Cuatro años se cumplen este jueves del femicidio de Agustina Fernández, la joven de 19 años asesinada el 2 de julio de 2022 en la ciudad rionegrina de Cipoletti por Pablo Parra, condenado a prisión perpetua.
Agustina fue encontrada muerta tres días después en la casa de su amigo, momento en el que él no se encontraba allí.
Durante el miércoles 3 de agosto de ese año, los peritos del Laboratorio Regional de Genética Forense de Bariloche fueron los encargados de presentar los informes de los diversos análisis que se le realizaron a la joven y en uno de ellos se constató el hallazgo de ADN de Parra, de 38 años.

“Cuando mataron a mi hija, viajé cinco horas desde Santa Rosa a Cipolletti pensando en que no había sido un robo, sino que había algo más y él estaba detrás de todo”, expresó Silvana Capello, mamá de la víctima.

La mujer contó que fue él quién la llamó para darle la noticia de que Agustina había sido víctima “de un robo”: “Él estaba muy tranquilo cuando me llamó. ‘Hola, soy Pablo, el vecino de Agustina’, me dijo, e hizo toda una presentación muy extraña, todo cuando mi hija estaba convulsionando. De entrada me pareció rara esa frialdad, no parecía conmovido ante semejante situación que, encima, había ocurrido en su casa. Y no le creí”.
Durante los alegatos, la querella y la fiscalía subrayaron que se aprobó la acusación contra Parra, pese a que él manifestó que es inocente: «A pedido de mis abogados hablo ahora. Yo soy inocente y les voy a explicar porque soy inocente. Entregué lo más importante, mi ADN. Agustina se defendió y esa es la prueba de mi inocencia».
Pese a su insistencia, para el fiscal el hombre no aceptó la decisión de concluir la relación sentimental con Fernández y por este motivo la asesinó. “Estaba obsesionado con ella”, expresaron las amigas de la estudiante.
Luego de ocho jornadas de declaraciones, de escuchar los alegatos y evaluar las pruebas presentadas, los jurados lo declararon culpable por unanimidad al implicado por femicidio y recibió prisión perpetua.














