El Gobierno de Alemania reconoció este jueves que la imposición de una tasa a los consumidores de gas para distribuir entre los hogares y empresas los mayores costos del combustible, cuyo suministro se vio afectado por la guerra en Ucrania, supondrán un impacto «de varios cientos de euros».
Si bien el importe de la nueva tasa del gas aún no se ha determinado de forma definitiva, el ministro de Economía y Protección del Clima, Robert Habeck, anticipó que «estará entre 1,5 y 5 céntimos por kilovatio hora», así que cabe esperar que el impacto sea de «varios cientos de euros por hogar», informó la agencia de noticias Europa Press.
Se prevé que la nueva tasa entre en vigor el 1 de octubre de 2022 y que su aplicación se extienda por un período limitado, establecido inicialmente hasta el 30 de septiembre de 2024.
Según el ministerio, dada la tensa situación del mercado de gas, esta medida es necesaria para mantener el suministro durante el próximo invierno.
«La escasez de energía creada artificialmente por Rusia y los altos costos de las compras necesarias para su reemplazo no son fluctuaciones que el mercado pueda digerir fácilmente», afirmaron las autoridades, que argumentaron que el objetivo es evitar la insolvencia de las distribuidoras de gas y un efecto dominó en el sector.
La semana pasada, Alemania anunció el multimillonario rescate de Uniper, el mayor importador alemán de gas ruso y cuyo principal accionista es la finlandesa Fortum, y su entrada en el capital de la empresa con la toma de una participación del 30%, a cambio de inyectar más de 7.000 millones de dólares.
Según la nueva normativa energética de Alemania, los beneficiarios del mecanismo sobre los precios del gas serán las empresas de suministro de energía directamente afectadas por los costos adicionales a raíz de la sustancial reducción en las importaciones de gas ruso.
El ministerio también ordenó elevar las exigencias de llenado de los depósitos de almacenamiento con el objetivo de alcanzar el 75% de capacidad para el 1 de septiembre de 2022 y con vistas a alcanzar entre el 90 y el 95% para el próximo 1 de noviembre, por encima de la anterior exigencia de entre el 80% y el 85%.
«El Gobierno federal está haciendo todo lo posible para continuar garantizando la seguridad del suministro», aseguró Habeck, y reconoció que, a pesar de las medidas adoptadas hasta ahora, la situación sigue tensa, por lo que es necesario intensificar los esfuerzos.
«Una cosa está clara: los depósitos tienen que estar llenos. Estamos trabajando en eso con todas nuestras fuerzas», agregó.