Boca se consagró campeón del campeonato femenino del fútbol argentino al vencer por 1-0 a UAI Urquiza en el partido desempate jugado en el estadio Libertadores de América – Ricardo Bochini, en Avellaneda. Fue el tercer título consecutivo para las Gladiadoras y su 27ta vuelta olímpica en el torneo de primera división de nuestro país.
Ambos equipos habían concluido igualados en 48 puntos tras las 19 fechas del certamen, con 15 triunfos, tres empates y una derrota en ambos casos, por lo que necesitaron de un juego adicional para definir el campeón.
El equipo xeneize abrió el marcador a los 11 minutos del primer tiempo con un gol de cabeza de Estefanía Palomar, que le sacó rédito a una secuencia de errores de la defensa rival, especialmente de la arquera Sofía Olivera. Primero, se le escapó la pelota cuando fue a cubrirla al suelo y luego la perdió al intentar salir con los pies tras tomar un despeje corto de Paula De la Serna. De ese rápido centro llegó el decisivo tanto auriazul, mientras la guardameta estaba regresando a su posición.
UAI Urquiza, que buscaba la revancha de los últimos dos torneos y su sexta corona, intentó llegar al empate en un ida y vuelta de oportunidades, pero no pudo vulnerar a Boca, que también contó con ocasiones de aumentar la diferencia para cerrar el juego sin sufrimiento. El suspenso continuó hasta el pitazo final.
Florencia Quiñones, que fue un emblema de Boca en su etapa como jugadora y vistió la camiseta del seleccionado argentino durante 12 años, es la primera mujer en conseguir el título como entrenadora en la máxima división del fútbol argentino.
“Para mí es un honor y un orgullo. Más allá del club que defiendo y los colores que llevo, represento a todas las mujeres. Esto demuestra que podemos ser entrenadoras, conseguir grandes cosas y llevar adelante un grupo”, comentó tras el encuentro, quien tomó el puesto avanzada la temporada, en abril pasado, tras ser separado del cargo Jorge Martínez por una denuncia de abuso sexual.
La exfutbolista se encontraba en ese momento trabajando en las selecciones juveniles argentina, con los equipos Sub 15 y Sub 17, y tuvo en Boca su primera gran chance como entrenadora principal en un equipo de Primera.