Portezuelo del Viento: Las preferencias de Mendoza por Impsa complican la licitación de la represa

Más allá de la inédita crisis económica, la situación de la pandemia del coronavirus, la incertidumbre por un posible default y las quejas de la provincia de La Pampa, Alberto Fernández volvió a cumplir con una nueva cuota de los pagos para la represa hidroeléctrica Portezuelo del Viento.

Este martes le depositó otros 16,4 millones de dólares a Mendoza y dejó en claro su intención de continuar con una de las mayores obras de la historia de la provincia cuyana.

Sin embargo, en la tierra del vino hay cada vez más dudas respecto a la licitación de este mega proyecto. Muchas empresas interesadas en participar aseguran que hay una preferencia del gobernador Rodolfo Suárez hacia Impsa que incrementa los costos y le quita competitividad al proceso licitatorio. Es por eso, sostienen, que todavía no se vendieron los pliegos a raíz de la desconfianza generada, incluso tras la rebaja de precios de 300 mil a 100 mil dólares.

Portezuelo del Viento: Nación le depositó a Mendoza la tercera cuota para la obra

«Es una operación que demuestra justamente que el proyecto está más vivo que nunca. Hay una gran disputa entre los proveedores que buscan que la empresa principal compre el sobre así tiene una guillotina sobre la cabeza y esté más vulnerable a la presión. Pero en estas cosas no se compran los pliegos hasta tener todo el consorcio cerrado y eso se va a dar recién días u horas antes del 2 de junio, fecha que no vamos a postergar», indicaron a LPO desde la gobernación.

El eje del problema es la venta de las turbinas, uno de los mayores componentes del costo total donde la firma que tiene como socio minoritario al conocido empresario Enrique Pescarmona aparece como el único fabricante de toda la región.

«Apenas dan un leve beneficio por contenido local que no cambia los grandes números», afirmaron a este medio fuentes allegadas a Impsa que recuerdan el caso de la licitación de Yacyretá para demostrar su competitividad frente a otras compañías internacionales. «Ahí se perdió contra los alemanes y tras la devaluación la oferta de Impsa resultó un 20% más barata», aclaran.

En el mismo sentido se expresaron desde el gobierno mendocino, donde aseguraron que el contenido local solamente otorga «un puntaje extra que no tiene injerencia en los costos».

No obstante, reconocieron: «No nos da lo mismo que las turbinas se hagan en China o en Mendoza». El plan provincial es volver a ser un importante jugador en la industria hidroeléctrica y poder construir una represa cada 4 o 5 años como se hizo entre la década del 60′ y del 80′.

Para eso, el dinero de las regalías de Portezuelo se destinará a un fideicomiso para financiar otros proyectos a futuro y así ir generando una cadena de proveedores locales con alto valor agregado.

Otras fuentes del sector destacan que el conflicto no pasa por las turbinas, sino que es usado de pretexto por empresas que no califican para la obra civil y buscan presionar a la gobernación. Al mismo tiempo, subrayan que la protección local argentina es insignificante en relación a los principales jugadores del mundo. «En China y Alemania no hay forma de que te dejen entrar. Todas las obras hidroeléctricas son para sus empresas. Acá es totalmente abierto», comparan. 

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