“Estuve de acuerdo con que Lucio estuviera con mi hermano y mi cuñada. Por lo que me contaban mi papá, mi hermano y mi cuñada, ella (Magdalena Espósito Valenti) siempre los amenazaba. Yo tengo mucho remordimiento, mucha culpa de poder haber hecho algo más; pero nunca me imaginé” lo que iría a pasar, expresó Cristian Dupuy, el padre de Lucio, en la primera jornada del juicio contra la jueza Ana Clara Pérez Ballester y la asesora Elisa Alejandra Catán, por la causal de mal desempeño en la tramitación de los expedientes por la tutela y el cuidado personal del niño Lucio Dupuy.
“Contraté a una abogada (Yamila Isoardi) para establecer un régimen de visitas (con Lucio)”. Ello ocurrió en 2021, cuando Espósito Valenti ya tenía otorgado el cuidado personal. “En esa mediación pregunté por el cuidado personal y no me lo dieron porque era una mediación por el régimen de visitas. Yo firmé el acuerdo y ella no y ese acuerdo nunca se cumplió porque me impedían ver a Lucio y no me atendían las videollamadas. Por eso hice, en Santa Rosa, una denuncia por impedimento de contacto”, dijo el padre del niño.
Cuando le preguntaron si veía a Lucio durante el lapso que estuvo con su hermano y su cuñada, respondió: “Trataba de ir de muy de a poco en relación con Lucio, paso a paso para que no se volviera loco. A veces les daba mercadería, cuando podía”.
Cuando lo consultaron sobre por qué no insistió con el pedido del cuidado personal, luego que no se lo aceptaran en la mediación por el régimen comunicacional, contestó: “Porque era una situación que había que tomar con pinzas. Si hacía algo mal, ellas me prohibían ver a Lucio. Me bloqueaban las videollamadas. ¿Si eso se lo dije a mi abogada? No, porque no tuve más contacto con ella”.
¿La mamá amenazó de muerte a Leticia o su hermano? “No tengo conocimiento”, dijo en otro párrafo.
¿Sospechó que la madre ejerciera violencia sobre el niño? “Si lo hubiera visto, hubiese hecho algo”, fue otra de las respuestas.
La defensora Díaz pidió que se le dé vista fiscal por entender que pudo existir un falso testimonio ya que Hidalgo afirmó que el padre no tenía contacto con ella ni hacía aportes económicos y Christian Dupuy aseguró que entregaba “dinero y mercadería” para la mantención de Lucio.
TESTIMONIO DEL ABUELO
“A Lucio no se lo devolvieron a la madre. Ella fue y se lo trajo a Santa Rosa cuando existía un régimen de visitas y no podía traérselo a Santa Rosa”, expresó el abuelo paterno Lucio Ramón Dupuy.
“Ella denunció que el nene estaba golpeado cuando lo tenía mi hijo Maximiliano. Por eso la policía fue hasta la casa de Maxi y le hizo un montón de preguntas a Lucio”, recordó.
“Yo contraté a Mascaró para que Lucio retornara a su centro familiar, paterno y materno, porque eso se demoraba mucho y porque sospechábamos que se lo traerían a Santa Rosa. A Mascaró le mostramos un montón de pruebas. Fotos donde ellas hacían cosas delante de Lucio, de plantas de marihuana en macetas, de chats con agresiones a Christian… todo eso no sirvió para nada. Esas pruebas se las llevó Mascaró a la jueza Pérez Ballester”, se lamentó.
El abuelo dijo desconocer si las pruebas fueron entregas al Juzgado, y admitió que no se acercó al Juzgado a la Asesoría para plantear estas cuestiones.
El testigo también afirmó que no vio situaciones de violencia.
¿Por qué si contrató a una abogada para que Lucio vuelva con su hijo y su nuera, se terminó entregando a Lucio a la madre de común acuerdo? ¿Qué pasó en el medio?, preguntó la propia Catán. “Mascaró dijo que la jueza le dijo que no iba a estar mejor que con la mamá”, respondió Dupuy.
Díaz también pidió que se le de vista del testimonio del abuelo a la fiscalía de turno porque él aseguró que su hijo Christian le pasaba dinero a Hidalgo para la manutención de Lucio.
TESTIMONIO DE LA ABUELA
La abuela paterna de Lucio, Silvia Noemí Gómez, tuvo pocas preguntas. Cuando la interrogaron si sospechó de situaciones violentas, contestó negativamente. “Sino la historia hubiera sido otra”, dijo.
“La familia no maltrató a Lucio. Consideramos que hubo alguien detrás de su escritorio que no hizo bien su trabajo”, expresó.
LA TÍA DE LUCIO
“Todo fue normal hasta que la mamá pidió tener otra vez a Lucio. Ahí me empezó a amenazar, me decía que me iba a pasar de todo…. Lucio no era un nene que pidiera irse con su mamá. Yo le dije que no se lo iba a devolver. Mi marido también le dijo que no, entonces ella fue a denunciarnos y la policía nos sacó al nene”, recordó la tía de Lucio, Leticia Noemí Hidalgo.
La testigo dejó en claro que la defensora oficial Fernanda Coronel –quien tramitó la tutela– le aconsejó que no entregara a Lucio (“no tengo nada que decir de ella”) y que el acuerdo de cuidado personal lo firmaron el asesoramiento de la abogada particular Adriana Mascaró. “¿Por qué cambiamos de defensora? Creímos que era una opción mejor”.
“Mascaró nos dijo que era su mamá. No tuvimos opciones (para no entregarlo). No teníamos a quién preguntar, qué hacer, no teníamos ayuda… Lo entregamos por cansancio”. expresó.
Cuando le preguntaron por qué Lucio no pudo ir a vivir con su padre, Hidalgo respondió: “Eso preguntáselo a Cristian”. Y aceptó que el padre no reclamó por su hijo.
¿Sospechaba que la madre maltratara a Lucio? “Teníamos que ir a buscarlo (a Santa Rosa), pero no nos dejaban pasar” por las restricciones existentes por la pandemia por coronavirus.
¿Alguna vez sospechó que la madre ejerciera violencia sobre Lucio o lo ? “No. No sé… no”.
AMENAZAS
El testigo Maximiliano Exequiel Gómez, tío paterno, explicó que cuidaron de Lucio desde fines de 2018 y que, si bien tenían una autorización de la madre para que temporariamente se hicieran cargo de sus cuidados, en los primeros meses de 2019 iniciaron los trámites de la tutela porque legalmente se lo exigieron desde el jardín de infantes donde concurría el niño. La gestión la hicieron a través de la defensora oficial Fernanda Coronel.
“¿Cuando la madre empezó a reclamar por su hijo? En octubre o noviembre de 2019 y le dijimos que no. No queríamos que volviera porque ella no tenía una vida fija. Veíamos publicaciones con drogas… Legalmente nunca hicimos nada, más allá de la tutela. Hasta ese momento no habíamos tenido ningún problema. Después de eso aparecieron las denuncias de Magdalena. Yo sabía que si al nene le pasaba algo, la responsabilidad era mía porque teníamos la tutela (NdeR: en realidad la tutela estaba a nombre de su esposa). Por eso tuve que ir a la Comisaría Cuarta. La policía me sacó a Lucio por una denuncia de la madre. Cuando llegué, el nene ya no estaba y la policía no sabía adónde se lo habían llevado. Yo hice una contradenuncia para defenderme. Ahí dije que temía que podía hacer con Lucio cuando lo tuviera a solas. Lo dije porque ella venía de una vida de consumismo de drogas y de no estar con Lucio. Ella dijo (en la denuncia ante la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia de General Pico) que el nene tenía la cola colorada, pero hasta que estuvo conmigo estaba sano”.
“En la comisaría me dijeron que la madre podía hacer lo que quería. La abogada Mascaró también me decía que era la mamá. Adónde iba me decían lo mismo. Magdalena y Abigail (Páez) se presentaron en mi casa y me dijeron ‘si tus hijas se quedan sin papá es porque no nos das a Lucio’”. En ese momento, Hidalgo estaba embarazada.
Como había un régimen comunicacional acordado con la madre, el testigo aseguró que “un viernes (de 2020) que no se podía circular (por las restricciones de la pandemia) vino desde Santa Rosa a General Pico a buscar a Lucio y el lunes, que tampoco se podía circular y tenía que devolverlo, dijo que no podía circular. O sea, el viernes pudo salir y el lunes no. Cuando pasó eso, con mi esposa dijimos ‘ya está’”, y en ese contexto fue que Hidalgo firmó el acuerdo de cuidado personal.
El testigo afirmó que su hermano Christian tenía “más o menos” contactos cotidianos con Lucio, que no pasaba alimentos y que le dijo que “no podía” cuidar a Lucio.
Sancho le preguntó que hubiera hecho si hubiese estado mejor asesorado y si le hubieran dicho que podía pelear por la tenencia. “No lo hubiera entregado. Hoy se podría haber hecho más por la tutela, pero en ese momento no lo sabía”, DIJO
Díaz le preguntó qué asesoramiento les había dado Coronel sobre la tutela. “La que nos asesoró fue Mascaró porque justo en ese momento fue cuando cambiamos de abogada”.
SITUACIÓN CONFLICTIVA
La testigo Marilin Espósito Valenti, hermana de Magdalena y tía materna, contó que al principio Lucio se quedó con ella y su mamá en General Pico y luego con Magdalena en un departamento que le había alquilado la abuela materna. Y agregó que se lo dio a los tíos paternos cuando se fue a trabajar a Córdoba.
“Hidalgo era reacia a que Lucio tuviera contacto con su mamá y su familia materna. Ese fue el disparador de la situación conflictiva. Mientras vivió con ella, mi mamá y yo fuimos todos los sábados a buscarlo, aunque nunca dejó que se quedara a dormir con nosotros. Incluso cuando ella (Hidalgo) tuvo que irse a Bahía Blanca durante el embarazo, Lucio quedó al cuidado de la familia paterna aunque nosotras estuviéramos disponibles”.
“Cuando Magdalena estuvo en Córdoba, no digo a diario, pero siempre mantuvo contacto con Lucio. Siempre pedía por su mamá, siempre quería hablar con su mamá. Los sábados, cuando lo teníamos con mi mamá entre las 13 y las 21, siempre hacíamos videollamadas. Es mentira que ella había perdido el contacto con su hijo”.














