El hecho ocurrió en el Hotel Rondeau de avenida Entre Ríos al 2100. Los vecinos llamaron al 911 alertados por el olor que salía de la pieza. Al llegar la policía al lugar, encontraron los cuerpos sin vida de Diego Invernizzi de 42 años y de Ángel Invernizzi de 87 años.
Cuando los efectivos ingresaron, observaron de inmediato una escena macabra. De acuerdo con las fuentes policiales, una de las víctimas estaba recostada de espalda sobre la cama, mientras que la otra estaba de rodillas, boca abajo, junto a la puerta de ingreso a la habitación. Otro dato llamativo que acrecienta el misterio aún más es que en el dormitorio no se encontraron signos de violencia.
Luego de realizadas los primeros peritajes en el lugar, no se pudieron establecer las causas de muerte debido a que tampoco había heridas en los cuerpo de los fallecidos que indicaran algún tipo de enfrentamiento. Además, los investigadores no hallaron ningún tipo de drogas ni elementos que sugieran que el padre y su hijo hayan estado involucrados en algún ilícito.
Según señalaron las fuentes, el encargado sostuvo que los hombres ocupaban la habitación desde hace tres años, y que al que se lo veía cotidianamente era a Ángel, quien se encargaba de las compras. En tanto, el hijo sólo había sido visto en tres o cuatro oportunidades, ya que no salía nunca de la habitación.
Ahora, se esperan los resultados de la operación de autopsia para determinar la causa de la muerte de ambos hombres. Las dos personas llevaban varios días muertas.














