Después de luchar intensamente durante algunos años, Dardo Acosta (73 años) falleció hoy –después de las 17 horas- en la ciudad de Córdoba. “En las últimas semanas no la estaba pasando bien por las consecuencias de una cruel enfermedad”, transmitieron algunas fuentes consultadas.
Acosta fue entrerriano de nacimiento, pero vivió gran parte de su vida en Eduardo Castex, y se convirtó en un castense más. Llegó con una empresa constructora, y se afincó para formar su familia. Fue el primer “moto mandado” que hubo en esta localidad, y un gran apasionado del teatro.
Un personaje querible y sin dobleces. Hincha de Patronato de Paraná. Amiguero. Siempre con una sonrisa y/o una anécdota o comentario para “romper el silencio” cuando arriba a algún sitio.
La vida le puso por delante una pelea despareja. Se trasladó a Córdoba para “facilitar” la situación a sus familiares más directos. Se instaló cerca de un centro médico. Y ahí la siguió luchando hasta donde pudo. Ya en los últimos meses, el rival lo doblegó.
JUSTO RECONOCIMIENTO
En los últimos días de octubre del año pasado, Dardo Acosta tuvo un justo reconocimiento. Regresó algunas jornadas a Eduardo Castex, y junto a Bibiana Buffa presentaron la obra “Como un aire de ilusión” de Fernando Zabala, en una función privada.
La cita teatrera fue una excusa. Porque se esperó que terminará unos controles médicos, y “se preparó” todo para brindarle un justo reconocimiento a uno de los impulsores del grupo teatral Es lo que hay de esta localidad.
El teatro fue una pasión movilizadora para Acosta, así que por videollamadas comenzó a ensayar con su co equiper. “Me fui (hace un año a Córdoba) por motivos muy especiales y volví con muchas ganas. No sé si será la última vez (que presentaremos la obra) o no, pero acepté con mucho entusiasmo”, dijo –premonitoriamente- Dardo Acosta en el programa Cocoliche en Radio DON 101.5 Mhz.
Esa noche se le impuso su nombre a la sala teatral de Eduardo Castex. El Espacio Cultural Dardo Acosta, inmortalizará su paso por esta localidad.
UN PERSONAJE
En 2017 fue invitado al programa Rock de Acá que conducía Juan “Pipo” Gomez en Radio DON 101.5 Mhz, y reconoció: “si te dijeron que no soy un personaje, te mentiría”. “Con el tiempo y por andar tanto en la calle, se fue dando ese contacto con la gente… y lo percibo por las retribuciones que tengo de la gente, los afectos y es importante sentir que la gente te aprecia”, expresó.
Y escuchando esa misma charla radial, el actor castense dejó algunas frases cuasi premonitorias en su vida, justo cuando venía saliendo de un accidente doméstico donde perdió cuatro dedos. “A los pocos días del accidente presentamos una obra, y con el apoyo del grupo deje de usar la venda en la mano”, recordó.
“El teatro me da ganas de seguir viviendo”, expresó; “ocurren cosas en la vida y se superan con fuerzas y con ganas”, dijo en otro párrafo. “Hay cosas muy graves que se pueden superar con mucha fuerza de voluntad”, enfatizó.
LA LLEGADA AL TEATRO
Dardo Acosta nunca estuvo ligado al arte, hasta que en 2008 concurrió a presenciar una presentación del grupo “Es lo que hay”. “Me emocionó mucho verlos actuar, en ese momento era un grupo muy grande, y después algunos se fueron por distintos motivos. Me invitaron a participar en los talleres y me empezó a gustar y lo disfruto muchísimo”, recordó en el programa que se emitía los sábados a la tarde en Radio DON 101.5 Mhz.
Para su familia fue “una sorpresa”, pero lo apoyaron en esta incursión en lo que sería una de las máximas pasiones de su vida. Y comenzó con una obra “donde necesitaban alguien para hacer de una persona mayor”. Así “debutó” integrando un elenco donde estaban Diego Catera, Rosana Saavedra, Nora Bertone, Silvio Nuñez, Adriana Alejo, Luciana Fuchs y Alicia Rosales, entre otros. “Me sentí muy suelto, lo disfruté al escenario, no me inhibí por el público”, aseguró.
Después continuó con otras varias obras, y adquirió una “maña”: “se robó” un protagónico. Silvio Nuñez estaba preparando la obra Celular, pero faltó algunas clases y él lo empezó a preparar, y cuando regresó Nuñez ya no tenía “su obra”. “Faltó una semana y cuando volvió, yo como se la había robado”, recordó –risueño- Acosta.
Precisamente con esa obra “la rompió”. Y llegó el reconocimiento del público local y también su Paraná natal. “Fue una experiencia fabulosa porque nos presentamos a sala llena”, rememoró.
Acosta fue un actor “de los tradicionales”, más allá de los prejuicios sociales que se generan por la interpretación de algunos personajes que divierten aun llamando a la reflexión. “Soy muy aferrado a los textos”, admitió, más allá de reconocer que en la actuación “se debe improvisar”.
Y como su trabajo con los mandados le demandaban muchas horas, se las ingenió para aprender las letras de sus personajes. “Las grababa y las iba escuchando (en la Citroneta) mientras hacía los mandados de la gente, entonces por ahí iba repitiendo y gesticulando mientras manejaba, y la gente pensaría que estaba re loco…y no le erraban nada”, recordó.