jueves 23, mayo, 2024, Eduardo Castex, La Pampa

Milei planea vender el predio de Tecnópolis para un negocio inmobiliario

Tecnópolis se acerca al fin de su existencia: según trascendió, el Gobierno nacional tiene muy avanzada la venta del predio que ocupa la megamuestra de ciencia y tecnología. Son 52 hectáreas de la localidad de Villa Martelli, ubicadas sobre la avenida General Paz. El plan sería desarrollar allí un negocio inmobiliario a cargo de Damián Manusovich, exjugador de fútbol de San Lorenzo y actual columnista deportivo en ESPN, asociado a Matías Lammens, exministro de Turismo y Deportes de la Nación.





La información fue hecha pública en el programa «Argenzuela» de Radio 10, donde se detalló que para poder hacer emprendimientos de viviendas en esos terrenos debería establecerse un cambio en el código urbanístico por parte del Concejo Deliberante de Vicente López, y reclasificar la zona.

En el predio, que pertenece al Ejército Argentino, funcionaba un cuartel militar hasta 2011. El lugar fue renombrado «Parque del Bicentenario» y desde entonces es la sede de la muestra permanente Tecnópolis.

El comprador, según informaron en el programa, sería Manusovich, en asociación con Lammens. Manusovich comenzó a incursionar en desarrollos inmobiliarios en Villa Devoto hace más de 10 años con la empresa MMCV. Además es socio en los restaurantes Alicia y Mecha, también de esa localidad.

En el último tiempo, junto a su socio Sebastián Orlandi, comenzó a apostar por expansiones en la continuidad de la General Paz, pero hacia el lado del conurbano. En 2022, en el Distrito Nueva Lynch, San Martín, lanzó Aera, un proyecto con dos torres de lujo, las primeras de la zona. Para realizarlas hubo un cambio en la zonificación edilicia de San Martín, que habilitó la construcción.

Manusovich ya tiene proyectos desarrollados en San Martín, Tres de Febrero, Escobar, San Miguel, Mar de las Pampas, Villa Gesell, Las Gaviotas, Colonia Marina, Costa del Este y Uruguay.

La megamuestra Tecnópolis, concebida como la culminación de los festejos por el Bicentenario de la Revolución de Mayo, fue inaugurada el 14 de julio de 2011 en el predio de Villa Martelli para visibilizar e impulsar los avances científicos, tecnológicos y culturales del país.

En principio, la muestra iba a ser más modesta. Ocuparía algunas avenidas del barrio porteño de Palermo apenas un fin de semana, como broche final de esas celebraciones de 2010. Pero el entonces jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no autorizó el cierre de calles que implicaba el emplazamiento de la muestra. El argumento fue que «colapsaría el tránsito». Fue una expresión muy precisa de los modelos de país que en aquel momento expresaban oficialismo y oposición

Todo lo proyectado quedó entonces a la espera de encontrar un lugar donde establecerlo. Así fue como apareció el predio de Villa Martelli, donde había funcionado un cuartel militar que fue parte del engranaje del terrorismo de Estado y había servido de base de operaciones, en 1988, al tercer levantamiento carapintada contra la democracia.

Al emplazarse en ese predio, la novedad fue que la muestra sería más extensa y se convertiría en permanente. Según explican sus organizadores, el parque «es un espacio de aprendizajes y descubrimientos. Un despertador de vocaciones para las infancias y juventudes que transmite el orgullo por todo lo que somos capaces de hacer como argentinas y argentinos».

Tecnópolis es un parque temático único en el país y América latina: «Una política pública inclusiva, masiva, igualitaria y popular que democratiza el conocimiento y el derecho al disfrute». Siempre con entrada libre y gratuita, en sus 12 años recibió a más de 40 millones de visitantes que vivieron experiencias inolvidables y transformadoras. Contó en cada edición con más 60 espacios interactivos vinculados al arte, la ciencia y la tecnología.

Cientos de hechos industriales, como la exhibición del avión a reacción Pulqui II, diseñado en 1947 por el Instituto Aerotécnico y construido en la Fábrica Militar de Aviones y otras tantas invenciones científico tecnológicas que contemplaban la interactuación de grandes y chicos fueron parte de las 12 ediciones de Tecnópolis.

“Es un lugar donde se ejerce la ciudadanía, donde se amplían los derechos. Una gran plataforma de políticas públicas, donde se puede observar con claridad el potencial que tenemos y las capacidades en nuestro desarrollo productivo, científico y tecnológico. Un sitio para ampliar imaginarios y acceder al disfrute”, explicó en su momento a este diario su directora, María Rosenfeldt. 

Tecnópolis fue una decisión política que se inició con la presidencia de Cristina Fernández y que apunta a que todas las personas puedan disfrutar del conocimiento, sin distinción de sus posibilidades económicas y sociales. Y fue fue acompañado por la concurrencia masiva al parque durante las vacaciones de invierno, posicionándolo como una de las atracciones preferidas por las familias.

Uno de los objetivos explícitos, con tanta presencia de niños, niñas y adolescentes, radicó en despertar vocaciones científicas: democratizar las condiciones de acceso y participación a los conocimientos para iniciar pasiones.

A lo largo de sus doce ediciones, Tecnópolis se propuso popularizar la ciencia a través de múltiples propuestas y atracciones, convirtiéndose en la megamuestra más grande de América Latina. Tal propósito fue interrumpido durante el macrismo, que arremetió contra el parque tras descalificarlo como «organismo de propaganda de entes gubernamentales». Ahora, el gobierno ultraliberal de Javie Milei directamente planea cerrarlo para que el mercado haga su negocio.

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