La familia de Diego Pereyra, uno de los árbitros pampeanos involucrados en el accidente en Santa Cruz, comunicaron que fue sometido a una operación y además, informaron que está «en período de recuperación postoperatoria». En el vuelco falleció el joven árbitro santarroseño Emmanuel Leguizamón. Cristian Rubiano y Yasu Muñoz continúan internados.
A través de un mensaje, familiares de Diego informaron que «fue sometido a una operación quirúrgica, esto se debía a una limpieza que se debía hacer sobre el muñón, debido a la amputación que tuvo que realizarse sobre su pierna izquierda, como consecuencia del accidente».
En ese sentido, afirmaron que como familia «aguardan con fe y esperanzas» para que «Diego pudiera reponerse y que él pudiera decirnos cuando quería que esto se hiciera público. Él quiso contárselos hoy».
Por otra parte, detallaron que «actualmente se encuentra en período de recuperación postoperatoria, bajo seguimiento médico, a la espera de ser trasladado a sala común».
Por último, subrayaron que «de momento no necesitamos de ayuda económica, en caso de precisarlo, lo haremos mediante un comunicado, tal como lo venimos haciendo con su estado de salud. Agradecemos una vez más por el respeto, por los mensajes de apoyo y de cariño de todos ustedes».
LA TRAGEDIA
La camioneta Ford Ranger en la que viajaban los cuatro árbitros pampeanos, partió desde Río Gallegos, después que dirigieran la primera final de la Región Patagónica del Torneo Regional Federal Amateur 2025/2026, entre Boxing Club y La Amistad de Cipolletti.
En la camioneta viajaban cuatro árbitros residentes en Santa Rosa (La Pampa). La víctima fatal fue Emanuel Leguizamón, de 24 años, cuarto árbitro de la terna, quien ocupaba el asiento del acompañante delantero y murió en el acto.
El vehículo era conducido por Cristian Rubiano, árbitro principal del encuentro. También viajaban los asistentes Diego Pereyra y Yasu Muñoz, quienes sobrevivieron al vuelco y continúan internados.
PERICIAS
Las primeras conclusiones periciales, realizadas por personal de Criminalística, indicaron que el vehículo circulaba a alta velocidad al momento del accidente. En ese contexto, la camioneta se desvió hacia la banquina en una curva, regresó de manera abrupta a la cinta asfáltica y embistió el guarda-rail.
Tras ese impacto inicial, el rodado perdió una rueda y comenzó una secuencia de vuelcos continuos, durante los cuales se desprendieron otras dos ruedas y numerosas autopartes. La Ford Ranger recorrió más de 180 metros fuera de control y terminó invertida, con daños totales en la carrocería.
Rescatistas y testigos describieron el escenario como “impresionante” por la magnitud del recorrido y el estado final del vehículo.














