viernes 19, abril, 2024, Eduardo Castex, La Pampa

El Garrahan implementó por primera vez la terapia asistida con perros para pacientes internados

Por primera vez esta semana un niño internado en el Hospital Garrahan tuvo una sesión de «terapia asistida con perros» como parte de su proceso de tratamiento, en línea con una tendencia mundial de incorporación de animales a los centros asistenciales como facilitadores del proceso de recuperación de la salud que ya tiene otros ejemplos en Argentina, en el ámbito tanto público como privado.





La experiencia que este martes inauguró exitosamente el nuevo «Programa de terapia asistida con animales» (TACA), tuvo por protagonistas a Noah, un niño de 5 años trasplantado de riñón que tuvo que por entonces llevaba 7 días internado por un cuadro de deshidratación, y a la perra Bella, una Golden retriever entrenada por la Escuela de Perros Guía Argentinos (EPGA)-.

«Me hace acordar a mi perrita Luna, que la extraño», dijo Noah mientras acariciaba a la perra a quien había pintado antes tirado en el piso de la sala especialmente acondicionada para este tipo de encuentros, por ahora de tipo «1 a 1» (un perro, un niño o niña) y dirigidos a chicos que puedan desplazarse y no estén inmunosuprimidos.

El único antecedente conocido de un programa similar en un hospital pediátrico público es el de Hospital de Niños Debilio Blanco Villegas de la localidad bonaerense de Tandil, que lo implementó en febrero de 2023, mientras que dentro de los hospitales generales del sector público está el caso de El Cruce de Florencio Varela que en septiembre del año pasado lanzó el programa «Staff canino» de TACA después de haber sido pionero en permitir la visita de mascotas durante las internaciones de sus dueños.

En el sector privado se destaca Centro de Educación Médica e Investigaciones Clínicas «Norberto Quirno» (CEMIC) que desde mayo de 2022 desarrolla en las dos sedes de su Hospital Universitario, su programa «Frida en Acción» en el marco del cual ya se produjeron unas 10 visitas de mascotas a pacientes pediátricos y adultos internados en sala general resultando las experiencias «positivas para todos los involucrados», según esta institución.

«Está reconocido y probado que las TACA reducen los niveles de ansiedad, disminuyen el estrés y actúan como facilitadores de emociones positivas. Por otro lado, hacen más llevadera y amigable la estadía en nuestro hospital. Y estos son justamente los usos que nosotros por ahora les damos», dijo a Télam la directora asociada de Atención Pediátrica del Hospital Garrahan, Patricia Bellani.

Esta médica pediatra y neonatóloga explicó que «las intervenciones asistidas por animales se pueden dividir en dos grupos»: las actividades asistidas por animales y las TACA.

«En las actividades asistidas por animales se busca mejorar la calidad de vida de las personas a partir del acompañamiento en la vida diaria o en situaciones determinadas, pero sin un objetivo terapéutico específico», dijo.

«Y después están las TACA que son una rama de la terapéutica destinada a la recuperación diferentes patologías o situaciones específicas: en nuestro caso, el programa busca disminuir los niveles de ansiedad, de miedo y de frustración vinculados con la internación prolongada, a partir de un enfoque lúdico», agregó.

Las TACA que a partir de ahora se llevarán adelante en el Garrahan en encuentros programados de media hora de duración cada 15 días, son una estrategia innovadora dentro de las iniciativas de humanización en el ámbito de la salud en lo que el Hospital Grarrahan viene trabajando hace tiempo, y de las que forman parte también los eventos culturales desarrollados dentro del hospital, la escuela intrahospitalaria, la celebración de cumpleaños, el festejo del día del niño o de Reyes, entre otros.

«Esto para nosotros también es un aprendizaje, porque son barreras (internas) que vamos bajando. Una de las preocupaciones que tenemos los médicos por ejemplo es que aumentan el riesgo de infecciones o que genere alguna complicación, pero ninguno de los estudios científicos mostró que eso haya sucedido; al contrario», dijo.

Esto «no significa esto traer un perrito de afuera y que juegue con el niño internado como nosotros podemos jugar normalmente en la calle», sino que en la organización de cada sesión interviene «un equipo multidisciplinario que decide qué paciente y en qué situación porque son muchas cosas que se ponen en juego y requiere de la responsabilidad de todos nosotros».

El programa fue desarrollado a partir de la firma de un convenio entre el Hospital y la EPGA que provee los animales con su entrenador o entrenadora.

«Que un hospital pediátrico de referencia como el Garrahan incorpore un programa así, es muy gratificante porque nos permite seguir mejorando en nuestra actividad pero también puede servir para que otras instituciones lo incorporen también», dijo a Télam la instructora Liz Marín González que participó de esta primera sesión.

La entrenadora calificó como «un éxito» esta primera experiencia porque «la perra estaba chocha y el niño también», que es lo que buscan desde la Escuela, «que sea un 50 y 50» en el que el animal también reciba «una dosis de afecto».

Además, los animales tienen un estado sanitario controlado mediante carnet de vacunas, desparasitación y controles veterinarios periódicos.

«El perro ingresa al hospital con un cuidado de higiene impecable, con las vacunas al día igual que nosotros», contó Liz.

La EPGA funciona hace más de 10 años y entrena bajo normas de certificación internacional ejemplares especialmente seleccionados de las razas Labrador y Golden Retriever.

«Nosotros nos dedicamos a formar perros lazarillos para las personas ciegas, pero antes de la pandemia teníamos un equipo de fonoaudióloga y psicopedagoga en la escuela con las que hacíamos también TACA para pacientes ambulatorios, pero después no pudimos arrancar de nuevo, así que cuando surgió este proyecto tan cuidado, nos sumamos y resultó muy hermoso así que estoy muy agradecida a todo el equipo médico», dijo.

De la primer sesión participaron también la directora de Atención al Paciente, Débora Mecikovsky; y la responsable del área de Representante del Paciente, Silvia Pietanesi. En el proyecto colaboraron además los servicios de Salud Mental, Clínica, Jurídicos, Infectología y el Bioterio.

Bellani explicó que en un futuro esperan tanto llegar con este programa a otras áreas del hospital «como pueden ser las áreas de terapia intensiva o las salas de espera», pero también utilizar los perros con otros fines terapéuticos como la estimulación sensorial o la rehabilitación kinesiológica o para mejorar la comunicación con el entorno en niños con trastornos del espectro autista (TEA).

Entre las metas a mediano o largo plazo también está la habilitación del ingreso de las mascotas de los propios pacientes.

«Pero eso requiere de mucha preparación y cuidado porque tienen que venir en condiciones ideales, con la seguridad de que no puede contagiarlo de nada», concluyó.

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