En una jornada que refleja la crisis provocada por las medidas económicas del gobierno de Javier Milei, cerró la fábrica FATE y despidió más de 900 trabajadores, mientras que en La Pampa casi 200 operarios de Frigorífico Pico se movilizaron a la planta de faena de Trenel, para reclamar por el pago de sus salarios y la reincorporación en sus puestos de trabajos. Prácticamente toda la localidad está pendiente del futuro del frigorífico porque es la principal fuente de empleo, pero además es generador de movimiento económico regional.
La situación de los trabajadores es desesperante y forma parte de una de las tantas historias que deja la crisis de una gestión que esta semana, entre los cierres de empresas y los despidos, busca sancionar una ley de Reforma Laboral.

Más de 190 trabajadores del Frigorífico Pico, de General Pico, Trenel, y otras localidades, se aunaron en un mismo grito de lucha, con carteles, que entre sus inscripciones manifestaban la unión de los despedidos y un reclamo central: el pago de las indemnizaciones que nunca fueron abonadas.

«Familias en la calle, nunca más», reza uno de los carteles pegados por los manifestantes frente al frigorífico situado en el acceso principal del pueblo, en «Presidente Perón» y la ruta provincial 4.
«El trabajo se respeta, el hambre se despide», indica otra de las inscripciones que hombres y mujeres pegaron en las rejas. «Indemnización 100%», sostiene otro de los carteles.
Por el momento, la protesta sigue mientras los trabajadores y trabajadoras aguardan por alguna respuesta del arco empresarial que por el momento se mantiene en silencio.














