sábado 20, abril, 2024, Eduardo Castex, La Pampa

Sevilla despidió a un jugador por sobrepeso y el TAS lo respaldó

Joris Gnagnon era una de las apuestas de futuro del Sevilla FC, pero tras la reincorporación de la pandemia, el jugador francés volvió con un grave sobrepeso. Recibió prescripciones y consejos de los servicios médicos y de nutrición, y tras varios expedientes abiertos y sanciones, el jugador acabó siendo despedido en Septiembre por su sobrepeso. Recurrió al Tribunal Arbitraje del Deporte (TAS), pero después de algunos meses, este falló a favor del club.





Esto sienta un precedente, ya que un club ahora podría despedir a un jugador por sobrepeso tras lo que sucedió con el Sevilla y Gnagnon.

En una decisión histórica en el mundo del fútbol, el cuadro de LaLiga ha salido victorioso en la última instancia judicial, en este caso el TAS, respecto al cese de Gnagnon.

La razón principal pasa por el exceso de peso, un hecho que ha generado gran interés en el ámbito deportivo.

El defensa central ya había recurrido a diversas instancias, desde los juzgados de lo social españoles hasta la FIFA, pero en Suiza respaldaron al cuadro hispalense.

La corte arbitral, compuesta por tres árbitros de nacionalidades española, italiana y alemana, destacó en su laudo que los límites de peso establecidos por el club eran “razonables y equitativos”.

La repetida infracción del jugador a estos límites fue considerada como “justa causa del despido”, marcando un precedente significativo para los clubes de toda Europa.

El tribunal resaltó la labor previa del Sevilla, que abrió cuatro expedientes disciplinarios y brindó oportunidades al jugador para alegar sobre su sobrepeso.

Los servicios médicos, nutricionistas y la dirección deportiva del club estuvieron involucrados en el proceso, proporcionando pruebas abundantes y pautas para mejorar la condición física de Gnagnon.

La resolución del TAS subrayó que el jugador fue advertido en múltiples ocasiones sobre su situación, se le ofreció ayuda y se le informaron las consecuencias de persistir en su conducta.

Sin embargo, Gnagnon desoyó sistemáticamente las pautas establecidas para mantener la forma física adecuada para un profesional del fútbol.

El tribunal basó su decisión en los controles médicos que demostraron que el jugador estaba muy por encima del peso aconsejado por su constitución física (1.87 de estatura).

Gnagnon, además de ser despedido, fue condenado a pagar los costos del procedimiento arbitral.

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