Según las Naciones Unidas, el número de personas en la Tierra alcanzó los ocho mil millones y nuestra población se ha duplicado en menos de 50 años desde 1974. La medicina, el saneamiento y el rendimiento agrícola han mejorado drásticamente. Como resultado, la mortalidad infantil se está desplomando y la expectativa de vida aumenta, pero los riesgos climáticos preocupan.
Demógrafos del Instituto Internacional para el Análisis de Sistemas Aplicados, en Austria, y del Instituto para la Métrica y la Evaluación de la Salud, en Seattle, estiman que el censo humano del planeta alcance los 9 mil 400 millones y los 9 mil 700 millones, respectivamente, conforme avance el siglo.
Expertos de la ONU creen que podríamos llegar a los 10 mil 400 millones.
Pero estas cifras ocultan un cambio curioso. Se espera que, entre mediados de siglo y el año 2100, nuestra expansión interminable se detenga de golpe. Nos dirigimos a un escenario completamente nuevo.
Aunque se mantenga el patrón de crecimiento, los niños y algunos adultos que hoy están vivos podrían ser los primeros en cientos, quizá miles de años en atestiguar que la población de la Tierra se estanque o incluso descienda, con consecuencias insondables.
La Organización de Naciones Unidas ha proyectado que en algún punto de este año, por primera vez en siglos, China ya no será el país más poblado de la Tierra; India la superará. Incluso antes de que China instituyera la política de un hijo único en 1980, su tasa de natalidad había estado disminuyendo.
Ninguna de estas proyecciones considera de forma adecuada la posible carga para los recursos finitos de la Tierra. Los peces y la vida salvaje ya están desapareciendo a toda velocidad y el cambio climático se está convirtiendo en la mayor amenaza en la historia para la biodiversidad, la seguridad alimentaria y el acceso al agua potable y la agricultura.
No obstante, a medida que el calor extremo, el aumento del nivel del mar y el clima severo prometen incrementar la migración, nuestras tendencias demográficas también podrían reflejar más movimiento entre países.
Aquellos donde disminuye su población activa van a buscar desesperadamente mano de obra fuera de sus fronteras. En países con ingresos superiores, como Estados Unidos, la inmigración fomentará el aumento de la población.














