martes 18, junio, 2024, Eduardo Castex, La Pampa

«Mansión embrujada», un clásico de Disney, vuelve a la pantalla grande

«Mansión embrujada», la nueva película de Disney dirigida por Justin Simien y protagonizada por un elenco estelar encabezado por LaKeith Stanfield y Rosario Dawson, se sumó con su reciente estreno en salas locales, a antecesoras como «Piratas del Caribe» y «Jungle Cruise» en el emprendimiento de llevar a la pantalla grande las atracciones más famosas y clásicas de los parques temáticos de la casa del ratón Mickey.





«Siempre es un balance, porque querés ser fiel a lo que la gente recuerda de la atracción, pero tampoco crear exactamente eso, porque todos están buscando una nueva experiencia. El desafío es cómo hacer que la atracción se sienta completamente nueva pero reconocible; siempre estás tratando de dejar contentas a las personas que fueron mil veces y a la vez interesar a aquellas que nunca fueron», explicó a Télam el supervisor de efectos visuales del proyecto, Edwin Rivera.

Versado en la creación y gestión de las imágenes digitales para una variedad de filmes como «Titanic» (1997), «El Grinch» (2000), «Guardianes de la Galaxia Vol. 2» (2017) y «Guasón» (2019), Rivera tuvo en esta ocasión la misión de velar por la traducción de los ambientes llenos de sustos y sorpresas de la famosa Mansión embrujada, creada en los 60 por los «imagineers» de Disney, los «ingenieros de la imaginación» encargados de materializar el mundo mágico de la compañía.

Adaptada por segunda vez para la ficción del cine -luego de la versión de 2003 protagonizada por Eddie Murphy-, la atracción en la que espectros anfitriones desafían a los visitantes a escapar de la casa se transforma en una historia guionada por Katie Dippold y centrada en Ben (Stanfield), un exastrofísico devenido en guía turístico de Nueva Orleans.

Mientras Ben atraviesa un largo luto por la pérdida de su esposa, es convocado por el padre Kent (Owen Wilson) para ayudar a Gabbie (Dawson), una médica y viuda que se muda con su hijito de 9 años, Travis (Chase Dillon), a una casona plagada de fantasmas.

Pronto se sumarán al equipo Harriet (Tiffany Haddish), una clarividente y médium, y Bruce Davis (Danny DeVito), un profesor obsesionado con la mística brujesca de la ciudad; formando un grupo de personajes que llegan a la mansión cada uno con una mochila difícil que les impide seguir adelante.

Al descubrir que no pueden irse del lugar sin la compañía inevitable de alguno de los espíritus, se embarcarán no sólo en la aventura de indagar en el retorcido y oscuro trasfondo de la estancia para exorcizarla, sino en la de enfrentar sus propios demonios internos para reconciliarse con sus vidas.

En conversación con esta agencia, Rivera contó de qué se trató el desarrollo y la creación del universo sobrenatural de «Mansión embrujada», que también cuenta con las apariciones especiales de Jamie Lee Curtis, Jared Leto, Dan Levy y Winona Ryder.

Télam: ¿Tuvieron la chance de trabajar junto a los imagineers en el proceso de producción?

Edwin Rivera: Sí, tuvimos la rara oportunidad de ir a la atracción una mañana, antes que nadie y de que abriera el parque, y eso nos permitió recorrerla. Hay un camino que la rodea y por el que pudimos estar más cerca de todos sus diferentes elementos, en comparación a cualquier otra persona que entraría normalmente. Y después pudimos hacerlo una segunda vez, pero con todas las luces prendidas, y ahí nos dimos cuenta cómo habían logrado ciertas cosas, cómo usan la luz, diferentes materiales, espejos, trucos. Eso nos dio muchísimas ideas para pensar cómo hacer que la película se sintiera como si fuera de otro mundo, pero con un cierto anclaje al mismo tiempo.

T: Además de la atracción en sí, ¿tenían a mano otras referencias?

ER: Al principio hice un poco de investigación, porque teníamos que tener en cuenta que estábamos haciendo una película de fantasmas, así que busqué cómo habían sido representados en filmes anteriores, para categorizarlos. Están los fantasmas que no podés ver, los que se ven como si alguien hubiera sido filmado con una pantalla azul detrás y después aparece volando, o los fantasmas que son verdaderos actores en una habitación, como en «El resplandor» (1980, de Stanley Kubrick), donde realmente se produce esa sensación de incomodidad cuando caminan hacia vos. Y de inmediato el director fue claro en que quería que la película se sintiera con los pies en la tierra, como si los actores estuvieran ahí en el lugar, así que el desafío fue pensar cómo hacerlos sentir como si fueran fantasmas. Creamos esta especie de partículas, por ejemplo, que se mueven cuando ellos se mueven, como un alga bioluminiscente que cuando estás quieto no pasa nada, pero que cuando te movés se iluminan. Fueron varias pequeñas decisiones que nos ayudaron a crear un balance entre la persona en la habitación y la tal vez-no-persona en la habitación, a hacerlos sentir más etéreos.

T: Hablando de balance, ¿cómo es el trabajo de crear efectos para una película de este tipo, que está dirigida a toda la familia?

ER: Yo creo que hay dos tipos de películas, por ejemplo, en «Guasón» una gran parte se trató de crear cosas como el fondo de la ciudad, que se sintiera real pero nada en lo que se suponía que la audiencia tenía que hacer foco. Y después hay películas como las de Marvel, donde podés tener a un mapache corriendo y disparando armas, que se ve increíble, pero en realidad sabés que no existe. Me parece que «Mansión embrujada» fue una combinación de eso, porque tuvimos que crear el terreno, la fachada de la casa, el cementerio, los pasillos, todo lo que tenía que sentirse real, al mismo tiempo que fantasmas volando, que al principio eran más terroríficos y tuvimos que bajarles un poco el tono.

T: Y después de todo ese proceso, ¿cómo fue ver el resultado final en la pantalla?

ER: Es gracioso, porque mucho de lo que hacemos es en silencio. Cuando los artistas de efectos especiales agarramos una toma trabajamos sobre el modelo, la iluminación, la animación, y estamos trabajando en silencio. Poder ver eso con banda y efectos de sonido y diálogo, todo lo que le insufla vida a los efectos visuales, decís «ah, así es como se suponía que tenía que verse». Creo que eso es lo más divertido, poder verlo en su totalidad, sobre todo cuando vas al cine y escuchás las reacciones del público. Es la naturaleza comunitaria de estar en la sala, viendo este evento con otros, lo que le pone todo un nuevo giro al proyecto en el que estuviste trabajando, a esos cinco segundos de película que tuviste entre manos. Para mí fue una experiencia maravillosa y muy especial.

Comentarios

Comentarios