Una familia de cuatro integrantes necesitó $1.531.473 en junio para no ser considerada pobre, de acuerdo con los datos difundidos por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec). El monto subió 2,2% frente a mayo y quedó por encima de la inflación mensual, que alcanzó el 1,9%.
El mismo hogar, compuesto por un varón de 35 años, una mujer de 31, un hijo de 6 y una hija de 8, requirió $689.853 para no caer por debajo de la línea de indigencia. La Canasta Básica Alimentaria (CBA), que fija ese umbral, aumentó 1,3% durante el mes.
La canasta de pobreza superó al IPC
Las dos canastas tuvieron un comportamiento diferente en junio. La alimentaria subió por debajo del Índice de Precios al Consumidor (IPC), mientras que la Canasta Básica Total (CBT), utilizada para establecer la línea de pobreza, avanzó tres décimas más que la inflación.
La CBT incorpora, además de alimentos, bienes y servicios no alimentarios. En junio alcanzó los $495.622 para un adulto equivalente, mientras que la canasta alimentaria se ubicó en $223.253.
En el primer semestre, ambas canastas acumularon una suba de 17%, apenas por encima del 16,8% registrado por la inflación general. En la comparación interanual, también quedaron por encima del IPC: la CBA aumentó 36,3% y la CBT, 35,7%, frente a una inflación de 33,5%.
Cuánto necesitó cada tipo de hogar
El Indec también calculó el costo de las canastas para hogares con distintas composiciones. Una familia de tres integrantes, formada por una mujer de 35 años, su hijo de 18 y su madre de 61, necesitó $1.219.231 para no ser pobre y $549.203 para no ser indigente.
Para un hogar de cinco miembros, compuesto por dos adultos de 30 años y tres hijos de 1, 3 y 5, la línea de pobreza quedó en $1.610.772. La de indigencia alcanzó los $725.573.
Los montos no representan un presupuesto idéntico para todas las familias. El organismo los calcula a partir de las necesidades nutricionales de cada integrante según su edad y sexo, expresadas en unidades de «adulto equivalente».
Cómo se calculan las canastas
La Canasta Básica Alimentaria contempla los alimentos necesarios para cubrir los requerimientos mínimos de energía y proteínas de un varón adulto de entre 30 y 60 años, con actividad moderada, durante un mes.
La selección de productos y cantidades se definió a partir de los hábitos de consumo relevados por la Encuesta Nacional de Gastos de los Hogares y fue validada con patrones posteriores de consumo. La lista incluye pan, carnes, frutas, verduras, leche, huevos, arroz, fideos, aceite, yerba y otros productos.
Para obtener la Canasta Básica Total, el Indec amplía ese cálculo con gastos no alimentarios mediante el coeficiente de Engel, que relaciona el gasto en alimentos con el gasto total de la población de referencia. Ambas canastas se valorizan con los precios relevados por el IPC del Gran Buenos Aires.













