El guanaco, uno de los herbívoros más importantes de la fauna sudamericana, es protagonista de un significativo y emocionante regreso a la Reserva Provincial Parque Luro. A casi 30 años de que el último guanaco residente fuera abatido por el arma de un cazador furtivo, hoy la especie tiene una nueva oportunidad para quedarse. Además se están realizando esfuerzos para recuperar otras especies nativas, como las maras.
La Subsecretaría de Ambiente -en 2012- inició la ejecución del proyecto llamado «El Retorno de los Nuestros» con el objetivo de repatriar especies nativas emblemáticas que han desaparecido en las áreas protegidas. Dentro de este proyecto, se ha trabajado en la reintroducción del guanaco en la Reserva Provincial Parque Luro.
El proceso fue gradual y exitoso. Inicialmente, se realizaron intervenciones para mejorar el hábitat en la reserva. Posteriormente, se reintrodujeron vizcachas y cardenales amarillos provenientes de decomisos a cazadores furtivos, especies que también habían desaparecido del área protegida. Estas poblaciones se establecieron con éxito y están en proceso de crecimiento, lo que demuestra el potencial de recuperación de la fauna nativa, cuando les damos la oportunidad.
En el año 2017, se continuó el ingreso de guanacos a Parque Luro y se inició su reintroducción en la Reserva Provincial Pichi Mahuida, con animales provenientes de criaderos ubicados en Viedma y Sierra Grande.
Aunque las poblaciones son incipientes, se han adaptado con éxito a su nuevo entorno, y ya se cuentan con varias generaciones de crías nacidas en La Pampa. Estas reintroducciones fortalecen el conocimiento y la experiencia del equipo técnico que participa en el proyecto, lo que permite avanzar con mayor solvencia en la reintroducción de la especie.
En la actualidad, se está trabajando en el fortalecimiento de las poblaciones de guanaco con la colaboración de la Fundación Rewilding Argentina. Mediante la transferencia de individuos desde la provincia de Santa Cruz, se busca aumentar la diversidad genética y asegurar la viabilidad de las poblaciones reintroducidas. Estos traslados se realizan con todas las medidas de cuidado y bienestar animal, utilizando equipos veterinarios especializados y garantizando un transporte adecuado.
Si bien existen desafíos para enfrentar, como la presencia de especies exóticas invasoras, la arbustización de pastizales y la exclusión de fuego, la Reserva Provincial Parque Luro está viva y en franca recuperación.
CARACTERÍSTICAS
Con un peso que varía entre los 80 y 140 kilogramos, y una longitud corporal de 180-190 centímetros, el guanaco es una especie especialmente adaptada a bosques y estepas. Sus patas largas y delgadas le proporcionan una capacidad singular para la carrera. Sus dedos poseen almohadillas anchas que amortiguan el impacto del animal, protegiendo los suelos frágiles de la erosión, y le permiten moverse con facilidad en diversos terrenos, ya sea arena o nieve.
Además, su pelaje consta de fibras interiores muy finas (similares a las de la Vicuña), y cerdas largas que facilitan el escurrimiento de la lluvia y sostienen la nieve, manteniendo seco el interior. Con orejas largas y terminadas en punta, el guanaco posee una apariencia elegante y distintiva.
Son diurnos y pasan la mayor parte del día buscando alimento y rumiando. Su estructura social se caracteriza por agrupamientos familiares conformados por un macho dominante y un grupo de 2 a 20 hembras. Además, también se pueden encontrar grupos de machos y machos solitarios. Dependiendo de la región, los grupos familiares pueden permanecer juntos durante todo el año o formar grandes agregaciones durante la época invernal.
El guanaco es un herbívoro generalista, lo que le permite adaptarse a una amplia variedad de ambientes. Su dieta se basa principalmente en gramíneas y arbustos bajos. Prefieren hábitats con vegetación de baja altura, especialmente durante la época reproductiva, cuando están más expuestos a los depredadores.
DISTRIBUCIÓN Y DISMINUCIÓN
La distribución histórica del guanaco abarcaba una extensa área desde el norte de Perú hasta la Isla Navarino en el sur de Chile, y desde el Océano Pacífico hasta el Océano Atlántico. Sin embargo, en la actualidad, su distribución se ha reducido significativamente, ocupando menos del 50% de su territorio original.
Las poblaciones más grandes se encuentran en Argentina, particularmente en la región de la Patagonia, mientras que en Chile, Perú, Bolivia y Paraguay su presencia es más limitada.
Lamentablemente, las poblaciones de guanaco han experimentado una disminución dramática en los últimos siglos debido a la persecución de los productores ganaderos y en menor medida a la cacería por su piel.
Esta presión ha provocado la reducción del 95% de su población total, la reducción y fragmentación de sus áreas de distribución, la pérdida de diversidad genética y un profundo impacto negativo en su potencial evolutivo.
CIERVOS COLORADOS Y JABALÍ
El guanaco fue una especie muy abundante en La Pampa, incluso en las áreas abiertas de los bosques de caldén al momento en que Pedro Luro decide construir su coto de caza. Sin embargo, la cacería descontrolada, el sobrepastoreo por parte del ganado doméstico y la introducción por parte de Luro de jabalí y ciervo colorado, dos de las especies exóticas invasoras más destructivas del mundo, diezmaron las poblaciones de guanaco.
Las poblaciones de ciervo colorado y jabalí ingresadas por Luro, una vez abandonado el coto, se expandieron por prácticamente toda la Argentina, produciendo un daño sin precedentes sobre toda la biodiversidad local. Tan es así que están incluidas en la Resolución N° 109/2021 de Gestión Integral de Especies Exóticas Invasoras y Potencialmente Invasoras del Ministerio de Ambiente y Desarrollo Sustentable de la Nación.