Condenados a prisión por millonario robo en una fundación de General Pico

El juez de control de General Pico, Alejandro Gilardenghi, condenó hoy a Joel Karim Bertaina a un año de prisión de cumplimiento efectivo, por ser autor del delito de hurto simple, le revocó la condicionalidad de una pena anterior y le unificó ambas en una pena única de tres años de prisión de cumplimiento efectivo. También condenó a Karen Mabel Miranda, como coautora de hurto simple, a seis meses de prisión efectivos.

El fallo fue dictado en el marco de un juicio abreviado, en el legajo 45.492, convenido entre la fiscala María Verónica Campo, los defensores oficiales Alejandro Piñeiro y Walter Vaccaro y ambos imputados, un carpintero de 24 años y una periodista de 26. Uno de los socios del instituto, al ser notificado del acuerdo, prestó conformidad.

Gilardenghi dio por probado que el 1 de diciembre pasado, a primera hora de la mañana, Bertaina ingresó a la Fundación e Instituto de Formación y Capacitación Docente e Isesemac, de General Pico, «con la llave verdadera, abrió las puertas principal y secundaria que estaban cerradas, desactivó la alarma con la clave verdadera, y sustrajo 1.372.000 pesos que estaban guardados en una caja de cartón».

A su vez, a Miranda le imputó que facilitara al acusado «la llave verdadera y la clave de la alarma» ya que se desempeñaba allí «como empleada administrativa desde hacía ocho años».

Fines

Más allá del reconocimiento explícito de Bertaina y Miranda sobre la autoría del hecho, Gilardenghi señaló en el fallo que el Ministerio Público Fiscal recolectó material de cargo independiente.

«La conclusión a la que arribó el M.P.F. fue el siguiente: sólo tres empleados poseían llave y conocían la clave de la alarma; todos empleados con antigüedad en la fundación y conocimientos de los movimientos internos y de la existencia de dinero. Esto derivó en la hipótesis lógica de que la persona que ingresó al lugar no solo tenía la llave y la clave de la alarma, sino que además conocía perfectamente en qué lugar estaba el dinero; ya que, como quedó registrado con las tomas fotográficas y el acta de constatación, en el lugar no había signos de búsqueda ni desorden, que permitiera pensar que hubo tareas de búsqueda al azar».

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