Rafael Guardia vio como detenían -en febrero de 1977- a su padre en Rancul, y fue trasladado -junto a sus hermanos- a un hogar en Guatraché hasta que regresó la democracia en 1983. Fernanda Galeano nació en un centro clandestino de detención en Campo de Mayo, después que su madre fuera sometida a torturas e inducida al parto, y a su padre nunca lo vio porque es uno de los 30.000 desaparecidos de la dictadura cívico – militar.
Rafael y Fernanda brindaron sus estremecedores relatos en el acto central por el Día Nacional de la Memoria por la Verdad y la Justicia, al cumplirse 50 años del último golpe de Estado, en la ceremonia que se realizó en el Parque Provincial de la Memoria en Santa Rosa.
EN RANCUL
Omar José Guardia, hijo de Rafael Guardia —secuestrado durante la dictadura— relató la historia de su familia y las violencias que atravesaron siendo niños luego de la detención de su padre. “Hoy, a 50 años del golpe cívico-militar, levanto la bandera de memoria por la verdad y la justicia”, expresó al iniciar su intervención.
Recordó que su padre fue detenido en febrero de 1977 en la localidad de Rancul, desde su humilde hogar, por su compromiso y su rechazo al golpe de Estado.
“Nosotros estábamos presentes cuando se lo llevaron”, señaló. Tras ese hecho, él y sus cuatro hermanos quedaron bajo tutela del Poder Ejecutivo Nacional y fueron trasladados a un hogar en Guatraché, donde permanecieron hasta el retorno de la democracia en 1983.
En ese lugar, contó, vivieron años de privaciones y maltratos. “Fuimos presos, porque no teníamos libertades como cualquier otro niño. Solo podíamos ir a la escuela y a la iglesia como obligación”, relató, al recordar las condiciones de encierro, los castigos físicos y psicológicos y el miedo constante que atravesaron durante su infancia.
Explicó que durante mucho tiempo no pudieron contar lo que ocurría, en parte por el temor instalado en aquellos años. “Toda esa tortura duró seis años y jamás contamos lo que estaba pasando por miedo o porque pensábamos que era algo natural en esa época”, afirmó. También recordó que cuando llegaron a Guatraché él tenía apenas dos años y sus hermanos entre cinco y nueve.
Finalmente, destacó la importancia de mantener viva la memoria colectiva y de continuar el reclamo de justicia. “Somos las voces de todos aquellos inocentes en este genocidio. Por la verdad, son más de 30.000 desaparecidos. Justicia: los genocidas deben seguir presos”, concluyó.
NACIDA EN CAUTIVERIO
También tomó la palabra Fernanda Galeano, hija de un detenido desaparecido y nacida durante el cautiverio de su madre en un centro clandestino de detención. Emocionada, comenzó su intervención invitando a reflexionar sobre el peso del silencio que atravesó a muchas víctimas durante años.
Recordó que en 1978 un grupo armado irrumpió en su casa, en la localidad bonaerense de Moreno, y secuestró a sus padres y a sus tres hermanos. Su madre estaba embarazada de ocho meses y fue trasladada al centro clandestino de detención de Campo de Mayo. “A mi papá no lo vimos nunca más, es uno más de los 30.000 detenidos desaparecidos”, expresó.
Relató que su madre fue obligada a parir en cautiverio, luego de ser sometida a torturas. “La indujeron al parto mientras estaba encapuchada. Lo único que pidió fue poder verme, aunque fuera un instante”, contó, al recordar que los represores le permitieron verla con la condición de que no emitiera ningún sonido durante el nacimiento.
Tras el parto, relató, su madre continuó detenida y tiempo después fue liberada junto a ella. “Me trajeron recién nacida en una bolsa, como si fuese una basura”, dijo.
Al regresar con su familia, recordó, los médicos detectaron que tenía lesiones producto de las violencias sufridas durante esos días.
En el cierre de su testimonio, Galeano destacó el valor de sostener la memoria y continuar la lucha por verdad y justicia. “No queremos venganza, queremos justicia. Y si quieren la memoria completa o la historia completa, que nos digan dónde están”, afirmó. Al finalizar el acto se descubrió una placa en conmemoración de los 50 años del golpe de Estado y las autoridades junto a las víctimas de la dictadura, plantaron un árbol para conmemorar a las personas detenidas y desaparecidas.














