El INDEC (Instituto Nacional de Estadística y Censos) publicó este jueves el Índice de Precios al Consumidor del quinto mes del año. En mayo de 2026, la inflación medida fue del 2,1%, mostrando una leve moderación respecto a abril. En lo que va del 2026, el aumento acumulado es de 14,7%, y si se compara con mayo de 2025, los precios son 33,2% más altos.
La división con mayor incremento fue Comunicación (3,4%), impulsada por subas en telefonía, seguida por Educación (2,9%). En contraste, los menores aumentos se registraron en Bebidas alcohólicas y tabaco (0,8%) y en Prendas de vestir y calzado (0,3%).
Por su parte, los Alimentos y bebidas no alcohólicas tuvieron gran incidencia en el índice, especialmente por el alza en pan, cereales y lácteos. Mientras que en el plano regional, el Noreste mostró la mayor variación (2,6%) debido a aumentos en gas en garrafa y alquileres, mientras que la Patagonia fue la zona con menor incremento (1,7%).
El optimismo oficial sumó un fuerte respaldo esta semana con el IPC de la Ciudad de Buenos Aires (CABA), que registró un 2,1% (una baja de 0,4 puntos porcentuales respecto a abril). Si bien la canasta porteña tiene mayor peso de los servicios que la nacional, el mercado lo lee como un anticipo contundente de la tendencia general.
El dato publicado se ubicó apenas un escalón por encima de la proyección de las consultoras privadas que indicaban una desaceleración en la inflación de mayo tras el 2,6% que dejó abril.
Radiografía de rubros: la dinámica de los precios por dentro
El comportamiento de los precios minoristas durante mayo estuvo marcado por una fuerte heterogeneidad entre los distintos sectores. En la parte alta del índice, Salud se posicionó como uno de los rubros que aumentó por encima del promedio general, impulsado por la aceleración en los valores de los medicamentos y las cuotas de la medicina prepaga.
Por su parte, el estratégico rubro de Alimentos y Bebidas experimentó una suba del 2,7% mensual según los datos de C&T, mostrando una aceleración respecto de abril y una marcada dispersión interna. El principal motor alcista fue el precio de las verduras —de fuerte comportamiento estacional—, que saltó un 27%, mientras que los productos panificados avanzaron en torno al 2,5%. En contraposición, la carne volvió a actuar como un factor de moderación al registrar un incremento de apenas el 1%.
En el medio de la tabla, el sector de Vivienda se movió en línea con el nivel general de precios, exhibiendo ajustes moderados en las tarifas de los servicios públicos.
Finalmente, varios rubros clave se ubicaron claramente por debajo del promedio, ayudando a contener el índice final. Educación perdió el fuerte impulso estacional que había mostrado en marzo y abril, entrando en una meseta habitual para esta época del año. El sector de Transporte también acusó una marcada moderación tras los fuertes aumentos de combustibles de los meses previos, teniendo como mayor incidencia solo los incrementos regulados en el transporte público. Por último, tanto Indumentaria como Equipamiento del hogar mostraron subas muy paulatinas, fuertemente influenciadas por las campañas de descuentos asociadas al Hot Sale.














