Para el FMI, la inflación global no se baja solo subiendo las tasas de interés

Un estudio reciente del Fondo Monetario Internacional (FMI) sugiere que la incertidumbre de la recuperación, la duración de la pandemia y la guerra en Ucrania, elevaron la inflación global. Al respecto argumentan que la receta única de subir las tasas de interés para combatirla «puede ser una herramienta rudimentaria».

El informe, firmado por los economistas Ruchir Agarwall y Miles Kimball, afirma que pese a que «la teoría económica estándar establece que la inflación se saldrá de control bajo una combinación prolongada de ciertas políticas monetarias y fiscales, si la inflación persiste, merece un examen más detenido», consideraron en relación con la suba de precios que tomó impulso en 2022 en el mundo.





Los autores sugirieron que no hay una receta única para combatir la inflación, ya que «la respuesta depende tanto de la distribución de los shocks en la economía como de cómo reaccionan los bancos centrales (y los ministerios de finanzas)». También manifestaron que estas subas de precios no serían perjudiciales en el largo plazo.

En este sentido, el texto del FMI explica que «la duración del episodio de inflación actual -(que afecta al mundo en general)- dependerá de (la interacción entre la persistencia de la estrechez del mercado laboral y los cuellos de botella de la cadena de suministro y la respuesta del banco central y la duración de la guerra en Ucrania y su impacto en los precios de la energía, los alimentos los precios y el crecimiento mundial, entre las principales causas.

Aventuran que estas subas de precios no serían en principio perjudiciales a largo plazo. «Si la historia sirve de guía, no experimentaremos un aumento descontrolado de la inflación más allá de un par de años en el futuro», aunque algunos países pueden perder su status de blue chip (mantenerse con una inflación de hasta 4% anual por tres años consecutivos), en gran parte debido a la inflación que ya ha tenido lugar durante la pandemia, advirtieron.

«La aversión de los bancos centrales por la inflación puede ser suprimida dado el impacto duradero a largo plazo de la pandemia, la incertidumbre sobre la recuperación y la tentación de inflar las cargas de deuda más altas a nivel mundial», explican los economistas acerca de las políticas usuales de los bancos centrales para combatir la inflación, que incluyen por ejemplo, retirar dinero en poder de los consumidores.

Aquellos que se resisten a bajar la inflación, y por ende, «poner fin a la recuperación prematuramente, citan una menor participación en la fuerza laboral en comparación con los niveles previos a la pandemia», señalaron.En consecuencia, explican que muchos bancos hoy tienen tasas de referencia mucho más bajas que las que deberían tener para combatir la inflación, debido a que siguen priorizando la recuperación.

 

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