Cidade Tiradentes podría llamarse «Lulalandia». Este barrio de San Pablo, la zona de la ciudad brasileña con menor expectativa de vida (58,3 años) y donde Luiz Inácio Lula da Silva se impuso con casi el 61% en la primera vuelta del 2 de octubre, se identifica mayormente con su Partido de los Trabajadores (PT), en parte porque «las periferias se dieron cuenta de que (el presidente Jair) Bolsonaro no los quiere».
Está ubicada en el extremo este de San Pablo, a 33 kilómetros del centro, a donde sus habitantes llegan en dos horas de viaje de transporte público.
Son dimensiones brasileñas. Y no apenas geográficas. El abismo social de Brasil puede reflejarse en la historia de Cidade Tiradentes, que ha tenido lo poco que tiene a partir del gobierno de Lula, entre 2003 y 2010, y con las intendencias del PT.
«Yo cobro el auxilio de emergencia que pagó Bolsonaro, pero sigo votando a Lula. Este lugar está como abandonado por el gobierno y Lula es el único que se preocupa por las comunidades. Voto convencida de que va a mejorar, de eso no hay dudas», dijo a Télam Michelle Ribeiro, de 36 años y ama de casa, en la entrada de una de la 12 favelas de la ciudad
Cidade Tiradentes tiene 220.000 habitantes, nació como una ciudad dormitorio a mediados de los años 70, con la mayoría de nordestinos que, como Lula, llegaron a la industrializada San Pablo en busca de un empleo, un salario, una escuela, una casa.
Ese movimiento obligó a la dictadura militar a levantar conjuntos habitacionales y así este lugar tan lejano de la opulencia paulista comenzó a crecer en forma desordenada hasta el día de hoy.
El nombre remite a Tiradentes, el héroe de la independencia en Minas Gerais, aunque las calles principales no tengan nombre de próceres sino de quienes viven en el lugar: es por eso que se llaman Metalúrgicos, Textiles, Bancarios, Gráficos.