En medio de la crisis universitaria por la falta de financiamiento y las críticas que afronta el gobierno de Javier Milei, la Sindicatura General de la Nación (Sigen) comenzará por auditar 26 universidades públicas que ya firmaron un convenio de control con el organismo en 2023.
La Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam) será la segunda casa de estudios en ser auditada, después de La Matanza (UNLaM), publicó el diario La Arena. «No tenemos problemas, siempre estuvimos auditados», afirmó el rector de la universidad pampeana, Oscar Alpa.
El rector dijo que «nuestra universidad ya tenía un convenio firmado con la Sigen de mutua colaboración para ser auditada» y señaló que «el gobierno nacional así confirma que somos auditados».
Alpa explicó que «nosotros queremos darle transparencia a los números y, en ese marco, ya habíamos firmado un convenio el año pasado para que la Sigen nos audite, porque cuanta más transparencia haya, mejor. El gobierno nacional con la decisión de que la Sigen se sume a los controles externos, ratificó que estábamos bajo la auditoría de la Sigen».
«Ahora que el gobierno nacional confirmó que ya somos auditadas por la Sigen, ¿van a aumentar los fondos para las Universidades? ¿Van a llamar a paritarias para docentes y no docentes para aumentar los sueldos? ¿O van a seguir desfinanciando las universidades para que bajen su calidad y en tres años digan que hay que cerrarlas o arancelarlas?», se preguntó el rector.
Convenio.
En 2023, la Sindicatura General de la Nación realizó acuerdos con las universidades públicas. Las primeras casas de estudios enfocadas son las que adhirieron a los convenios y que ya tienen un plan de auditoría planificado. En rigor, las universidades ya cuentan con auditorías de la Auditoría General de la Nación (AGN), además de las auditorías internas.
Según diversos medios, los controles van por partes, y solo se revisan determinadas áreas. El sistema de compras de las instituciones sería uno de los primeros en ser revisado. Para las que no tienen el acuerdo se deberá detallar un proyecto auditor y también «tener el instinto para revisar dónde podría llegar a haber anomalías».
La Sigen solo tiene poder para inspeccionar la administración de fondos, si las universidades cumplen con las licitaciones, qué compras hacen, a quién contratan y por cuánto dinero. «Es una oportunidad de mejora», advierten desde el Ejecutivo nacional, que habilitó las auditorías de la Sigen, mientras crece el reclamo de la comunidad educativa por los recortes y contra el veto a la ley de financiamiento universitario.