La Casa Blanca anunció hoy el envío a Ucrania de bombas de racimo, un armamento prohibido por una convención internacional ratificada por más de 100 países y cuestionado por organizaciones de Derechos Humanos ante el gran daño que pueden generar entre la población civil. «Esta es una guerra relacionada con las municiones. Y ellos se están quedando sin esa munición, y a nosotros nos queda poca», afirmó Joe Biden.
«Fue una decisión muy difícil para mí. Y, por cierto, lo hablé con nuestros aliados, lo hablé con nuestros amigos en el Capitolio», dijo el presidente Joe Biden al justificar la medida, y añadió: «Los ucranianos se están quedando sin munición».
«Y así, lo que finalmente hice, tomé la recomendación del Departamento de Defensa de -no permanentemente- pero permitir este período de transición, mientras conseguimos más armas para los ucranianos», manifestó.
Estados Unidos, Ucrania y Rusia no forman parte del tratado internacional para vetar este tipo de armamento, pero sí lo suscribieron aliados de Washington y Kiev como Reino Unido, Alemania y Francia.
La bomba de racimo, conocida también como «cluster», de dispersión o fragmentación, es un arma que puede ser lanzada en caída libre por aviones, artillería y misiles.
Contiene un dispositivo que se abre en el aire y libera cientos de pequeñas minibombas que se dispersan en un radio de hasta 400 metros, según el Comité Internacional de la Cruz Roja (CICR).
Estas minibombas liberadas tienen gran poder destructivo. Están diseñadas para detonar al tocar el suelo, por lo que puede matar a muchas personas de forma indiscriminada y perforar vehículos blindados.
Sin embargo, algunas no detonan y se quedan enterradas, con una tasa de fallo de entre 5% y 30%. Un gran número de víctimas colaterales son niños y niñas, que se ven atraídos a ellas por su forma llamativa de pelota de tenis.
«Reconocemos que las municiones de racimo crean un riesgo de daños a civiles por artefactos sin estallar. Por eso aplazamos la decisión todo el tiempo que pudimos», advirtió el asesor de Seguridad Nacional de la Casa Blanca, Jake Sullivan.














