El fiscal Martos solicitó, en la audiencia de formalización, que el imputado fuera sometido a una rueda de reconocimientos y la medida de prisión preventiva por el plazo de 90 días. El juez de Control Daniel Ralli hizo lugar al pedido de la Fiscalía.
Hoy se tomó declaración y se realizó la Audiencia de Formalización de Investigación Fiscal Preparatoria contra un imputado por el delito de Encubrimiento agravado, en el marco de la ley N°26485 para Prevenir, Sancionar y Erradicar la Violencia contra las Mujeres.
El hombre colaboró con mantener prófugo a Laureano González, quien era perseguido por orden judicial por suponerse autor de tentativa de femicidio de Nadia Lucero. El día 16 de diciembre tomó contacto con González, lo ocultó ante la justicia, y ese mismo día por la tarde lo transportó hasta el domicilio del coimputado Claudio Reyna. Le facilitó un chip y un celular; además, escondieron el Volkswagen Bora de Laureano González, cubriéndolo con lonas para que no fuera hallado.
Como prueba jurisdireccional, el fiscal de Delitos que Impliquen Violencia Familiar y de Género, Walter Antonio Martos, pidió que el imputado se sometiera a una rueda de reconocimiento. Como medida de coerción, el fiscal solicitó la medida de prisión preventiva por el plazo de 90 días por existir peligro de obstaculización y peligro de fuga.
MÁS ENCUBRIDORES
Por el caso de encubrimiento, ya habían sido detenidos una mujer y un hombre: Claudio Reyna permanece en una comisaría y Daiana Escudero con prisión domiciliaria.
Los dos dijeron ante las autoridades judiciales que no tenían otra opción de darle refugio a González: aseguraron que el agresor, consumiendo cocaína, estaba armado con una carabina 22 y que los amenazó con matar a la nena de 2 años, de ambos, en caso de que fuera delatado ante la Policía.
BRUTAL AGRESIÓN
González está detenido desde mediados de diciembre, luego de golpear y torturar a su entonces novia. El ataque sucedió en una vivienda de la calle San Francisco de Asís al 300, en el barrio Escondido (Santa Rosa), el domingo 15 de diciembre de 2019. Hacía un mes que se habían ido a vivir allí, juntos.
Nadia, madre de dos niños de 2 y 5 años de otra relación, trabajaba en una rotisería. Ese domingo a la madrugada, comenzaron los golpes. Incluso, cortes y puntazos: le hizo unos 100.
La tortura, que la dejó desvanecida, se extendió durante unas 20 horas, hasta que Laureano González decidió llevarla, inconsciente, al Hospital Molas.
González ingresó con la joven, la dejó en la Guardia del Molas y se retiró en su auto. Dos días después, fue detenido: estaba escondido en la casa de dos amigos.