Se llama An’an y más que humanoide, este robot pionro está programado para demostrar emociones, identificar gestos humanos y matices en los tonos de voz. Escucha, conversa e incluso da consuelo si percibe tristeza. Lo diseñó Xi’an Jiaotong-Liverpool University.
En una residencia de ancianos de Shenzhen, China, un ruido sobresalta a una mujer mayor. A su lado, un pequeño robot con forma de cachorro de panda gira lentamente la cabeza y le habla con voz suave: “¿Te asustaste? Está todo bien”. La mujer sonríe y lo acaricia.
Este robot, llamado An’an, representa una nueva generación de máquinas diseñadas no para tareas industriales, sino para algo mucho más humano: ofrecer apoyo emocional.
El proyecto fue desarrollado por la Xi’an Jiaotong-Liverpool University en colaboración con la empresa Mind with Heart Robotics. Su objetivo es crear robots terapéuticos capaces de acompañar a personas mayores, niños en educación especial y personas sometidas a estrés emocional.
El sistema ya recibió reconocimiento internacional: fue distinguido en los CES Innovation Awards 2026 en la categoría de inteligencia artificial, siendo la única “mascota electrónica” premiada entre miles de propuestas.














