturado por una partida de caballería.

Luego de la Revolución de Mayo de 1810 el Capitán Güemes integro el Ejercito del Norte al mando del Escuadrón de Gauchos y su participación fue decisiva en la victoria de la Batalla de Suipacha.

Tras el desastre de Huaqui en 1011 y con muy escasos recursos, comenzó una casi constante guerra defensiva, retrasando el avance de partidas realistas antes de la llegada del ejército principal, que mandaba el General Pio Tristán. El 18 de Enero de 1912 recupero Tarija, pero por órdenes de Díaz Vélez las fuerzas patrióticas debieron retroceder hasta San Salvador de Jujuy. Cuando el general Belgrano asumió el mando del Ejército del Norte, ordenó su traslado por indisciplina, causada por un lío de polleras de otro oficial. Güemes permaneció en Buenos Aires, agregado al Estado Mayor General.

Al conocerse en Buenos Aires el desastre patriota de la Batalla de Ayohuma a fines de 1813, Güemes fue ascendido a teniente coronel y enviado al norte, como jefe de las fuerzas de caballería de José de San Martin, nuevo comandante del Ejército del Norte. Conto con su hermana María Magdalena «Macacha» Güemes como una de sus principales colaboradores. San Martín le encomendó el mando de la avanzada del Rio Pasaje (o Juramento). Poco después, asumía también el mando de las partidas que operaban en el Valle de Lerma en el que está situada la ciudad de Salta. De este modo iniciaba la «Guerra Gaucha», ayudado por otros caudillejos, como Burela, Saravia, Gorriti y Latorre, esta fue una larga serie de enfrentamientos casi diarios, apenas cortos tiroteos seguidos de retiradas. En esas condiciones, unas fuerzas poco disciplinadas y mal equipadas pero apoyadas por la población podían hacer mucho daño a un ejército regular de invasión, así rechazó el avance del general Joaquín de La Pezuela.

Mientras San Martin se va a Mendoza planificando el Cruce a Chile, José Rondeau se hace cargo del Ejercito del Norte y junto a Güemes triunfa en la Batalla del Puesto del Marques, pero Güemes se disgusta con el nuevo comandante, se retira del frente con dirección a Jujuy, allí se apodera de armamento de reserva del ejército y Rondeau lo declara traidor. De nuevo en Salta y con apoyo popular, Güemes logra la Gobernación de la provincia en franca desobediencia al Directorio de las Provincias Unidas del Rio de La Plata. Buenos Aires había enviado un refuerzo al norte pero Güemes les impidió el paso hasta ser reconocido como gobernador, este retraso causo la derrota de Rondeau en Sipe-Sipe y la pérdida definitiva del Alto Perú debido a las ambiciones personales de Rondeau y Güemes. En su furia Rondeau tomo la Ciudad de Salta, pero al verse rodeado por los guerrilleros gauchos, firmó con Güemes el tratado de Cerrillos reconociéndolo como gobernador.

Con su estrategia guerrillera logro frenar seis poderosas invasiones realistas, hombres, mujeres, niños y ancianos participaban de las emboscadas o huyendo con los víveres que pudieran servirle al enemigo, esto deterioro la economía salteña, sin obtener jamás el apoyo del gobierno y con ayuda limitada del Ejercito del Norte. Los hombres de Güemes se hubieran hecho matar por él, sin embargo el jamás entro en combate, hubo historiadores que lo acusaron de cobarde, pero no lo era, era hemofílico y cualquier herida sin importancia le hubiera costado la vida.

Güemes había conversado con San Martín sobre las ideas de atacar Perú desde Chile. Pero San Martín necesitaba tener las espaldas cubiertas, con fuerzas activas en la frontera norte de Salta, para mantener ocupados los ejércitos realistas muy lejos de Lima. La persona más indicada para dirigir esas operaciones era Güemes, y San Martín lo nombró General en Jefe del Ejército de Observación.

A principios de 1821, el gobernador de Santiago del Estero, Juan Felipe Ibarra, pidió auxilio a Güemes, y éste invadió Tucumán, más para apoderarse de las armas que necesitaba que por solidaridad. Pero el ejército salteño, al mando de Heredia (tucumano), fue derrotado por el tucumano al mando de Arias (que era salteño, extraña coincidencia).

El cabildo de Salta, formado por las clases altas de la ciudad, cansadas de pagar las contribuciones forzosas que exigía Güemes, aprovechando la ausencia del caudillo, lo acusó de “tirano” y lo declaró depuesto. Muchos de sus miembros se habían puesto de acuerdo con el general Olañeta para entregarle la ciudad. Güemes regresó sin prisa, ocupó pacíficamente la ciudad, y perdonó a los revolucionarios. Ésa fue la llamada «Revolución del Comercio»; aunque fracasada, dio inicio a un partido de oposición, conocido como «Patria Nueva», en oposición a la «Patria Vieja», es decir, al partido de Güemes.

Pero no todo había terminado: Olañeta ya estaba en camino, y mandó al coronel “Barbarucho” Valdez por un camino desierto de la Puna, guiado por miembros de la familia realista Archondo. El 6 de Junio, Valdez ocupó la ciudad de Salta, y al salir a combatirlo, Güemes fue herido por una bala. Siguió a caballo hasta una hacienda a dos leguas de la ciudad. Fallecio el 17 de junio de 1821, a los 36 años de edad. En el momento de su muerte, en la Cañada de la Horqueta, cerca de la ciudad de Salta, yacía a la intemperie, en un catre improvisado por el Capitán de Gauchos Mateo Ríos. Luego su cadáver fue inhumado en la Capilla del Chamical. Martín Miguel de Güemes fue el único general argentino caído en acción de guerra exterior.

Desde que supo de la muerte de su esposo, Carmen Puch se encerró en su habitación, y la tradición afirma que se dejó morir de hambre.

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