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| Eduardo Castex, La Pampa.

Verna el tiempista y la burbuja del PJ pampeano (*)

El gobernador pampeano Carlos Verna se ha convertido en un tiempista dentro de un escenario nacional turbulento. No hay quien lo apure de cara a 2019 y vive un momento único: figura visible en el disperso y dividido mundo peronista, gobernador que marca los límites al ajuste macrista y dirigente central de la política provincial acariciado por la aprobación en las encuestas encargadas. En tiempos de crisis económicas y realidades complejas, el PJ pampeano vive su propia burbuja de la mano de Verna.

LAS ENCUESTAS Y EL AJUSTE

Hay en estos días una realidad palpable en el segundo piso de Casa de Gobierno: la encuesta realizada por el consultor Hugo Haime marca la aprobación de la figura de Verna, con una distancia de varios cuerpos con respecto a cualquier proyecto de la oposición. Macri cae en su aprobación, como su marca Cambiemos, pero todavía mantiene alguna expectativa. Hoy por hoy será difícil para Cambiemos pelear mano a mano, con la situación actual, con una boleta encabezada por Verna.

El mandatario marca además distancia con los gobernadores que avalaron el acuerdo con el FMI, moderados en sus posturas y apretados por las deudas con Nación. Si el slogan en 2017 era Macri o La Pampa, ahora cambió a La Pampa o el ajuste. Frente al FMI y las medidas macristas, Verna impone una barrera para mostrar que la crisis nacional no afectará a La Pampa como ocurre con otras provincias. Pretende ante la tormenta nacional con aumento del dólar, baja del consumo e inflación galopante, que los nubarrones con golpeen la provincia,  aunque se sientan en la calle.

LA TORMENTA Y LA BURBUJA

El gobernador ha creado así una burbuja para el PJ pampeano. Solamente hay una cuestión que lo apura. El ajuste nacional llegará en su momento a La Pampa con recortes de programas y esta semana serán anunciados. En Casa de Gobierno estiman que no será tan brusco: la provincia no recibe fondos para obras públicas como otras jurisdicciones y se está haciendo cargo de programas nacionales, analizan los voceros. Igualmente el recorte se hará sentir y podría afectar fondos como el incentivo docente. La Provincia deberá afrontar así la tormenta local.

Por ahora, en tiempos de administrar la escasez, la gestión vernista anuncia una nueva licitación para el techo del Megaestadio, una piedra en el zapato justicialista y bandera de la oposición para mostrar el despilfarro. Lanza las perforaciones en el Acuífero del Valle Argentino para evitar el malhumor santarroseño cuando falta el agua del Acueducto del Río Colorado. Y los cambios en su gabinete han funcionado: el ministro de Salud Mario Kohan lanza anuncios en cuanto puede y el de Seguridad, Tato González, tiene una agenda de operativos de siete días por siete para mostrar que no se extraña a su antecesor tras haber sido echado. El gobierno aplica la cláusula gatillo con los estatales y negocia para los próximos meses. La burbuja parece sostenerse.

MARCANDO LOS TIEMPOS ELECTORALES

Verna, dijimos, es un tiempista. Marca los tiempos electorales provinciales y condiciona los escenarios. En agosto, en el Congreso del PJ, se definirá el desdoblamiento de los comicios con los nacionales, una definición que va cercando a la oposición, hoy golpeada por la crítica realidad nacional y enmarañada en sus propias divisiones internas. El calendario se acorta y el único que lo marca es Verna. Cambiemos pampeano sufre de algo que tiene el PJ: un claro liderazgo. Esto además aleja al PJ pampeano, hoy una estructura que apuesta a la reelección de la figura del mandatario, de las internas nacionales. "Primero definimos nosotros, después que cada sector apoye al candidato a presidente que quiera", parece ser el mensaje que baja del entorno vernista.

El Congreso también definiría una marco amplio de acuerdo para el PJ, y la idea parece ser una coalición en la que estén todos los que tienen un  límite: Macri. Allí se espera la suma de las partes: las líneas del PJ, mayoritarias y alternativas, los kirchneristas, los massistas, y los partidos satélites o filoperonistas, desde Nuevo Encuentro hasta la invitación al humanismo.

Una fecha estratégica para el calendario electoral será el 22 de junio de 2019. Ese día se definen las listas para las boletas nacionales. Verna podría definir la elección a gobernador antes o después de ese día. Si es antes, aceleraría los tiempos dejando sin margen a la oposición para armar una boleta competitiva.

ESCUCHANDO A TODOS

Vamos ahora al plano nacional. El peronismo lanza nombres de precandidatos a presidente para 2019 que le compitan a Macri. Algunos afirman que se llega a ganarle en la situación actual, otros que la Casa Rosada podría recuperarse. Verna mira el escenario nacional cruzado de brazos mientras recibe llamados. Es una fuente de consulta de muchos dirigentes. Y no se cierra a cualquier posibilidad. Habla con el peronismo federal, con Sergio Massa que lo visita y que quiere una Paso presidencial sin la presencia de CFK y tampoco esquiva los contactos y charlas con CFK, la que mejor mide mientras Macri es discutido. "Macri lo hizo", tituló Diario Textual sobre el acercamiento con la ex presidenta que parecía imposible hace algunos meses. Igualmente la situación no está fácil de discernir. CFK sube algo en las encuestas y es la que más mide del peronismo, pero sigue teniendo una imagen negativa alta y resistencias. El resto de los candidatos del peronismo federal no se acerca a los dos dígitos.

Del lado de Cambiemos, ante la dura realidad nacional, esperan que una recuperación económica en 2019, como vaticinan algunos economistas, empuje nuevamente a Macri en las encuestas. Verna está atento a la crisis nacional, pero va administrando los tiempos económicos y políticos. Mientras sostenga la burbuja, el PJ pampeano estará fuerte en la provincia.

(*) Por Norberto G. Asquini (periodista e investigador)

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PJ pampeano: los buenos y malos socios y el aguijón esperado (*)

El gobernador Carlos Verna recibió las declaraciones con enojo, pero sin demasiada sorpresa. Sabía que en algún momento iba a suceder. La extorsión del ministro Juan Carlos Tierno de intentar condicionarlo al reclamar que rompa con el marinismo o en caso contrario él iba a ser candidato por afuera del PJ es parte de la teoría del escorpión al que tiene acostumbrados a propios y extraños.

Tierno ya venía avisando sobre la definición que hizo pública la semana pasada. Fue preparando su salida del gobierno vernista desde hace un tiempo con diferentes declaraciones y puestas en escena. Hay un hilo conductor en el que los ataques al marinismo, y sobre todo a su jefe histórico, el ex gobernador Rubén Marín, fueron una constante, que se sumaba a conflictos con funcionarios vernistas. Desde el año pasado, en esta columna ya se había avisado.

Jugar a victimizarse

El ministro lanzó que si persistía la alianza con Marín se alejaba. Una condición difícil de cumplir cuando Marín ha sido el principal socio político de Verna. Lo que fue ratificado en la última reunión que mantuvieron ambos. El mensaje fue claro: Tierno se va del cargo.
Ahora espera que el gobernador Verna lo eche para victimizarse. Verna no parece que quiera pagar ese costo político. Tal vez aguarde a que el Superior Tribunal de Justicia dicte el fallo que lo termine de inhabilitar al confirmar la condena por abuso de autoridad que pesa sobre el funcionario para no tener que hacerlo él mismo. Pero mantenerlo en el cargo es un desafío. Ahora el ministro pasó un límite: no solamente atacó a Marín, sino que directamente enfrenta a Verna.
Tierno había provocado en los últimos tiempos cierta tensión en el PJ, cuando en el resto del peronismo la tendencia es a la unidad en la diversidad. De hecho, había llegado al cargo por un acuerdo político y personal con Verna en 2015 pero nunca estuvo identificado con el gobierno ni con el resto del PJ. En la campaña de 2017 ni participó. Ni iba a pedir por la reelección de Verna. Había especulado que en 2019 podía llegar a ser candidato a gobernador si Verna no se presentaba. Pero ahora la realidad cambió: el mandatario va por la reelección y él se puede quedar sin cargo.

Incómodo para todos

Tierno es un elemento incómodo para todos. Sus decisiones están atadas a una patología propia: megalómano, autoritario, autocrático, inorgánico, personalista. Nada que ya no se sepa ni el autor de esta columna haya dicho en otras oportunidades. Cansa volver sobre lo mismo.
Siempre fue una molestia en el gabinete, aunque Verna lo haya sostenido en el gobierno, en parte por el acuerdo político -que implicó la permanencia de su esposa como diputada provincial en el bloque oficialista- y en parte porque daba cierto perfil para un área sensible como es la de seguridad. El vernismo tuvo que sobrellevar sus arrestos autónomos, su cercanía con la ministra Patricia Bullrich, sus constantes roces con las demás áreas (la mayoría), hasta con su yerno, el segundo del ministerio que supo confiarle a un funcionario que ya estaba superado por su suegro, o sus polémicas medidas. Para el marinismo era un constante provocador. Los dirigentes marinistas ya estaban además cansados de sus declaraciones y de que el gobernador Verna no lo desalentara o lo reprendiera públicamente.
Para el PJ, en un momento en que se juega en 2019 su continuidad en el poder, también su alejamiento puede ser un problema, ya que necesita contar con todos los votos necesarios para enfrentar a Cambiemos. Ese es el cálculo que hace la oposición. Pero además, en lo inmediato, el oficialismo perdería un diputado ya que la esposa del ministro haría, como ya lo hizo en dos oportunidades, un bloque aparte.
Para el PJ, hay otras lecturas. Se aleja un funcionario de perfil polémico, que atraerá aún más a la unidad a sectores que discutían su permanencia como el kirchnerismo, y que tampoco hizo mucho por la unidad del peronismo o electoralmente. Pero además afirman que para Cambiemos va a ser un doble problema que esté fuera del PJ: por un lado, se especula que los votos suyos son más de la oposición no peronista que del justicialismo, por lo que le sacaría apoyos, y por otro que de sumarse a Cambiemos sería romper hacia adentro las posibilidades de un frente ya que sectores del radicalismo son contrarios a cualquier acercamiento.
Hay que preguntarse, ¿conserva Tierno parte del apoyo electoral que supo tener? En 2015 en la interna del PJ por la intendencia de Santa Rosa, cosechó unos 6.000 votos, con Verna como postulante a la gobernación. En 2015 fue necesario para que fuera parte del bloque que le ganó al jorgismo. Se vendió al mejor postor y Verna lo sumó en su ingeniería para ganar.

La buena y la mala sociedad

Tierno es para el PJ un ejemplo de las malas sociedades políticas. A diferencia del marinismo, un socio estratégico del vernismo, como lo suele categorizar uno de los dirigentes naranjas. El marinismo es parte de la gobernabilidad y del armado del PJ acompañando a Verna. Es una fuerza aliada, más allá de que algún dirigente pueda molestar con su exposición pública a algunos vernistas, pero eso es parte del juego político de conservar la identidad y posicionarse políticamente. Tierno jugó siempre la personal y a la autonomía política. Solamente los retos de Verna en reunión de gabinete habían logrado controlarlo. El ministro es garantía de una mala sociedad, y Verna esperaba su aguijón en cualquier momento. Algo que también lo debe advertir Cambiemos, si es que hay sectores que en estas circunstancias especularían con llegar a sumarlo.

(*) Por Norberto G. Asquini

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La vertebración y la virtud del "nuevo" PJ pampeano (*)

Volver a las raíces del "todos unidos triunfaremos" podría haber sido el título alternativo, y más llano, para esta columna que plantea la vertebración del "nuevo" Partido Justicialista pampeano. Una lógica política propia del PJ provincial que se asoma como virtud en un escenario nacional donde el peronismo está preso de la dispersión y la fragmentación ante la carencia de un líder que marque su rumbo.

Esa lógica es la de tender puentes para los consensos. Una coherencia política interna que desalienta la confrontación y que congrega a sus distintos componentes detrás de la conducción del gobernador Carlos Verna, que es el que detenta la suma del poder. Hay una tácita aprobación y aceptación a este liderazgo que ha unido política y gestión. Muestra de este estado de cosas será el Congreso Provincial del día 18 en General Pico, convocado para cumplir con una formalidad que exige la carta orgánica. El encuentro puede llegar a pasar desapercibido por la falta de definiciones, pero el dato central será el clima de consenso interno. De hecho, se ha pedido a las distintas líneas, corrientes y agrupaciones allí representadas que no lleven bombos. Ese congreso será casi la continuidad de lo ocurrido en el acto del 17 de octubre pasado en la sede partidaria, en el que todos los sectores convivieron sin roces. La cercanía parece sentarles bien a todos.

Es el clima pos-interna 2015 que se vive hoy. Hay una gestión que aglutina y una necesidad coyuntural de afrontar unidos las elecciones de 2017, frente a una oposición que por ahora irá dividida y que puede disputarle nuevamente un diputado nacional en las próximas legislativas. Muchos miran todavía más allá: "no hay 2019 sin 2017", dicen. Una frase que ya es una verdad revelada y que ha sido convertida en cliché por la abundancia de su uso. Esto se ha imbricado en el sentido común del nuevo justicialismo. ¿Puede haber un candidato K por dentro del PJ en esos comicios que rompa con ese esquema? Por ahora solo se vislumbra que ese espacio político -que según el interlocutor justicialista consultado se lo denomina periférico, inorgánico o silvestre- presentará sus candidatos por fuera del justicialismo a través de Nuevo Encuentro.

Una muestra de este estado de cosas tendiente a la integración la dio Compromiso Peronista en el encuentro que realizó en el Recreo Mercantil de Santa Rosa. Tuvo un discurso conciliador, de apoyo al gobernador y no se mencionó a la expresidenta Cristina Fernández. Por supuesto, se siguen reivindicando medidas del proyecto nacional y popular de los Kirchner, por un lado como dato identitario del sector que necesita su anclaje nacional, y por otro frente a las políticas del macrismo. Pero no son los únicos. El discurso de reconocimiento a las políticas sociales implementadas por el matrimonio K, aunque despegándose de la figura de la exmandataria, también lo han adoptado desde el marinismo y el robledismo, como forma de captar parte de ese voto que hoy no parece encontrar su espacio en el peronismo pampeano. Todo suma a la unidad.

Pero unión no significa confusión. Hay más consenso por agregación que por síntesis. Se notan los grumos en la masa que pacientemente está moldeando el peronismo. Si algo ha quedado del estallido interno pos-marinista y el paso del kirchnerismo nacional en el peronismo pampeano ha sido la fragmentación interna. El vernismo gobierna como fuerza mayoritaria pero lo hace con sus aliados internos. Casi lo que se podría llamar un "gobierno de coalición", forzando esa categoría. Y si bien están todos alineados detrás de una estrategia, eso no significa que las líneas centrales y alternativas no preserven su identidad y hagan su propia construcción.

En ese marco hay tolerancia hacia los movimientos estratégicos de cada sector, pero no todos adhieren en el oficialismo a esa autonomía. Hay funcionarios y dirigentes que observan con ojos suspicaces cada paso de sus aliados. Muchas veces con demasiado celo y filtro. La construcción de este "nuevo" justicialismo se vehiculiza a través del consenso hacia la figura de Verna, pero muchos fuerzan las cosas. En ese marco podemos ver dirigentes marinistas que deben soportar críticas a las actividades que llevan adelante o jorgistas que dan explicaciones por tener un encuentro con el kirchnerismo.

Este clima interno de unidad se mantendrá en 2017. Hay acuerdo, al menos en los dirigentes consultados por el autor, de que el PJ presentará una sola lista en las legislativas, y que evitará por todos los medios una interna. "No hay lugar para las aventuras", indican mientras explican.

Otra cuestión es cómo se resolverá esa lista, en la que solamente habrá un puñado de nombres, y uno solo de ellos tiene asegurada la banca en el Congreso. Verna será el que defina, pero no lo hará en soledad sino buscando la anuencia del resto de sus aliados. O al menos de los dirigentes más encumbrados. Cada sector también tiene sus necesidades ante esta elección. El que encabece puede ser un vernista para sostener la posición pampeana que lleva adelante el sector en el Congreso. Un marinista, para solidificar la relación de "socio estratégico en la gobernabilidad", como le gusta decir a un destacado dirigente provincial. O un jorgista, para contener y acercar a esa corriente, más allá de las resistencias que pueda generar en distintos sectores. El marinismo y el jorgismo ya piensan en colocar un candidato, ya sea primero o segundo en la boleta. Hay en esto varias cuestiones en juego, y una de ellas es también definir cuál es la segunda línea detrás del vernismo.

El peronismo nacional está huérfano de un líder fuerte a nivel nacional. Circulan a futuro los nombres de Sergio Massa, Cristina Fernández y Juan Manuel Urtubey, entre los que tienen un plus sobre el resto. Por lo que hoy la fragmentación interna es la norma para todos. Frente a ese escenario, el PJ pampeano ha encontrado la llave para sobrellevar ese momento a través del consenso y la unidad.

AsquiniNorberto columnista

(*) Por Norberto G. Asquini

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