martes 28, mayo, 2024, Eduardo Castex, La Pampa

Periodista pampeano dio la vuelta al mundo en velero

El periodista santarroseño Darío D’Atri se acaba de convertir en el primer pampeano y argentino en participar de la Ocean Globe Race, una regata de vuelta al mundo que le llevó casi ocho meses de navegación por los mares y océanos de todo el planeta.





“Llegamos a Inglaterra después de navegar 49 días desde Punta del Este hasta la Isla de Wight, la ciudad de Cowes, que es la capital náutica de Inglaterra y así completamos la vuelta al mundo desde Southampton hasta Ciudad del Cabo en Sudáfrica la etapa 1; la etapa 2 desde Sudáfrica hasta Auckland, en Nueva Zelanda; etapa 3 de Nueva Zelanda pasando el Cabo de Hornos hasta Punta del Este y la etapa 4 desde Punta del Este hasta Inglaterra”, detalló el pampeano.

Luego de casi ocho meses en el mar, Darío y el equipo del velero White Shadow, completaron esta gran hazaña, que más allá de la competencia en sí, implica un acto de supervivencia, valentía y un trabajo interno personal muy importante para poder completar las cuatro etapas del recorrido, publicó el diario La Arena.

“La Ocean Globe Race es una regata que se corrió para conmemorar el 50 aniversario de la primera regata Vuelta al Mundo con tripulaciones completas, con barcos que pusimos igual que hace 50 años. Por ejemplo corrimos sin GPS, con sextante para ver la posición en que estábamos, con cartas de papel, con radio de onda corta, conectándonos a una red de radioaficionados que habíamos armado, entonces ellos nos iban pasando los reportes meteorológicos y junto con el fax que podíamos recibir en algunos países armábamos las cartas de tiempo para saber si nos esperaban tormentas o no. La última etapa fue de muchas calmas y por eso fue la etapa más larga en días”, explicó.

PRUEBA EMOCIONANTE

El barco ganador de la regata resultó ser Maiden, un velero inglés integrado en su totalidad por mujeres. “Esta regata fue más para llegar que para competir. Todos nos pusimos contentos porque las ganadoras fueron las del equipo Maiden, un barco inglés donde son todas chicas que corrieron también para recordar al equipo Maiden que corrió hace 30 años y fue el primer equipo de mujeres”, contó Darío.

Datri fue el único argentino, de más está decir que el único pampeano, en correr esta regata. “Fue particularmente emocionante cuando llegamos al mar argentino y nos encontramos con los pesqueros argentinos”, recordó.

“Fue una vuelta al mundo no solo emocionante sino que además a mí me cambió mucho la forma de ver las cosas. Espero ahora poder estar más tranquilo, poder mirar las cosas con más serenidad, con más tiempo, no tiempo de reloj solamente. La sensación todo el tiempo es la de estar haciendo algo que más allá de que sea una aventura, es algo muy trascendental en términos personales”, sostuvo.

“Después los momentos de la regata, las tormentas que tuvimos, el Cabo de Hornos que fue complicado llegar y cruzarlo y la emoción de dar la vuelta por ese cabo tan mítico para todos los navegantes, estar semanas y semanas en medio del mar sin nada… El mundo existe en el hemisferio norte, no en el hemisferio sur, así que una vez que uno deja el Ecuador y empieza a orientarse para el sur deja de ver barcos, deja de ver países, deja de ver gente, hay solo pájaros, albatros, ballenas y delfines y la humanidad desaparece”, describió.

Experiencias como la que relata Darío, son las que ponen al ser humano en un lugar de introspección y finitud absolutas.

“La vuelta al mundo se transforma en algo muy existencial o filosófico, por momentos al menos para mí desaparece el factor de competencia, desaparece el factor de aventura, del riesgo que se puede correr que a veces es mayor y a veces es menor. Ese lado de conexión con el océano es lo que más disfruté, lo que más rescato y lo que más voy a recordar siempre, más allá de los cuatro cuadernos que tengo de notas que fui tomando como bitácora, pero sobre todo como notas de la experiencia humana, de la experiencia del equipo también”, expresó.

“Esta vuelta al mundo es también importante para mí y para casi todos los que la corrimos en términos del compromiso que te fija con el planeta, con el océano. En La Pampa parece que estamos lejos del océano pero estamos ahí nomás y darnos cuenta de todo lo que le debemos y lo que tendríamos que hacer para recuperar el tiempo perdido, el daño que hemos causado”, dijo.

“Es impresionante cuando uno cruza desde Punta del Este hacia el Ecuador y se acerca al hemisferio norte y se empiezan a ver las cantidades de plástico flotando, la cantidad de miseria humana que hay dando vueltas por el medio del océano”, contó el pampeano.

“Por suerte el hemisferio sur está más sano, pero el planeta es uno, entonces es un consuelo de tontos pensar que vivimos en Argentina, un lugar que está un poco mejor. No, no está mejor, es el mismo océano conectado y el compromiso es cuidarlo. El mensaje del planeta es ‘arreglen lo que ya rompieron y cuídenme mejor’. Fue una gran experiencia, una gran aventura, una gran vuelta al mundo y obviamente me ha cambiado la vida”, afirmó.

WHITE SHADOW

Darío nació en Santa Rosa y cursó el colegio secundario en la anteriormente llamada ENET. Estudió comunicación en la Universidad de Buenos Aires, trabajó un año en el diario La Vanguardia de España y luego hizo carrera en Argentina en el diario Clarín.

Con el tiempo y viviendo en Buenos Aires, se enamoró de la náutica y un día comenzó a soñar con cruzar el océano Atlántico. Nunca se imaginó que terminaría cruzando todos y cada uno de los mares del mundo.

Es nieto de Raúl D’Atri, fundador del diario La Arena y con quien tuvo largas charlas e incluso entrevistas que se vieron plasmadas en el libro Militante de Ilusiones. Tiene tres hijos, Milena, Julián y Ulises, que lo apoyan y alientan en sus aventuras y viajes. Su mujer, Amaya, fue un pilar fundamental para mantenerse centrado durante todo el viaje; además de ser la persona encargada de transmitir cada mensaje que llegaba desde el mar para dar tranquilidad a la familia.

Fue incluido en el equipo de 12 personas (entre hombres y mujeres) del White Shadow, un barco con sede en Barcelona, y comprometido para cumplir las cuatro etapas de la carrera Vuelta al Mundo.

Uno de los momentos más complicados de la regata fue el cruce por Cabo de Hornos, donde tuvieron vientos de hasta 140 kilómetros por hora. “Por momentos se vuelve muy peligroso, nosotros no somos ningunos valientes, somos muy conservadores. Tuvimos un accidente frente a la costa de Península Valdés y se rompió el stay que es un cable de acero que une el barco con el tope del mástil. Eso nos obligó a hacer una maniobra de emergencia para que no se caiga el mástil, que está agarrado de cuatro puntos. Pudimos salvar el palo, pero perdimos la vela mayor y la vela de proa, las dos velas se cortaron al medio”, había detallado Darío en entrevista con La Pampa Va al llegar a Punta del Este.

En estos ocho meses de navegación, Darío escribió bitácoras de viaje en cuadernos que quizás pueda compilar y publicar. Lo más probable es que ni leyendo e imaginando sus más sentidas y poéticas experiencias, podremos entender ni sentir lo que él vivió siendo un punto en el océano infinito.

Comentarios

Comentarios