Después de más de 70 días detenida en Brasil, Agostina Páez quedó habilitada para volver a la Argentina. La Justicia de Río de Janeiro le concedió el habeas corpus y fijó una fianza que, esta vez, abre la puerta de salida.
El fallo llegó este lunes. La Justicia ordenó su liberación y estableció una caución de 97 mil reales —unos 18 mil dólares— como condición para abandonar el país.
Con esa decisión, también se dispuso retirarle la tobillera electrónica y devolverle el pasaporte. Es decir: ya no hay impedimentos formales para su regreso a la Argentina, una vez cumplido el pago.
De un cierre frustrado a una salida condicionada
Días atrás, el caso parecía encaminado a resolverse rápido. Páez había reconocido el delito y pedido disculpas, en un intento por cerrar el expediente.
Pero la causa se trabó. La fiscalía cuestionó que se hiciera público el monto del resarcimiento -150 mil dólares- y el juez decidió frenar la definición.
Lo que parecía un final inmediato se convirtió en una espera sin fecha. Hasta ahora.
El origen del caso
La detención se produjo tras una denuncia por gestos racistas contra empleados de un bar en Río de Janeiro. La imputación por injuria racial activó un proceso penal que incluyó prisión, monitoreo electrónico y retención de documentos.
Desde entonces, el caso quedó atravesado por tiempos judiciales irregulares y una exposición creciente.
Ruido político, efecto contrario
En medio de las críticas por no haber actuado antes, el Gobierno nacional salió a dar una conferencia de prensa con un tono duro contra la Justicia brasileña.
La idea era mostrar reacción, pero no ayudó: lejos de destrabar el caso, lo tensó aún más.














